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ABC MARTES 20- -2- -2007 Patti Smith, cabeza de cartel del festival Primavera Sound 2007 (31 mayo- 2 junio) 77 En la Feria también se habló de las buenas prácticas El documento pactado por el sector con el Ministerio de Cultura fue tema de conversación en ARCO 07 A. A. N. P. MADRID. Tal vez no ha habido gran polémica en ARCO 07 sobre el flamante código de buenas prácticas para los Museos y Centros de Arte contemporáneo, pactado entre el Ministerio de Cultura y las asociaciones de galeristas, artistas y directores de museos, principalmente. Pero la Feria sí ha propiciado que se hablase entre horas de este asunto. Entre los galeristas, el catalán Carles Taché afirma que cuando los directores, galeristas, críticos de arte y artistas están de acuerdo, piensas que es positivo. Yo no le veo ninguna cosa mala a ese código Añade que lo importante es que se aplique con cordura Por contra, Guillermo de Osma se muestra muy crítico respecto a ese código: Prefiero no comentarlo porque me parece una cursilada. Lo que es increíble es que hoy estemos hablando de un código de buenas conductas, porque parece querer decir que no teníamos buenas conductas antes. Siempre lo hemos tenido, al menos los galeristas, aunque no sé los museos. Lo ha suscrito todo el mundo porque es políticamente correcto. Obviamente, no es políticamente correcto decir lo que yo pienso Contrasta su opinión con la de Helga de Alvear, que afirma con rotundidad que era algo muy necesario. En otros países lo hay desde hace muchísimos años. Aquí vamos en todo un poco más lento En cuanto a que el Reina Sofía sea el primer museo en dar ejemplo, como anunció Carmen Calvo, comenta Helga de Alvear que es fundamental que los directores de los museos no sean nombrados a dedo por el Gobierno, como hasta ahora. Será fantástico Entre los directores que visitaron ARCO, Manuel Borja- Vi- Delfín Rodríguez Historiador y crítico de arte BUENOS DÍAS, BUENAS PRÁCTICAS Obra de Bernardi Roig en ARCO llel, director del Macba, asegu- IGNACIO GIL ra que lo positivo es la voluntad de normalizar cosas que España no tenía porque el desarrollo de nuestros museos ha sido irregular Subraya que es una guía, una herramienta que no debemos mitificar ni convertir en camisa de fuerza, sino adaptarla a cada lugar, y que debe evolucionar con los museos para servir como método. Elegir al director por concurso no servirá de nada si olvidamos lo importante: el proyecto del museo, la estructura educativa, algo que exige valorar los parámetros no cuantitativos de nuestro trabajo Otra galerista, Oliva Arauna, también muestra su optimismo ante la medida. Queremos que este Código ayude a ir cambiando poco a poco el sector del arte contemporáneo y se llegue a crear costumbres. Que sea como en el resto de las cosas en este país: que haya elecciones democráticas, que haya un proyecto, como cuando se contrata un director general Borja- Villel recuerda que los concursos para elegir directores no deben hacer olvidar lo más importante afirma. En su opinión, los Patronatos de los museos deben tener unas cuotas donde esté presente el mundo profesional, no sólo el económico. Y que el mundo económico esté para aportar economía, no para restarla ¿En qué medida afectará el Código de Buenas Prácticas a las galerías? Vamos a saber qué quiere cada museo y poder ofrecer las piezas que están en su línea A Oliva Arauna le parece estupendo que se dé ejemplo con el Reina Sofía: Este documento se ha hecho para cumplirse El galerista Pepe Cobo piensa que es una toma de contacto más que nada. Creo que hay que hablar mucho más. La cultura hoy en España depende del equipo de Gobierno de turno. Todos queremos un mundo más profesional, que las cosas sean más claras, que los directores no sean nombrados a dedo. Es bueno que el Ministerio haya decidido abrir el diálogo a los distintos sectores del mundo del arte Por último, Ignacio Múgica, de Carrera Múgica afirma que estamos encantados de que se establezcan unos hábitos y que de alguna forma se fortalezcan y se estandaricen No se refiere sólo a lo económico, es un poco cómo se toman las decisiones, cuál es el papel que cada uno de nosotros debemos jugar a reciente y aplaudida aprobación del Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte