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10 ESPAÑA www. abc. es MARTES 20- -2- -2007 ABC LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M GHALYOUN EJERCE COMO SU ABOGADO DEFENSOR Ghalyoun acusa ahora a la Policía de tergiversar su delación del Tunecino Explicó que cuando el jefe espiritual de la célula dijo que quería cometer atentados se refería a atracos s Admite que Rifaat, autor y suicida de Leganés, durmió el 11- M con él en su casa N. VILLANUEVA D. MARTINEZ MADRID. Se dejó la piel en su defensa y demostró tener un conocimiento mayor que el de la media sobre las acusaciones de los cargos que pesan sobre él, pero nada pudo impedir que Basel Ghalyoun, segundo autor material de los atentados de los trenes en declarar, incurriera en contradicciones o silencios significativos ante preguntas que exigían una respuesta sin titubeos. Ni la veintena de folios que aireaba, nervioso, entre sus manos (con referencias a números de páginas y tomos del sumario relativos a su imputación) ni sus intentos por culpar a los funcionarios de la Policía y del Juzgado de la Audiencia Nacional de errores en la transcripción de sus declaraciones consiguieron evaporar la inseguridad que este procesado transmitió ayer en la que fue la tercera jornada del juicio por la matanza del 11- M. Fue tan caótica e inverosímil su declaración que llegó a decir que cuando reconoció que Serhane El Tunecino había dicho que iba a cometer atentados en España en respuesta a la guerra de Irak se estaba refiriendo a asaltos en joyerías y justificó que la palabra atentado aparezca en su declaración en que la Policía le dijo que el término jurídico que se emplea para los atracos es el de atentado contra la propiedad privada Basel Ghalyoun, para quien la Fiscalía solicita más de 38.000 años al considerarle responsable de los 191 asesinatos de los trenes y de las más de 1.800 tentativas, reconoció que Asrif Rifaat, uno de los siete suicidas de Leganés, durmió en el local de la calle Virgen del Coro la misma noche del 11- M. Allí, Ghalyoun compartía piso con Fouad El Morabit y Mohamed Nabilsi. Sin embargo, con la misma facilidad con la que la representante del Ministerio Público arrancó de sus labios esa confirmación, se le escapó profundizar en un interrogatorio que podría haber aclarado algún que otro detalle del día en el que España sufrió el mayor atentado de su historia. Así, la fiscal no se refirió a si aquella noche Rifaat hizo algún comentario sobre la ejecución de la matanza o, en su caso, sobre la impresión que le causaron esos sucesos, en los que se supone que participó. Tampoco sobre cuál fue el motivo de que el suicida decidiera cambiar de domicilio de forma precipitada esa misma noche. Fue a preguntas de la defensa cuando Ghalyoun dijo que Rifaat abrió la puerta de la casa de Vírgen del Coro con su llave y que durmió en una habitación junto él y Fouad el Morabit. Agregó que Rifaat llegó cansado, cenó y luego se acostó. Al día siguiente ya no le vi Precisamente fue Rifaat la persona con la que Basel incurrió en una de sus múltiples contradicciones, al asegurar que antes de que el suicida se presentara en el local de Virgen del Coro, sobre las seis de la tarde, fue el suicida quien llamó por teléfono a Fouad El Morabit, cuando lo que había declarado ante el juez Del Olmo fue justamente lo contrario. Gahlyoun reconoció que Rifaat ya no vivía en aquel inmueble, aunque en el pasado sí lo había hecho, pero tampoco profundizó (nadie se lo pidió) en cuáles fueron las razones por las que la noche del 11- M decidió cambiar su residencia. Como parte de una estrategia más de defensa, Ghalyoun echó la culpa al muerto de forma que aseguró que debió ser Rifaat quien, al llevarse sus pertenencias de la casa de Virgen del Coro al piso que salió por los aires en Leganés, cogió sin darse cuenta un gorro de rezo que apareció entre los escombros de Leganés y que contenía el ADN de Ghalyoun. Eso explicaría, dijo el procesado, que esa prenda apareciera en una casa en la que yo nunca he estado Lo mismo sucedió con un