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Miércoles 21 de Febrero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.307. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany LOS CARNAVALES e he venido a Tenerife a disfrutar los Carnavales por no sufrirlos en Bruselas ejerciendo a la vez, como si eso fuera posible, de madre y trabajadora. Por allí todavía se celebra esa cosa tan alpina de la semana blanca, consistente en que los colegios se toman un respiro so pretexto, te cuentan, de que hay nieve en las montañas. Lo demás es tu problema. Como la condición de funcionaria europea, por más falacias que se publiquen, no da para mucho remonte, y sí para mucha nostalgia de sol y luna, he metido la mano en mi cartilla de holganzas y he sacado la luz de unos días. En estos paraísos atlánticos, ya saben, los duendes del Carnaval andan quejosos y enfurruñados. Unos vecinos de Santa Cruz dicen que esta semana aquí no hay quien viva. Que una cosa es la juerga y otra el infierno, y que siete son muchas noches para no pegar ojo, y que uno, aunque parezca mentira, con la edad se hace dueño de su casa. Algo tendrá que inventarse el alcalde Zerolo para que cada cual celebre su fiesta: unos, la de la carne, y otros, la del silencio. Entre estos dos derechos enfrentados, sólo cabe la pura fantasía. Y luego viene Amargo y revienta la gala: estrellas invisibles, vetos inaceptables (ni bajas, ni gorditas) números enlatados, guiones sin concierto y famosas sin fama. Esto suena a llamada del ahorro. A Carnaval vendido o subastado. A bazofia que el pueblo no consume. El silbido o la chufla son el pañuelo blanco de la tarde. Chapucitas que vienen, chanchullitos que pasan... Aún vibran los acordes de alguna chirigota. Esa música alegre que te mata de risa, pero a veces le pone, entre pitos y flautas, una lágrima viva a una máscara rota. M Imagen inédita de Kennedy, poco antes de ser asesinado, de la película donada por el fotógrafo amateur George Jefferies AP Unos segundos antes del final Un aficionado a la fotografía dona al museo dedicado al asesinato del presidente Kennedy una excepcional película filmada unos noventa segundos antes del mortal tiroteo en el centro de Dallas POR PEDRO RODRÍGUEZ nte el apetito insaciable que existe en la cultura popular- -no solo de Estados Unidos- -por todo lo relacionado con los Kennedy, no parece que queden a estas alturas muchos datos, enfoques, hipótesis, peritajes, teorías conspirativas o cotilleos realmente nuevos en torno a lo ocurrido el 22 de noviembre del 1963 en una céntrica plaza de Dallas. Sin embargo, la generosidad de un hasta ahora anónimo aficionado a la fotografía ha deparado un nuevo ángulo visual para el sangriento comienzo de la mitología más recurrente en la política estadounidense. George Jefferies, que hace más de cuarenta años se encontraba con un tomavistas en las cercanías de la Plaza Dealey, ha optado por compartir con el mundo la silenciosa filmación en color que realizó al paso de la comitiva del presidente Kennedy, rodeado por 150.000 personas en la calle durante lo que no debería haber pasado nunca de un visita para calmar los encrespados ánimos entre las filas del Partido Demócrata de Texas. Noventa segundos después de esa instantánea, el carismático ocupante de la Casa Blanca resultaría mortalmente tiroteado por Lee Harvery Oswald. Las históricas imágenes en formato de ocho milímetros, tomadas desde el lado más próximo a la radiante primera dama, Jacqueline Kennedy, han permanecido cuatro décadas en poder de George Jefferies. Pero al final, consciente de tener algo con cierta hipoteca pública y animado por su familia, el anciano amante de la fotografía ha optado por donar su película al Museo del Sexto Piso, la institución dedicada a preservar todo lo relacionado con el magnicidio de Dallas y que tiene su sede en el mismo edificio desde donde dispararon varias veces a Kennedy. Restaurada y divulgada a todo el mundo con ayuda de internet, la filmación de tan solo cuarenta segundos tiene algo de fantasmagórico, al recoger una radiante escena de entusiasmo, juventud y sonrisas que todo el mundo sabe que terminará brutalmente en cuestión de menos de dos minutos. Un documento visual que sirve para completar la otra filmación casera pero extremadamente gráfica del atentado de Dallas realizada por Abraham Zapruder. Dos caras de una misma moneda visual difícil de olvidar y que sirve para recordar lo cómodo pero injusto que resulta formular explicaciones conspirativas para tragedias colosales. A