Contemporáneo es un acontecimiento feliz y lleno de buenas intenciones, tantas que no sé de casi nadie que pueda dudar del carácter de ideario que posee. Después de leerlo, le embarga a uno un sentimiento de dicha y dignidad, de sosiego y confianza, en verdad inesperados en el panorama de las artes (contemporáneas, en este caso) en nuestro país que, por otra parte, había sido, hasta este momento inaugural y luminoso, un sencillo y lacónico correlato del desencuentro cotidiano de nuestra vida política, social, cultural, ética y moral. Pero ya no va a ser así y este documento es mucho más que algo que tenga que ver sólo con las artes (contemporáneas) porque acabará afectando benéficamente a todos los ámbitos de nuestra vida, ya lo verán. En primer lugar, cabe decir que el documento ha sido consensuado y aprobado no sólo por el Ministerio de Cultura, sino por las asociaciones más importantes y representativas de directores de museos y centros de arte, de galeristas, de críticos y artistas, de comisarios independientes. Y esto es, sin duda, una excepcional noticia. Es verdad que en esas asociaciones no están todos los pudieran o debieran estar, por diferentes motivos, aunque tal vez no menores, pero están buena parte de los más prestigiosos. Así que, hasta aquí, todo es bueno, muy bueno, y de verdad que comparto las cosas fundamentales del documento, las que habrán de cambiarnos a todos, aunque algún detalle, por eso de llevar la contraria, me inquiete. Pero no seré yo quien estropee la fiesta, ni mucho menos. Al margen de esos detalles, sí me ha llamado la atención que el documento no tenga rango legal, jurídico o normativo alguno y que su aplicación vaya a depender de la buena voluntad de los implicados (directores, artistas, galeristas, críticos) de las instituciones y de los políticos que gestionan los museos y las artes en ámbitos locales, au- L tonómicos y del Estado. Yo diría: papel mojado, pero no debo, ni quiero. Glosarlo todo obviamente no puedo hacerlo en este brevísimo comentario, pero los análisis, el diagnóstico, las conclusiones, el subrayado de la especificidad del arte contemporáneo y las propuestas son encomiables, claras, precisas, nobles y bienintencionadas. Establecen no sólo un hito, sino que, después de leerlo, no he podido menos que recordar aromas de viejas sacristías, incluidos los retorcidos y graciosos comentarios de los sacristanes. Y los imagino preguntando aviesamente: ahora, ¿quién da el primer paso? ¿quién da el primer ejemplo? ya que todo depende de la buena voluntad. Y los sacristanes sonríen a escondidas, con gracejo. Parece lógico que los primeros en dar ejemplo sean los firmantes del documento, empezando por el Ministerio de Cultura, que así se ha comprometido, pero también el resto de los firmantes del mismo, ya que muchos de ellos son directores de centros y museos, miembros de patronatos, etc. y de los que no se sabe qué harán, aunque intuyo lo mejor. Para dar ejemplo, también ellos debieran, siguiendo las buenas prácticas que han aprobado, defender en sus distintos centros la aceptación de aquéllas y, en primer lugar, poniendo sus cargos a disposición para comenzar así una nueva era en nuestras vidas y en el mundo del arte contemporáneo. Sería una forma ejemplar de aunar voluntades, que es lo único que puede garantizar el éxito de tan sensato documento, pero carente de valor normativo alguno. Y luego queda, si se asume el documento, incluso por los que no han participado en su elaboración y firma, ponerlo en ejecución. Porque, ¿quién examina a los directores que ya existen y valora su adecuación al cargo? ¿Querrán hacerlo? ¿Podrán? En fin, demasiadas cosas. Por eso hace un tiempo que defiendo el modelo perfecto, que aúna voluntades y contenta felizmente a todos, de museo regido directamente por un político y que es mi imaginario museo preferido: pero todavía es sólo un punto en el mapa. Un amigo, que no me cree ni comparte mi propuesta, me ha dicho que incluso a mi museo le han salido sacristanes. Yo le he dicho que se trata de milagros, pero me mira como si hubiera enloquecido. Ya veremos. Mientras, contamos al menos con un documento de buenas prácticas, noble, ético y bienintencionado, consensuado y lleno de buena voluntad, que debe ilusionarnos.