teléfono móvil que, según se desprende del sumario, utilizó él siendo Rifaat el titular del mismo. En un relato precipitado, desordenado, pero estudiado con su abogado al milímetro, Ghalyoun corroboró su relación con el también suicida El Tunecino líder espiritual del grupo, si bien modificó la versión que dio al magistrado respecto a este individuo. En su declaración judicial, aseguró que Serhane El Tunecino se había radicalizado en sus planteamientos y que propuso atracar bancos y joyerías para financiar los viajes de los muyahidines. La radicalización del suicida, dijo entonces Ghalyoun, obedecía a la intervención de España en Irak, por lo que este país merecía, en su opinión, un castigo. Sin embargo, el procesado aseguró ayer que en su pri- La culpa, del muerto Quería atracar joyerías para sacar dinero Pregunta: ¿Por qué ante la Policía dijo que Serhane Ben Abdelmajid alias El Tunecino tenía la voluntad de cometer un atentado en España por ser un país en contra de los musulmanes y estar inmerso en la guerra de Irak? Respuesta: En mi declaración figura la palabra atentado porque me dijeron (por la Policía) que en estas historias (atracos) se usa. En términos jurídicos, cuando una persona comete un atraco contra propiedad privada se usa la palabra atentado contra propiedad privada o cuando una persona pega a otra se usa la palabra atentado contra la integridad física Algunas de mis declaraciones han sido muy mal transcritas, no sé si por error o por otro motivo Pregunta: ¿Cómo explica la presencia de un manuscrito suyo en el local de la calle Virgen del Coro sobre cuál debe ser la actitud de un buen musulmán Respuesta: No entiendo cómo me han adjudicado ese manuscrito. Las pruebas caligráficas no coinciden Supuesto autor material mera declaración la Policía cambió la palabra atraco a bancos por atentado con la excusa, dijo, de que esta expresión era un término jurídico más adecuado, pues al fin y al cabo se refería a un atentado contra la propiedad privada Se olvidaba Ghalyoun de que tanto ésta como el resto de sus declaraciones policiales y judiciales se hicieron en presencia de su abogado y que su firma está estampada en todas ellas. Germán Yanke LA VERDAD ES SERIA ay quienes tienen una cultura judicial, por llamarla de alguna manera, cinematográfica. Imagino que, en estas H primeras jornadas de la vista oral del 11- M, estarán desilusionados. En el cine, que es sobre todo americano, los juicios comienzan con el testimonio de los investigadores, de los testigos, la acusación va planteando la trama y el desenlace y, al final, el abogado defensor le dice al acusado que necesita que suba al estrado, que las cosas están de tal modo que hay que intentar que el jurado le crea. Ni todos los juicios americanos son así ni, desde luego, este del 11- M, que comienza con los interrogatorios a los acusados que, como era de esperar, lo niegan todo, hasta lo evidente. Es su pa- pel y, con el procedimiento invertido, llegarán después los testigos y los investigadores. Pero cada vez son más los que su conocimiento del mundo del crimen y de los juicios viene de la novela policiaca, en la que las responsabilidades se van fraguando página a página y los que pretenden al principio convencernos de que ni saben, ni estaban, ni dijeron lo que se les oyó, y si lo dijeron no tenía nada que ver con el asunto, terminan siendo descubiertos. Ahí tienen, por ejemplo, a Ghalyoun, que declara ahora que cuando dijo que El Tunecino quería atentar en España se re- fería a robar bancos y joyerías. Así que, tras estos desesperantes silencios y autoexculpaciones sin contemplaciones, podremos contrastar los testimonios, evaluar las pruebas y colocar a los acusados en su lugar. Y tras las lamentables risas de los acusados (que suenan como el eco de la barbarie en un caso como éste) tendremos la seriedad de la verdad. Para que todo esté en su lugar, no estaría de más que el Gobierno accediera a la petición del Tribunal y desclasificara el documento que relata la entrevista del delincuente Trashorras con agentes del CNI.