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20 ESPAÑA La España autonómica s Andalucía pone en evidencia el modelo territorial de Zapatero MARTES 20 s 2 s 2007 ABC Abstención, síes y noes, por provincias Almería: Abstención 67,60 Sí 85,32 No 11,64 En blanco 3,4 Cádiz: Abst. 69,12 Sí 86,98 No 10 En blanco 3,2 Córdoba: Abst. 59,21 Sí 86,34 No 10,34 En blanco 3,2 Granada: Abst. 63,22 Sí 87,34 No 9,45 Blanco 3,10 Huelva: Abst. 64,76 Sí 90,30 No 6,86 En blanco 2,84 Jaén: Abst. 56 Sí 89,77 No 7,79 En blanco 2,44 Málaga: Abst. 67,54 Sí 86,97 No 9,96 En blanco 3,07 Sevilla: Abst. 60,95 Sí 87,42 No 9,30 En blanco 3,2 María San Gil, Josep Piqué, Federico Trillo y Javier Arenas, que ayer fue aplaudido por el Comité Ejecutivo del PP en pleno EFE Los resultados avalan la táctica de Arenas para el desgaste del PSOE Si el Partido Popular no hubiera pactado el estatuto, el PSOE habría hecho del referéndum una campaña contra la derecha que sí moviliza a la izquierda ÁNGEL COLLADO MADRID. Javier Arenas, el dirigente del PP gobernante en 2004 que peor parado salió de la derrota electoral del 14- M- -de vicepresidente del Gobierno a jefe de la oposición en la Autonomía andaluza- -convenció a Mariano Rajoy de la necesidad de apoyar el nuevo estatuto andaluz- -una vez descatalanizado -bajo el principio del mal menor y frente a otros dirigentes del partido que pedían quedarse al margen sin más y enfrentarse al PSOE en el correspondiente referéndum. Ayer fue recibido con aplausos en la reunión del comité ejecutivo del partido. Arenas negoció primero en Andalucía sobre un texto que a Zapatero le servía para dar cobertura al nuevo Estatuto catalán, pilar de la liquidación del actual Estado autonómico. Dirigentes de peso en la dirección del partido como Eduardo Zaplana o Jaime Mayor Oreja rechazaban de plano entrar en ese juego. Rajoy se decantó por dejar hacer al desterrado y apoyó su decisión de intentar el acuerdo con los socialistas. A diferencia de lo ocurrido con el PSC, el PP encontró en el PSOE los dirigentes adecuados y con el sentido del Estado necesario para eliminar el paquete de enmiendas procedentes del Estatuto catalán introducidas a última hora y que hacían concienzudamente anticonstitucional el proyecto. En el PP destacan el papel fundamental desarrollado esos días por el responsable de política territorial de la dirección del PSOE, el recientemente fallecido Alfonso Perales, para reconducir el texto. toria de las consultas en la región de origen de Felipe González, Alfonso Guerra y Manuel Chaves. La factura de la pobre participación pasa a la cuenta de Manuel Chaves, que tenía en el texto su apuesta principal de la legislatura; y del propio Zapatero, cuya oferta de barra libre en los estatutos es clave en su proyecto político. No ha habido desgaste para el Partido Popular porque no se ha quedado fuera del andalucismo obligatorio marcado desde la Junta y se ha constatado que la advertencia repetida por Arenas tenía fundamento: la reforma era por completo ajena a los intereses de los ciudadanos. El centro derecha- -la UCD- -se quedó al margen del anterior estatuto andaluz y había cargado hasta ahora con un cartel de déficit en autonomismo con el que Arenas, procedente del centrismo de la época, no quería continuar. Rajoy dio la razón en todo a Arenas. Incluso en la primera reunión del comité ejecutivo del partido celebrada en noviembre intervino para hacerlo en público frente a las reticencias de Zaplana. Arenas, que carga con la responsabilidad de aportar al PP desde Andalucía al menos media docena de diputados más que los logrados en 2004, ha impuesto en su partido otro estilo de hacer oposición, menos basada en el choque frontal con el PSOE que en el desgaste del adversario a medio plazo. Frente a los que destacan que el nuevo estatuto, con la firma del PP, añade un problema de funcionamiento del Estado, está el hecho de que tampoco es como el catalán y que el referéndum ha servido para dejar evidencia de la impopularidad del proyecto fundamental de Zapatero: la reforma del Estado. Fernando Iwasaki Trámite despejado Arenas se empeñó en el acuerdo porque evitaba al Estado y su complicado funcionamiento futuro otro estatuto anticonstitucional como el catalán y a su partido le libraba de otra campaña de todos contra el PP en que se hubiera convertido el referéndum después de que se aprobara en el Congreso con los votos de socialistas, IU y nacionalistas. Los resultados le han dado la razón: el PSOE, sin el recurso de pedir el voto contra la derecha ha sido incapaz de movilizar a sus bases en Andalucía- -el feudo de todos sus feudos- -por primera vez en la his- ¿CONTRA QUIÉN ERA EL ESTATUTO? S iempre he pensado que en España en general y en Andalucía en particular, el personal no se moviliza a favor de nada sino siempre en contra de alguien o de algo. Contra la guerra, contra la OTAN, contra las multinacionales o contra los Estados Unidos. ¿Contra quién era el Estatuto andaluz? Como no había ni peligro real ni enemigo concreto a la vista, el personal se quedó en casa porque no sintió ninguna urgencia de votar. Tengo clarísimo que una comunidad gobernada desde hace más de veinte años por las mayorías búlgaras del PSOE, depende esencialmente de la capacidad de movilización del partido único. ¿Y cómo consigue el PSOE que la gente vote cada vez que hay elecciones generales? Pues con el discurso del miedo. Es decir, amenazando con que viene la derecha dispuesta a suprimir el PER, las pensiones, el paro, las viviendas protegidas y las subvenciones europeas. Si el Partido Popular hubiera propugnado el no al Estatuto Andaluz, seguro que el índice de participación habría sido mayor. Entonces, ¿cuál ha sido la responsabilidad del Partido Popular en la masiva abstención andaluza? Digamos que una responsabilidad proporcional a su peso político en la región. O sea, casi nada. El Partido Popular no tiene la más mínima posibilidad de ganar ninguna elección en Andalucía durante los próximos quince años, así que no se le puede reprochar nada porque ni está ni se le espera. Por contra, la participación del electorado del PSOE sí ha sido inversamente proporcional a su hegemonía autonómica, su representación parlamentaria y su omnipotencia provincial y municipal. Los defensores del Estatuto catalán por lo menos estaban en contra de España, pero es que aquí en Andalucía ni siquiera nos dijeron contra quién teníamos que estar.