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28 ESPAÑA Fracaso político del Ministerio de Sanidad JUEVES 22 s 2 s 2007 ABC Espinosa convenció a Zapatero en Ibiza para retirar la ley a espaldas de Salgado El temor a las tractoradas paralizó la norma sobre el alcohol DOMINGO PÉREZ MADRID. La decisión de la retirada fulminante e indefinida del anteproyecto de la ley del alcohol se fraguó a lo largo de la tarde del lunes, durante cuatro horas intensas, en la que los teléfonos móviles echaron humo, y siempre a espaldas de la ministra de Sanidad, Elena Salgado, que no supo nada de la suerte que iba a correr su proyecto estrella hasta después de las cinco y media de la tarde. La clave de todo fue el gran disgusto con el que salieron, a eso de la una y media, los representantes del sector del vino, tras su reunión con Salgado. La ministra se había cerrado en banda. Se negó a retirar al vino de la ley y no quiso ni oír la propuesta del sector, que apoyaba su proyecto legislativo, siempre que todas las restricciones en materia de consumo de menores, promoción y publicidad se incluyera en la Ley de la Viña y el Vino de 2003, después de ser tratado por un grupo interministerial, en el que deberían participar Sanidad, Agricultura y Educación. La intransigencia de Salgado exasperó los ánimos de las asociaciones. Del Ministerio salieron los representantes de Asaja, COAG y UPA, de la Confederación de Cooperativas Agrarias de España (CCAE) de la Asociación Empresarial de Bodegas de Vinos de España tían constantemente. Y de hecho, durante este largo mes de virulenta polémica, la titular de Agricultura, sin abrir la boca, ha llenado su gestión de gestos de apoyo: visitas a cerveceros, cesión de sus instalaciones para actos de promoción, concesiones de ayudas oficiales... Una forma de ser y de hacer que conquistó a Zapatero. Por eso, el lunes, cuando empezó a recibir llamadas, lo primero que hizo fue buscar el consejo de Espinosa. Fuentes consultadas señalan a tres personajes como claves en la resolución de la crisis desencadenada. Fueron los primeros en recibir el aluvión de llamadas del sector del vino y en conocer su pronunciado malestar. Hablan de que esos tres vectores que advirtieron a Zapatero de lo que se avecinaba fueron Fernando Moraleda, actual secretario de Estado de Comunicación y ex secretario general de la UPA, el sindicato de pequeños agricultores; José María Barreda, presidente de Castilla- La Mancha, y Josep Puxeu, secretario general de Agricultura, que declinó hacer de momento declaraciones Entre los tres alertaron al presidente del peligro de un conflicto social incontrolable provocado por la amenaza de sucesivas tractoradas y el temor de pérdida masivas de votos en feudos socialistas. Además, apunta Manuel Sánchez Brunete desde la COAG, estaba el compromiso personal de Zapatero, contraído en el Senado, de no permitir la aprobación de la ley sin consenso. En este caso, hay que reconocer que los políticos se han mojado y han cumplido su palabra Entre la petición de dimisión y el paréntesis Ana Pastor, secretaria ejecutiva de Política Social y Bienestar del PP, fue muy dura: La ministra está deslegitimada para seguir al frente de su cargo Opinión que compartía en gran medida Mariano Beroz, presidente de la Conferencia de Consejos Reguladores, que fue tajante: Desde mi punto de vista debe dimitir, pero no por haber retirado la ley, sino porque su jefe le ha desautorizado En general, reinaba en el sector un optimismo moderado, teñido de cierto escepticismo, pues todos entienden que esto es sólo un paréntesis y que antes o después volverá a la carga como señaló Sánchez Brunete de la COAG. Las elecciones mandan. Espinosa, junto a Álvarez, Caldera y Zapatero, a su llegada a Ibiza (Avimes) y de la Federación Española del vino (FEV) confabulados y con las ideas muy claras: sólo cabía una solución política y ésta debía llegar desde la Moncloa. Zapatero tiene que mojarse era su consigna. Para lograrlo, todos se movilizaron. Los móviles funcionaron a toda máquina. Con tanta intensidad y efectividad que sobre las dos de la tarde, sólo media hora después de abandonar el Ministerio, el presidente del Gobierno ya sabía lo que había ocurrido y era consciente de la necesidad imperiosa de tomar EFE Movilización general una decisión urgente. Zapatero se encontraba en Ibiza, en la cumbre hispano- italiana y una de sus acompañantes era Elena Espinosa, la ministra de Agricultura. Zapatero no ha ocultado su curiosidad por la posición que ha mantenido Espinosa durante toda la crisis del vino. Ha sabido situarse al margen. No criticar a Salgado y, sin embargo, ha sido lo suficientemente hábil como para transmitir a sus sectores tranquilidad y confianza. Todos, sidra, cerveza, vino, siempre contaron con que Espinosa iba a defender sus intereses y así lo transmi- El caso es que entre las dos menos cuarto y las cinco de la tarde, ya en el avión de regreso desde Ibiza, Zapatero y Espinosa, siempre a espaldas de Salgado, intrigaron para acabar con la ley del alcohol. A las cinco y media de la tarde, una hora antes de que Salgado convocara de forma urgente la rueda de prensa en la que comunicó la retirada de la misma, Zapatero, en una visita a la Asamblea de cámaras de comercio celebrada en el IFEMA, a una pregunta directa de uno de los asistentes que le inquiere las razones por las que no retiraba el anteproyecto de ley del alcohol, respondió: En eso estoy ahora mismo Poco después, desautorizaba a Salgado y le ordenaba o sacar al vino de la ley o retirar la ley. La ministra, en un último gesto de orgullo, optó por la segunda: o todo o nada, debió de pensar.