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ABC JUEVES 22- -2- -2007 Emerson se negó a jugar los últimos minutos frente al Bayern Múnich 91 Capello quiso agotar su último cambio y el brasileño ni salió del banquillo Dos golazos para la esperanza Villa y Silva empataron dos veces un partido que controló el Inter, pero el Valencia nunca se rindió Inter de Milán Valencia 2 2 Inter de Milán (4- 4- 2) Julio César; Maicon, Córdoba, Materazzi, Burdisso; Stankovic, Cambiasso (Dacourt, m. 30) Zanetti; Figo (Solari, m. 89) Ibrahimovic y Crespo (Julio Cruz, m. 67) Valencia (4- 4- 2) Cañizares; Miguel, Ayala, Albiol, Moretti; Angulo (Joaquín, m. 82) Albelda, Marchena, Silva (Jorge López, m. 91) Villa y Morientes (Viana, m. 76) Árbitro: Martin Hansson (Suecia) Mostró cartulina amarilla a Albelda, Angulo, Burdisso y Javier Zanetti. Goles: 1- 0. m. 12. 1- 1, m. 64: Villa. 2- 1, m. 76: Maicon. 2- 2, m, 86: Silva. ENRIQUE ORTEGO ENVIADO ESPECIAL MILÁN. No puede el Valencia pedir más. Marcó dos goles en campo contrario en un partido que nunca tuvo bajo control y en el que fue dos veces por debajo en el marcador. Los tantos de Villa y Silva deben valer, valen, oro de muchos quilates porque obligarán al Inter a salir en Mestalla en busca de la victoria y todos sabemos cómo se las gastan los de Quique cuando tienen espacios y además están arropados por su público. El mismísimo Barça podría explicárselo a los de Mancini. No se puede quejar el Valencia porque en el cómputo total del partido fue inferior al Inter, posiblemente porque le tenía mucho, demasiado, respeto como se comprobó en la primera parte, pero tuvo la virtud de no rendirse nunca y al final salió vivo de San Siro. Equipos como el Valencia que se ganan las victorias a pico y pala con el sudor de su frente bien valoran a un rival que lleva desde septiembre sin perder y había encadenado dieciséis partidos seguidos con victoria. El Inter no es un equipo de esos que te entra por los ojos y va haciendo apasionados a su paso, pero es una especie de rodillo que te va comiendo terreno, y te consume casi sin darte cuenta. No juega al ataque descaradamente, pero llega con tres y hasta cuatro jugadores. Te embelesa en su repliegue en su campo y te sacude con cuatro toques rápidos con los que se mete en el área contraria. Quique debió dar orden ex- La pugna entre Ibrahimovic y Albiol fue uno de los alicientes del partido presa a Marchena y Albelda que no pasaran del medio campo, pero no fue suficiente porque Angulo y Silva tenían que haber trabajado mucho más en el juego interior, entre otras razones para evitar la superioridad numérica en la zona central donde el Inter tenía a Stankovic, Cambiasso, Zanetti y Figo colocados en rombo pero siempre muy juntos. Superados los diez primeros minutos y cuando el Valencia parecía respirar, un mal despeje de Cañizares se estrelló en Ibrahimovic y a punto estuvo de convertirse en gol. Salvó Miguel el balón casi en la raya. Suficiente razón fue ésta para que los locales acelerasen y en la siguiente jugada, Ibrahimovic dejaba con el molde otra vez a Cañizares, pero el poste despejó el cabezazo y en la siguiente Zanetti obligaba al portero valencianista a estirarse esta vez con acierto. Parecía controlada la situación cuando en otra jugada de estrategia, Figo puso un balón de oro, Ibrahimovic remató con la suela, Cañizares se sacó el balón de encima como pudo, pero no pudo evitar que Cambiasso, en claro fuera de juego, cabeceara a la red. Protestaron todos los valencianistas al linier que no corrió hacia el centro del campo, pero el árbitro se mantuvo firme y dio el gol. Y lo que es peor, a partir de ese momento, comenzó a barrer para casa de REUTERS Un equipo singular Materazzi, de Sorín a Morientes pasando por Zizou Alentados por Martin Hansson, el Inter repartió golpes a diestro y siniestro. Con más galones que nadie en la especialidad, Materazzi hizo honor a su fama y se aprovechó del caserismo del nórdico para juguetear con la expulsión. En un salto de cabeza, en una banda, levantó su codo izquierdo como si fuera una espada y dejó K. O. a Morientes. Ni el asistente ni el árbitro se quisieron enterar. Para colmo, el hombre del silbato no permitió que el delantero fuera atendido en el césped. A Materazzi le ponen los equipos españoles. Ya dio un buen golpe a Sorín en aquel enfrentamiento con el Villarreal. El cabezazo de Zidane, en el Mundial, le permitió jugar a víctima y limpiar por unos meses su estela de duro y antideportivo. Al término del partido, Quique Sánchez Flores habló de buenas sensaciones Supimos plantarle cara a un rival muy fuerte y, además, remontándole dos ventajas consecutivas y a domicilio. Creo que los aficionados tienen que estar contentos y felices con su equipo, pero creo también que aún no está resuelta la eliminatoria aseguró el técnico del Valencia, quien habló de un ánimo de revancha por las dos eliminatorias anteriores frente al Inter. mala manera. Morientes se llevó un buen codazo de Materazzi- -como no- -y el Inter no sentenció el partido de milagro en dos contras de tiralíneas antes del descanso. Volvió más entonado el Valencia. Le ayudó que el Inter quiso rematar su faena a la contra y cedió unos metros que por lo menos le permitía jugar más cerca del área contraria que de la suya. Y en una de esas, en un falta de media distancia, Villa dio un paso al frente. La pidió. Y la rompió. El gol que siempre se busca fuera de casa ya había caído, pero el Inter no se desmoronó. Al revés, reaccionó con tino y Maicon volvía a superar a Cañizares. Tampoco el Valencia bajó los brazos y su osadía encontró el fruto del gol de Silva que coloca la eliminatoria en la ruta acertada. No cabe la menor duda de que lo peor debe haber ya pasado y lo más difícil está conseguido. Ahora es el Inter quien piensa que el rival no es manco, ni cojo, aunque enla vuelta faltará Albelda. Palabras mayores.