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14 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M HAMID AHMIDAN CONFIRMA DATOS CLAVE DE LA INVESTIGACIÓN JUEVES 22 s 2 s 2007 ABC Un primo de El Chino le vio manipular un artefacto con cables en Morata Sitúa también en la finca poco antes del 11- M un Toyota Corolla blanco como el que utilizaba Trashorras y que fue utilizado para el transporte de explosivos N. COLLI N. VILLANUEVA MADRID. La última declaración de la sesión de ayer del juicio del 11- M aportó nuevos datos de enorme interés sobre la autoría islamista de los atentados. Fue el primo de uno de los autores materiales de la matanza- -en concreto de Jamal Ahmidan, El Chino jefe operativo de la célula- quien a preguntas de su defensa describió cómo a finales de febrero de 2004 vio a este individuo manipular un artefacto con cables en la finca de Morata. En ese lugar, y desde principios de febrero de 2004, él realizaba trabajos de reforma- chapuzas según dijo- junto al también procesado Othman el Gnaoui y un carpintero de nombre Mustafá. Hamid Ahmidan explicó que la escena se produjo un día que bajó desde la primera planta de la vivienda, en la que hacía unas reformas, hasta el salón para ir a beber agua. En ese momento vio a su primo y a varios de los que luego se suicidaron en Leganés manipular un objeto cilíndrico del que salían unos cables Al verle, el grupo ocultó el artefacto. Hamid Ahmidan no le dio importancia, entre otras cosas porque, según declaró, nunca vio hacer pruebas con dinamita en la casa, ni oyó disparos, ni detectó ningún tipo de arma. Pero Hamid Ahmidan aportó otro dato interesante. Explicó que a finales de febrero su primo le dijo que no volviera hasta pasada una semana, con la excusa de que iban a pasar unos días en la casa una mujer y su hijo Pasado ese tiempo- -corrían los primeros días de marzo- Hamid regresó a Morata, pero no pudo entrar en la finca porque habían puesto una nueva cerradura. Tocó el claxon de su coche y salió su primo, que le dijo que no podía atenderle porque estaba acompañado y le pidió que ya no regresara, ya que de momento no había trabajo Había otro detalle importante, que le llamó la atención: en la puerta estaba aparcado un Toyota Corolla, igual al del ex minero José Emilio Suárez Trashorras y que, según la investigación, fue utilizado para el transporte de la Goma 2 ECO desde Asturias a Madrid. Una prueba más que confirma de dónde procede el explosivo de la matanza. Hamid Ahmidan, como el día anterior Othman el Gnaoui, situó también a buena parte de la célula del 11- M en la mencionada casa de campo- -citó expresamente a uno de los hermanos Oulad, a Abdenabbi Kounjaa y a Rifaat Anouar- -y aportó algunas pinceladas muy significativas. Así, explicó que ninguno de los dos comía con los ocupantes de la finca, porque no nos dejaban, ya que no rezábamos Precisó que sin embargo Mustafá, el carpintero, sí lo hacía. Hamid añadió que el último día que vio a su primo fue el 20 o 21 de marzo- -ya era buscado por la Policía, aunque él lo desconocía- -después de recibir una llamada suya en la que le Desclasifican los papeles del CNI sobre Trashorras El Gobierno desclasificará el documento del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) con la información aportada en su día como confidente por el ex minero José Emilio Suárez Trashorras, según informaron fuentes gubernamentales. El Tribunal que juzga los atentados del 11- M dictó el pasado lunes una providencia en la que volvía a instar al Ministerio de Defensa a desclasificar un documento del CNI que se refiere a una supuesta información aportada por el ex minero Trashorras acerca de que Jamal Ahmidan El Chino le dijo que conocía a los dos miembros de ETA de la caravana de la muerte Separados por no rezar Hamid Ahmidan sólo respondió a su abogado Madrid con su primo Rachid, en la actualidad preso en Italia por tráfico de estupefacientes. Precisamente cuando el primero de ellos fue detenido se intervinieron en la vivienda 59 kilos de hachís y 32 de éxtasis, así como una importante cantidad de dinero en efectivo. Las investigaciones judiciales y policiales sostienen que la célula POOL pedía que fuera a recogerle al Puente de Vallecas porque se le había estropeado su coche. Hamid lo llevó a Leganés- -precisamente la localidad donde los miembros de la célula del 11- M habían alquilado un piso, en el que después se suicidaron- -y desde aquella tarde no volvió a saber de él. Hamid Ahmidan vivía en del 11- M se financiaba con el dinero procedente del tráfico de drogas. Ayer, Hamid Ahmidan aseguró que sabía que su primo Hachim se dedicaba a traficar con drogas. Pero añadió que no sabía que había droga en la casa que compartían y, evidentemente, aseguró que él no se dedica a esa actividad. Jesús Zarzalejos Profesor de Derecho Procesal de la Universidad Complutense Una semana ETA Y EL 11- M unque ahora no se insista mucho en ello- -a pesar de todo lo que se ha dicho al respecto en los dos últimos años- en el juicio del 11- M se van a abordar los supuestos indicios de la relación de ETA con este atentado. Sólo el empeño de convertir a ETA en tabú absoluto o, por el contrario, en la mano oculta del atentado, ha distorsionado lo que, desde el principio, debería haber sido un capítulo normal de este proceso. A El Tribunal del 11- M rechazó el pasado martes que se mostrara a un acusado la fotografía de un detonador utilizado habitualmente por ETA, pues tal imagen no formaba parte del sumario. La decisión de la Sala fue acertada porque no hay razón para meter a ETA en el juicio por la puerta de atrás, cuando están admitidas pruebas que van directamente a los hechos que aparentan- -y sólo esto- -un vínculo entre la organización etarra y el atentado. El ámbito carcelario se va a investigar con la declaración de Henri Parot, cuyo nombre apareció en una nota hallada en la celda de Abdelkrim Benesmail, a quien se le considera lugarteniente de Allekema Lamari, uno de los siete suicidados en el piso de Leganés. También se va a tratar la coincidencia temporal de dos via- jes: el de los islamistas que llevaban a Madrid, desde Asturias, los explosivos que luego serían empleados en el atentado, y el de Gorka Vidal e Irkus Vadillo, igualmente testigos en el juicio del 11- M, quienes conducían una furgoneta cargada con más de media tonelada de explosivos para hacerlos estallar en un polígono industrial de la capital. Por si fuera poco, el Tribunal ha pedido la desclasificación de una nota del CNI sobre una entrevista con Suárez Trashorras en la que éste habría afirmado que Jamal Hamidan conocía a los etarras Vidal y Vadillo. El enfoque judicial de estas pruebas no es otro que resolver hasta la última duda. Es muy razonable- -y así lo reconoceríamos si nos lo contaran de otro país- -que en el juicio por el mayor atentado cometido en España se deje un espacio a la organización terrorista que lleva cuarenta años asesinando. Pero más allá de este fundamento objetivo y de las razones concretas del Tribunal para aceptar las pruebas citadas, sólo hay pura especulación y un intento de endosar a la Justicia valoraciones de carácter político o de opinión publicada. Por otro lado, estas pruebas llegarán a un juicio oral ya muy avanzado, en el que los acusados empiezan a situar piezas fundamentales de la tesis de la Fiscalía, como hizo ayer Rachid Aglif, hombre de confianza de Jamal Hamidan, quien confirmó, como partícipe directo, el momento inicial del vínculo entre las tramas islamista y asturiana: una reunión en octubre de 2003, celebrada en un restaurante de comida rápida de Madrid.