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ABC MIÉRCOLES 21 s 2 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 Forest Whitaker, ayer, durante la presentación en Madrid de la película El último rey de Escocia SIGEFREDO He comprendido qué es el poder, pero sobre todo qué es el miedo a perder el poder Forest Whitaker s Da vida a Idi Amín en El último rey de Escocia A los 45 años, el actor texano Forest Whitaker es favorito al Oscar en su primera candidatura gracias a su papel de Idi Amín, ex dictador de Uganda que asesinó a cientos de miles de personas FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Al natural, Forest Whitaker parece menos grande, lo que no hace sino aumentar su talla como actor. En plena gira de promoción de El último rey de Escocia película por la que está nominado al Oscar, ayer pasó por Madrid. Es difícil rascar bajo la superficie de un gigante de la actuación en unos pocos minutos, pero también es un privilegio compartir charla con quien recogerá su primera estatuilla en menos de una semana, si Peter O Toole y los otros candidatos lo permiten. Para alguien con su fama de buena persona tiene que haber resultado aún más difícil dar vida a Idi Amín, uno de los dictadores más sanguinarios de un siglo especialmente pródigo en la especie. Un actor no puede abordar un papel pensando que es repelente o desagradable asegura Whitaker. Siempre hay que buscar sus motivaciones, las razones que lo han llevado a actuar así, sin juzgarlo, porque entonces no podría interpretar de una manera completa y honesta El protagonista de Juego de lágrimas también habló de su transformación física. Tuvo que ganar mucho peso y estudiar la forma de andar de Amín. Pero no quería imitarlo- -aclara- sino captar su espíritu. Él era un soldado, había sido general antes que presidente. Esto da una presencia, una forma especial de mandar y de andar. Todos estos aspectos físicos eran muy importantes, al igual que la forma de gesticular, su lenguaje. En Los Ángeles, mi profesor de artes marciales me presionaba muy duro para que sacara la energía hacia delante, Todo eso me ayudó para encarnar a este dictador En su recreación del personaje, afirma que nunca tuvo que escoger entre rigor histórico o verosimilitud. Esas fueron elecciones que tomó el director, sobre todo con el personaje de Nicholas- -médico personal del presidente, narrador ficticio y un ardid para acercarse al protagonista a una distancia que da miedo- pero con Amín todo está basado en cosas que ocurrieron, como sus infidelidades Whitaker cuenta que incluso copió y memorizó sus discursos para utilizar luego sus palabras exactas en mis improvisaciones Quien diera vida a Charlie Parker en Bird explica que un personaje tan extremo ha mejorado su comprensión de lo que es el poder, pero sobre todo de lo que es el miedo a perder el poder, motivación que llevó a Amín a cometer muchas de sus atrocidades También he aprendido lo que supuso la colonización- -añade- una cultura que entra y dicta a otra la forma en que hay que vivir. Esto lo entendía intelectualmente, sobre el papel, pero cuando hice el personaje tuve que sentirlo de una forma orgánica. Llegué a sentir ganas de rebelarme contra la colonización Forest Whitaker dice que llegó a aprender tanto de la cultura de Uganda y de su gente que en su última visita, en la que ha podido ver la reacción del pueblo a la película, sorprendió al chófer que le asignaron porque era capaz de distinguir de qué tribu era cada persona por cómo se expresaba. El estadounidense explica que la población de Uganda tiene sentimientos encontrados respecto al ex dictador. Reconocen que hizo un montón de cosas horribles, pero también sienten admiración y le dan crédito por lo positivo. Y expulsó a los británicos, lo que permitió establecer una clase de empresarios ugandeses que hasta entonces no existía. Un hombre me dijo: Mató a mi primo, pero también nos liberó Sobre el posible Oscar, tiene claro que irá relajado, con su familia y sus amigos. Siento algo de presión, pero he trabajado mucho para el papel y después de 25 años de profesión uno disfruta cuando los demás celebran tu trabajo Siento algo de presión por la nominación al Oscar, pero después de 25 años de profesión uno disfruta cuando los demás celebran tu trabajo