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14 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M ZOUGAM, ACORRALADO MARTES 20 s 2 s 2007 ABC OTRAS CLAVES de la jornada Rajoy insiste en que confía en la justicia El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, se limitó ayer, durante la reunión del Comité Ejecutivo Nacional, a reafirmar los tres puntos que resumen la postura del PP sobre el juicio del 11- M: total apoyo a las víctimas de la matanza, total respeto a la justicia y confianza en que el juicio esclarezca toda la verdad sobre este atentado. Zapatero, por su parte, pidió a su partido respeto a las instituciones. La AVT no se cree las acusaciones El vicepresidente de la AVT, Gabriel Moris, dijo ayer que la imputación de los atentados del 11- M a un grupo islamista no se sostiene puesto que no se confirma que los detenidos tuvieran relación con ningún grupo de ese tipo. Moris, que perdió un hijo en los atentados del 11 de marzo de 2004, dijo: Lo que nos anunciaron en primer lugar de que había sido un atentado de un grupo islamista radical no se sostiene por su base Gómez Bermúdez, inflexible El presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional y presidente del tribunal mantuvo ayer su línea a la hora de dirigir la vista. De nuevo, el magistrado corrigió a alguno de los abogados defensores y amonestó a los procesados: ¡Cállese cuando yo hable! le espetó a Ghalyoun; que se le quite eso de la cabeza le dijo a Bouchar ante su insólita petición de posponer su declaración a la semana que viene. La actitud de los procesados Ha habido algunos detalles llamativos sobre la actitud de los procesados durante los interrogatorios. Así, se ha visto a Rabei Osman el Egipcio asentir con satisfacción cuando consideraba que Ghalyoun acertaba en sus respuestas. Incluso, en esos momentos ha cruzado miradas de complicidad con el otro supuesto ideólogo, Hassan el Haski. En otras ocasiones, la sonrisa ha aparecido entre los procesados. Jamal Zougam asegura que fue detenido por negarse a ser confidente Se trató de una venganza de la Policía dijo el procesado a preguntas de su defensa D. M N. V MADRID. Jamal Zougam puso en marcha la estrategia del ventilador. Repartió responsabilidades para todo el mundo y se esforzó en que ninguna le salpicara. El segundo capítulo de su declaración abrió la tercera jornada del juicio del 11- M. En ella el procesado se vio acorralado y eso que sólo respondió a las preguntas de su defensor y a una aclaratoria que le formuló el presidente del tribunal. Tal fue el callejón sin salida en que se situó Jamal Zougam que su única vía de escape fue decir que su detención se trató de una venganza de la Policía porque me negué a ser confidente Con desparpajo, aunque poco convincente, el marroquí relató que cuando se encontraba en los calabozos policiales de Canillas recibió la visita de un agente, el mismo que, con anterioridad, le había ofrecido ser chivato. Y que fue este policía, según el procesado, quien le dijo: Si hubieras colaborado antes, no te habría pasado esto Si en la declaración del viernes- -suspendida porque se sintió cansado- -sólo dijo que había sido tentado en una ocasión por el CNI, ayer agregó una segunda. Según el procesado, se produjo en 2001 cuando fue declarar a raíz de una comisión rogatoria de un juez francés. Tras prestar declaración, acudí a la Comisaría de Canillas para que me devolvieran la documentación y un policía me propuso que trabajara para ellos. Me insistió, me pidió el teléfono, pero le advertí que no iba a trabajar de confidente. Fue el mismo hombre que el 13 de marzo de 2004 apareció en el calabozo Ante esta invocación, el presidente del tribunal le preguntó por qué no lo había dicho antes. Su respuesta: Mis primeros abogados no me hacían mucho caso móviles, así como la de adquirirlas, era de Mohamed Bekkali, que, aunque fue detenido, no está procesado en la causa. Zougam citó varias veces el nombre de su socio para decir que Bekkali se llevaba las tarjetas a su casa para custodiarlas -reiteró- -y para evitar que fueran robadas. Y respecto al hecho de que se le interviniera un tarjeta Amena- -del mismo lote que las utilizadas en las bombas- pese a ser usuario de Movistar, Zougam dijo que la tenía porque su esposa era cliente de esa compañía y que así las llamadas le eran más baratas. El marroquí volvió a recordar que a la hora en la que se produjo el atentado estaba durmiendo e insistió que llegó algo más tarde al locutorio- -sobre las once de la mañana- -porque tuvo problemas de aparcamiento. Puso como testigo a su madre- me puso el desayuno -e incluso llegó a decir que ella fue a hablar con el juez para avalar esta versión y que el magistrado, siempre según la declaración del procesado, le dijo que la creía, que se fuera Sólo custodiaba las tarjetas Como en su declaración del pasado viernes afirmó que de su locutorio de Lavapiés salieron al menos siete de las tarjetas que se utilizaron en los teléfonos que activaron las bombas, ayer el procesado se esforzó eludir cualquier responsabilidad. Por ello, hizo hincapié en afirmar que la responsabilidad de custodiar las tarjetas de los a casa y pidiera la libertad de su hijo. Igualmente, afirmó que antes de salir de casa llamó a su hermano para que le informara del tráfico y que tomó la M- 30 porque temía atasco por el atentado. No obstante, señaló que no encontró ningún problema de circulación. También afirmó que tanto la noche del 11- M como la anterior y posterior estuvo en un gimnasio de la plaza Elíptica, y se puede comprobar, porque dentro hay cámaras de vigilancia Zougam no sólo estuvo esquivo, también se contradijo. En su declaración del viernes afirmó que tenía en su teléfono el número de Mohamed Afalah porque éste le iba a hacer unas obras en una escalera. Ayer afirmó que quien llamó a Afalah- -está huido- -no fue él, sino un compañero del gimnasio que tenía que hacer reformas. Y es que el procesado intentó por todos los medios salirse por la tangente. Zougam durante la segunda parte de su declaración ante el tribunal que juzga el 11- M EFE TVE