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6 OPINIÓN JUEVES 22 s 2 s 2007 ABC AD LIBITUM SIN MONJES EL MONASTERIO NO ESTAMOS EN 1936 A valorábamos aquí el pasado sábado la oportuna decisión de Mariano Rajoy de hacer, comarca a comarca, una tournée por las que integran el mapa de Cataluña. En los últimos años, desde la fulminación aznarí de Aleix Vidal Quadras, el PP no ha estado muy fino en su actuación en ese territorio, como demuestra el retroceso numérico de su representación en el Parlament. La excursió de Rajoy comenzó por el histórico monasterio de Poblet. Algo que, como suele ser en el partido monopolista de la oposición, está tan bien visto como mal ejecutado. El líder del PP, amablemente atendido M. MARTÍN por el prior del monasteFERRAND rio, en ausencia del abad, recorrió unos muros vacíos de monjes, que son, tanto como las piedras y la tradición, quienes le dan sentido a tan notable cenobio. La comunidad titular de Poblet, según parece, tiene la costumbre, del mismo modo que los seglares celebran el carnaval, de salir de excursión el martes previo al miércoles de Ceniza y así, mientras Rajoy les visitaba en su sede, ellos gozaban de la naturaleza en Castellfolit de la Roca, una pieza rústica del patrimonio clásico de los monjes cistercienses. Nadie, empezando por Josep Piqué, podía haber concertado esta simbólica visita con menor fortuna y menos cuidado de los detalles. Se frustró la fotografía del líder con una relevante comunidad y hubo que sustituirla por otra en la que el prior le cede su derecha a un gallego de tan intensa finura y tan fina sutileza que los comunes no somos capaces de advertirla. El pretexto de la escala en Poblet, reconvertida en turística por las circunstancias, era la visita al Archivo de Josep Tarradellas, allí depositado. También eso estaba bien visto. Tarradellas, que estuvo cuarenta años pensando los detalles de su retorno a Cataluña y España, fue, por talento y generosidad, uno de esos santos laicos que tanto escasean en nuestra vida pública. Fue uno de los cuatro o cinco, y no el menor, de los pilares que sostuvieron en pie la difícil ceremonia de la Transición: una lección viva y ejemplar de pragmatismo y consenso que, desgraciadamente, no se perpetúa en la conducta de sus sucesores. El integrador espíritu de Tarradellas del que, al parecer, nadie se siente depositario- -y mucho menos sus conmilitones de ERC- es una de las piezas que hoy, por la derecha y por la izquierda, se echan a faltar en nuestra vida política. Bien está la confrontación de las ideas e, incluso, su extralimitación con fines electorales; pero la ciudadanía, sus inquietudes y sus demandas, es lo que verdaderamente importa. El buen trabajo de los partidos ha de tener, para justificarse, la intención representativa de la voluntad de sus seguidores y votantes y el rigor en el cumplimiento de los programas electorales. Poco hay de eso. Todo son gestos y así se termina visitando Poblet cuando no hay monjes. O viceversa. Y E cas el fracaso de la Segunda República, la República sin STO es como el 36 dicen unos a la derecha y republicanos, carente de justo medio. No era una naotros a la izquierda. Para unos, la izquierda ción, como ahora, inserta en la Unión Europea y en la socialista y los nacionalismos periféricos Alianza Atlántica. La clase media- -futuro fruto de los están a punto de echarse al monte y acabar con España; planes de estabilización de los cincuenta- -todavía balpara otros, el PP es el iceberg de una derecha durísima, buceaba. Predominaba lo peor de las políticas ideológicapaz de urdir un golpe de Estado. Será miopía históricas, arrastradas hacia la confrontación civil por los exca o malevolencia: lo cierto es que llevan un tiempo así, cesos de una demagogia surgida de lo más populachero en el proceder de una torpe intoxicación que sólo reflee irresponsable de la tradición política españojan aquellas terminales mediáticas que ya no se la. Más de la mitad del censo constaba como posabe si se nutren de la crispación gratis et amoblación rural. Un lastre decimonónico trababa re o pane lucrando los pies a las reformas más razonables. El capita 2007 no es 1936, como Zapatero no es Largo Calismo estaba en fases evolutivas que ahora han ballero ni Rajoy es Gil Robles, ni fascismo y cologrado el despegue de un crecimiento económimunismo están corroyendo el parlamentarismo co muy notable. Todo eso era 1936, con el anarcomo en la Europa de los años treinta. Ni el quismo pujante, núcleos de derecha involutiva, PSOE es lo que era en 1936, aunque no pase por anticlericalismo, sedición en el PSOE. su momento más lúcido y estable, ni el PP tiene VALENTÍ Eso no es legítimamente comparable a este que ver con la derecha de los años treinta. Sobre PUIG año de 2007. Aun así, con pesadumbre o con ciertodo, la sociedad española no es la misma. La ta predisposición de ánimo, algunos se espantan o esHistoria siempre es la gran maestra, pero no todos los pantan con la pretensión de que más de setenta años no paralelismos históricos contribuyen a interpretar con son nada, de que vamos a volver a las andadas, de que helucidez el presente. mos aprendido muy poco. En la operación- -curiosaIncluso la tesis de las fosas y del guerracivilismo cemente- -no está como vanguardia aguerrida una selecrrado en falso no parece cuajar en la sociedad, a pesar ción de las clases pasivas y de las capas prejubiladas. El de que ha sido utilizada por el zapaterismo en una vermantenimiento del fuego sagrado- -fuego con poca luz sión que no por infantilista es menos nociva. Es uno de y mucho humo- -corre a cargo de intelectuales medios los ejes estratégicos del zapaterismo que la Transición o de un cierto lumpenproletariat cultural que ya echademocrática ocultó parte de la memoria colectiva, soron al vuelo las campanas del desencanto, muy pronto bre todo a los perdedores de la guerra. Esa es una falacansados por el ritmo portentoso de la Transición, huércia que transforma el logro del consenso constituciofanos de la evolución permanente en un país que optaba nal y el espíritu de concordia en una coerción vergonpor las libertades y la estabilidad, por mirar hacia zante: hurtar la verdad del pasado a los españoles, en atrás sin ira. Mientras tanto, la sociedad española en su virtud de una presunta capacidad taumatúrgica de la conjunto había salido de un régimen autoritario, buscaderecha de siempre a la hora de manipular la memoria ba la trama institucional más hacedera y libre, superade todos. Pero ni el intento de volver a la dialéctica de ba hondas crisis económicas, pactaba los términos de buenos y malos, de opresores y oprimidos, de derechas la paz social, redactaba la Constitución de 1978. ¿Qué e izquierdas, puede reconstituir con categoría de paaportaron entonces los derrotistas, los agoreros, los aporangón histórico todo aquello que significó 1936. Quiecalípticos? Se tumbaron en el diván del desencanto cones lo pretendan, a derecha e izquierda, tienen ya la resmo ahora otros velan armas al alba decrépita e imposiponsabilidad moral de un testimonio deliberadamente ble de un reencuentro psicodélico con 1936. sesgado y turbador. vpuig abc. es La España de 1936 constataba en versiones antitéti-