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Martes 20 de Febrero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.306. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. COSAS MíAS Edurne Uriarte EL ATAQUE DE LOS VISONES A Esta imagen publicitaria ha levantado la polémica REUTERS Un anuncio de atarse los machos El Instituto de la Mujer y diversas asociaciones privadas han solicitado a la firma de moda Dolce Gabbana la retirada de un anuncio por incitar a la violencia contra las mujeres Menuda machada MANUEL DE LA FUENTE o está el horno de la violencia de género para los indigestos bollos de cierta publicidad. Andan siempre los publicitarios de las grandes (y no tan grandes) firmas devanándose los sesos para ser originales y al final acaban en muchas ocasiones tropezando con la misma piedra, la de recurrir al sexo como reclamo y eso, desde luego, no es un ejemplo de seso seguro e imaginativo, sino un ejemplo de machismo cazurro por muy estilosa que sea la imagen y por mucho que los modelos se entreguen en cuerpo (sobre todo cuerpo) y alma a la tarea de parecer sofisticados. Y si al cóctel se le añade una cucharadita de violencia, pues ande yo caliente y denúncieme la gente. Ya sea particular (la Asociación de Usuarios de la Comunicación y los consumidores de Facua, por ejemplo) u oficial, como el Observatorio de la Imagen de las Mujeres, dependiente del Instituto de la Mujer, organismo que se ha puesto en contacto con la empresa italiana Dolce Gabbana para pedirle la retirada inmediata en España de uno de sus últimos anuncios, en el que se muestra una imagen que incita a la violencia contra las mujeres ya que muestra a un hombre en actitud agresiva y de dominación, basada en la fuerza, que no sólo reduce a la mujer a un objeto sexual sino que de la imagen puede deducirse que es admisible la utilización de la fuerza para obtener el sometimiento, reforzada por la actitud pasiva y de complicidad de los otros cuatro hombres que observan la escena A la imaginación más o menos calenturienta de los posibles observadores queda deducir el posible resultado final de la escena, que no tiene trazas de ser feliz, exactamente. Algunos publicistas y algunas marcas internacionales se empeñan anuncio tras anuncio en jugar con fuego, y buena parte de la población acaba no sólo dándose por aludida sino también por quemada, y como en el caso del Instituto de la Mujer ahora, por achicharrado. Y no es para menos. Porque, además se da la circunstancia de que este tipo de publicidad es ilícita tal como recoge la Disposición Adicional Sexta de la Ley Integral contra la Violencia de Género, que modifica el artículo 3 de la Ley General de Publicidad, que prohíbe todo anuncio que presente a las mujeres de forma vejatoria Parece que por esos mundos de la moda y de cierta publicidad alguien sigue con ganas de jugar a los recortables y convertir el cuerpo de la mujer en una percha de la que lo mismo se cuelga un burka, que una pitón viperina, que un anuncio de pandilleros guaperas agarrándose los machos. Al cerebro del asunto sí que podían agarrarle, pero no de los machos, precisamente. N L clasismo le pasa lo que al racismo, que ha sido analizado y denunciado en una sola dirección. De las clases altas contra las inferiores o de los blancos contra todos los demás. De los abrigos de visón contra la clase proletaria y su representante en España, José Blanco. De los abrigos de visón y eso quizás un cardado rubio y bronceado de Marbella, elementos del estereotipo izquierdista de la clase explotadora femenina, como la corbata, el puro y la gomina lo son de la masculina. Pongámosle a este último un bigote y obtendremos la perfecta fusión del capitalista explotador y el derechista redomado, el malo habitual de las viñetas de los dibujantes de izquierdas. Y del discurso de Blanco, en el mismo estado de primitivismo intelectual que sus viñetas de referencia. De los otros clasismos y racismos ni se dibuja ni se habla. Oficialmente no existen, por aquello de que importa la discriminación ejercida por los poderosos. Gomina va y visón viene, no se dieron cuenta de que cambiaron los poderosos. Que ahora quien manda es Blanco y la clase opresora es el Partido Socialista y no los visones, al menos no ésos, aunque quizá sí los de Elena Benarroch. Y los jerseys de cuello alto, preferentemente negros, y las cejas arregladas y algunos retoques en el pelo. Y los trajes a medida de 2.000 ó 3.000 euros. Lo que han cambiado los tiempos y los poderosos. Ahora, los visones salen a la calle a manifestarse contra los poderosos. Pero Blanco siente nostalgia de cuando era clase explotada, allá por el Manifiesto comunista de Marx, y denuncia este nuevo ataque clasista de los visones.