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18 ESPAÑA La España autonómica s Andalucía pone en evidencia el modelo territorial de Zapatero MARTES 20 s 2 s 2007 ABC Poder frente a política Sin el fantasma del subdesarrollo, el incremento de las competencias de autogobierno ya es sólo una prioridad de la clase dirigente, no de los ciudadanos. Es decir, una cuestión de poder, más que de política POR IGNACIO CAMACHO MADRID. TRES días de críticas, y luego, el Estatuto Manuel Pérez Yruela, sociólogo de cabecera de Chaves, resumía en Canal Sur, la misma noche del referéndum, la sensación dominante en la dirigencia de la Junta tras el varapalo de la marea abstencionista. Aguantar el chaparrón de reproches como una tormenta pasajera, y a continuación centrarse en el desarrollo del nuevo texto estatutario, que deja en las manos del presidente autonómico la mayor concentración de poder acumulada jamás en la historia de Andalucía desde el Califato de Córdoba. Porque ésa es la realidad, y Chaves no va a permitir que se la estropee el deslucido desenlace de una consulta de la que, de todos modos, no esperaba gran cosa. El presidente y sus adláteres saben mejor que nadie que el proyecto estatutario es un enorme desconocido en el seno de una sociedad que se ha acostumbrado al régimen autonómico como parte del paisaje, y que ya no siente la sacudida emocional que provocó a principios de los 80 el agravio comparativo con Cataluña y el País Vasco. Entonces, el anhelo autonómico iba asociado a la ansiedad por salir del subdesarrollo y evitar la quiebra social en una España de dos velocidades. Ahora, aunque los índices de convergencia sigan retratando a Andalucía a la cola de las regiones españolas, la población no percibe ese gap estadístico acolchado por una pantalla de subvenciones y transferencias de renta. El incremento de las competencias de autogobierno ya es sólo una prioridad de la clase dirigente, no de los ciudadanos. Es decir, una cuestión de poder, más que de política. Pero un partido como el PSOE, cuya maquinaria electoral es aplastante en Andalucía, no está dispuesto tampoco a permitir que el exiguo resultado del referéndum deje en entredicho su hegemonía. Así que desde ayer está en marcha una operación de maquillaje y propaganda, destinada a culpar al PP del alto porcentaje de desinterés y ausencia. Lo había anunciado en el cierre de campaña Luis Pizarro, número dos del PSOE- A: Sabemos en qué mesas vota la derecha Y ahora empieza el escrutinio interesado y partidista. Puede que el argumento, que los socialistas van a repetir con su conocida capacidad de martilleo a través de su amplio y eficaz aparato de propaganda, no cale demasiado en las zonas urbanas, pero no es ahí donde el PSOE se juega su prestigio. Es en el ámbito rural y en las agrociudades donde radica el poder electoral del PSOE, y en ellas va a repetir la consigna como una apisonadora. En contra tiene los hechos, las cifras. El Estatuto sólo fue respaldado por alrededor de 1.900.000 personas, 340.000 menos que los votos socialistas en las últimas elecciones. Incluso en la imposible hipótesis de que todos los votantes de la derecha se hubiesen abstenido o votado que no, desobedeciendo la postura oficial del PP, queda patente que una amplia franja del electorado del PSOE tampoco ha sentido la llamada. Concurre en estas circunstancias otro factor determinante. El voto socialista en Andalucía responde puntualmente a la convocatoria de la confrontación. Sin una derecha contra la que votar, los electores de la izquierda no se han sentido implicados, y se ha desactivado el enorme poderío hegemónico del PSOE. Ésa fue la astucia del líder del PP regional, Javier Arenas, al conven- Un colegio electoral en Córdoba vacío de votantes cer a sus dirigentes nacionales de la necesidad de apoyar el Estatuto. Caso contrario, los socialistas habrían movilizado a unas capas de población sensibles al argumento de vencer a la derecha, presentada como enemiga de la autonomía. Ahora, la responsabilidad del fiasco corresponde al principal promotor del proyecto, que es Chaves, aunque Arenas, que indudablemente no ha desplegado en campaña más que la energía justa, tendrá que apechar con críticas que no le van a suponer un gran desgaste, sobre RAFAEL CARMONA Desde ayer está en marcha una operación de maquillaje, destinada a culpar al PP de la abstención todo en comparación con el que ha eludido. Sensu contrario, le espera una estrategia durísima en las próximas municipales. Porque los socialistas han aprendido la lección, y van a desatar una campaña bronca y hostigadora para movilizar a sus electores. En tanto, Chaves ya tiene lo que quería: un Estatuto que le da poderes omnímodos para apuntalar aún más su control casi absoluto de la sociedad civil andaluza. En cuanto amaine el chaparrón se pondrá manos a la obra.