Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M AGLIF CONFIRMA LA CONEXIÓN CON LA TRAMA ASTURIANA JUEVES 22 s 2 s 2007 ABC Aglif confirma la reunión de El Chino y Trashorras para la compra del explosivo Acusado de ser el lugarteniente del suicida, dice que Jamal Ahmidan sólo era un cliente de la carnicería de su padre N. VILLANUEVA N. COLLI MADRID. La quinta sesión del juicio por el 11- M arrancó ayer con la declaración de Rachid Aglif, alias El Conejo considerado hombre de confianza de Jamal Ahmidan El Chino y de Rafa Zouhier y uno de los partícipes en las reuniones que estos mantuvieron en Madrid con los miembros de la trama asturiana. En perfecto castellano, el acusado negó toda relación con los atentados. En la que ha resultado la jornada más distendida de la vista oral- -algunas de las explicaciones ofrecidas por los procesados lograron arrancar las primeras carcajadas del público- tres fueron las palabras más empleadas por Aglif para tratar de convencer al Tribunal de la Audiencia Nacional de su inocencia: Burradas, tonterías, barbaridades términos todos ellos referidos a las declaraciones con las que procesados (en especial Rafa Zouhier) y testigos le han relacionado con el 11- M. A preguntas del fiscal Carlos Bautista, que se estrenó en el juicio con el interrogatorio a este procesado, Rachid Aglif admitió que conocía a Jamal Ahmidan (uno de los suicidas de Leganés y cerebro, junto a Emilio Suárez Trashorras, de la trama de explosivos) desde que los dos eran niños si bien negó haber sido una persona de su confianza El amigo de la infancia se convirtió ayer, en palabras de Aglif, en poco más que un buen cliente de la carnicería de su padre, en un amigo más Rachid Aglif reconoció su participación en la reunión que El Chino mantuvo con los asturianos en Madrid para cerrar la compra de los explosivos a cambio de droga, un encuentro que tuvo lugar en el McDonalds de Carabanchel. Sin embargo, precisó que se limitó a acompañar al suicida y que no intervino en las negociaciones, pues se sentó en otra mesa con Carmen Toro y otro español que no era ni Emilio Suárez Trashorras ni su cuñado Antonio Toro. A este último dijo que no lo ha visto nunca, mientras que al ex minero lo conoció ese día y lo identificó como a una de las personas que compartió la mesa en la que presuntamente se fraguó el acuerdo con Jamal Ahmidan, los hermanos Oulad Achka (ambos también se suicidaron en Leganés) y Rafa Zouhier. El procesado aseguró que en ningún momento se enteró de lo que hablaban: Me senté solo y lo único que hice fue reírme de Zouhier y hacerle burlas dijo. En este sentido, negó haber sido el portavoz de la compra de explosivos y enlace entre Ahmidan y Zouhier. Aglif aseguró que al salir del local no le preguntó nada a Zouhier (a pesar de la relación de amistad que mantenían) y que éste se limitó a decirle que iba a sacar tajada Fue a Zouhier al que acompañó al encuentro del McDonalds, y no a El Chino con quien negó haber contactado antes y después del 11- M, haberle ayudado a alquilar el piso de Leganés o haberle acompañado a ningún lado (viaje a Asturias) Finalmente, de Jamal Ahmidan destacó su cambio de actitud cuando, en el verano de 2003, volvió a España de Marruecos. A partir de ese momento, todo el mundo sabía que era muy religioso, eso se veía en su cara Otro episodio relevante en el que también estuvo presente Aglif fue el accidente sufrido por Zouhier cuando un detonador- -que el procesado definió como petardo -le estalló en las manos a su amigo. Era domingo por la noche y ambos estaban en casa de Rafa Zouhier. Aglif responsabilizó al que fuera su amigo de su procesamiento por el 11- M y llegó a admitir que situó a El Chino en casa de Zouhier para vengarme por todo lo que ha dicho de mí No fueron pocos los momentos de su declaración en los que se palpó la mala relación que ahora tienen: Zouhier no paró de hacer gestos y aspavientos durante el interrogatorio, lo que llevó al presidente del Tribunal a expulsarle. Los siete corderos de El Chino MADRID. ¿Sabía que Jamal Ahmidan había alquilado una finca en Morata de Tajuña? preguntó el abogado de una de las acusaciones. Sí contestó Rachid Aglif, aunque no podía imaginar cuál iba a ser su explicación: Cuando se llevó los corderos, nos dijo que los iba a matar a su manera, así que imaginé que lo iba a hacer en algún sitio al aire libre, en una finca, porque matar siete corderos en casa es muy difícil El procesado retomaba así un episodio que había relatado momentos antes, cuando explicó que su hermano vendió a El Chino siete corderos para una celebración religiosa, que éste se los llevó vivos en una furgoneta blanca y que dejó a deber 140 euros. Un amigo más Racgid Aglif, El Conejo se mostró muy nervioso durante toda su declaración de ayer POOL EL CONEJO SE SIENTE TRAICIONADO Rachid Aglif, nacido en noviembre de 1979 en Khouribga (Marruecos) conocía desde pequeño a Jamal Ahmidan, El Chino jefe operativo del 11- M POR N. C. N. V. MADRID. Rachid Aglif es conocido como El Conejo y hace honor a su apodo. De sus labios sobresalen dos generosos dientes muy blancos que le proporcionan un aspecto inconfundible. Ayer estaba muy nervioso, se frotaba continuamente las manos, pero sobre todo demostró que su amistad con otro de los procesados, el inefable Rafa Zouhier, que incluso fue expulsado de la sala, es ya irrecuperable. Zouhier habló de él, y todo lo que dijo le perjudicó. El Conejo a pesar de tantas juergas y andanzas compartidas, no lo olvida. Con aspecto propio de ligón de discoteca de medio pelo- -se nota que cuida su aspecto- Aglif no da la imagen clásica del islamista radical. Sin embargo, la investigación policial y judicial le atribuye un papel determinante en la matanza, ya que fue la persona que puso en contacto al grupo de Jamal Ahmidan, El Chino de quien al parecer era lugarteniente, con la trama asturiana a través de su ex amigo Zouhier. Se enfrenta a una petición de condena de 21 años. Junto con sus amigos Ahmidan y Zouhier participó en las reuniones con Suárez Trashorras y su grupo para conseguir explosivos. Además, mantuvo numerosos contactos telefónicos con el primero (incluso compartieron terminales telefónicas) y sus amigos en fechas inmediatas a los atentados. Aglif insiste en su inocencia y advierte que escuchará muy atento lo que los demás digan de él. Aviso a navegantes.