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ABC JUEVES 22- -2- -2007 He cometido un desatino afirma el asesino de Orusco tras su detención Alejandro Martínez Martínez 49 Tenemos una plaza de coche libre por 50 euros, ¿te apuntas? preguntaba un viajero ta Cana y que no veían el momento de llegar a casa: Abajo tenemos a nuestros dos maridos intentando solucionarnos el problema, llevamos treinta horas de un lado a otro. Estamos agotadas Tras muchas incertidumbres y preguntas sin respuesta a los empleados de AVE, a las doce y media de la mañana llegó el aviso que muchos esperaban desde hacía tiempo: Los viajeros del AVE con destino Córdoba y Sevilla diríjanse a la puerta superior de la estación para continuar su viaje por carretera hasta la estación de La Sagra ¿La qué? ¿Pero a dónde nos llevan? preguntaba, sobresaltado, un cordobés. Eso está en Toledo, será para hacer alguna conexión le contestaba un vecino acostumbrado a imprevistos Arrastrando su equipaje, los viajeros subieron a toda prisa la rampa mecánica. ¿Y qué ocurre con los que vamos a Málaga? replicaba un afectado que veía, atónito, cómo se volvía a quedar en tierra. Sin demasiado optimismo, los viajeros seleccionados fueron subiendo a varios autobuses que Dos veces en tierra Retirada de parte de la viga que cayó la pasada madrugada sobre la vía del AVE esperaban en el exterior de Atocha. Allí, una azafata del AVE les fue acomodando en sus respectivos asientos. Hubo algún problema con las maletas, demasiadas para el maletero de un autobús. Quien estaba más que enfadado era José Antonio, quien acababa de canjear su billete de tren por uno de autobús: Devuelvo el billete de tren, me saco uno de autobús y ahora, cuando llego de la estación, me dicen que se acaba de ir un autocar para reanudar el viaje... ¡me van a oír! El joven, que iba acompañado de una quincena de amigos, se dirigía, furioso, hacia Atención al cliente Fuera, un joven japonés observaba cómo las personas con las que tendría que haber viajado en tren se introducían, poco a poco, en los autobu- EFE ses. Mientras, él, sin entender demasiado, permanecía agazapado en una esquina. ¿Vas a Sevilla? le preguntó a gritos, tras detectar un billete de AVE en su mano, un operario de Renfe. Con mimo, y del brazo, le introdujo en un autobús.