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50 MADRID LUNES 19 s 2 s 2007 ABC El bebé viaja en sentido contrario a la marcha del autobús tal y como dictan las normas pero el cochecito no se ha podido anclar a ningún sistema de seguridad Precaución en el bus: bebé a bordo Los conductores de la EMT y de los autobuses interurbanos de Madrid siguen preocupados por la reciente autorización para que suban al bus los carritos de bebé desplegados. ¿Quién es responsable en caso de accidente? De momento, la familia del crío POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTOS DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Pablo, once meses, no sabe lo que le espera, pero lo barrunta. Será divertido. Esta tarde, su abuela Ina le va a subir a un autobús de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) por primera vez. La mujer tiene que hacer una gestión y no hay más remedio que llevarse al crío. Pablo es un hermoso bebé y cualquiera se cansaría con él en brazos al cabo de muy poco tiempo. No hará falta que Ina cierre el cochecito de su nieto dentro del bus porque desde el pasado 10 de febrero estos vehículos para niños de hasta tres años pueden ir desplegados en todos los autobuses madrileños, tanto de la EMT como los interurbanos. En realidad, la medida se estrenó a principios de enero en los autobuses de la EMT y desde febrero se ha extendido a todos los que dependen del Consorcio Regional de Transportes. A las cuatro y media, la abuela ya está en la calle y lista para montar. A los pocos minutos ve que se acerca el 105. Está en la Alameda de Osuna y quiere llegar hasta la Ermita de Barajas. Tiene seis paradas por delante. La cara del conductor es para nota. Educado, pero sorprendido, espera a que la abuela suba el coche de su nieto hasta estar dentro. Comprueba que la señora llegue al centro del vehículo y arranca con suavidad. Mientras le pagamos, este empleado de la EMT reconoce que me da miedo. Un frenazo sin querer y la gente se puede caer encima del crío. Sí, ya sé que se ha autorizado la subida de los carritos desplegados, pero creo que todavía no se han habilitado todas las medidas de seguridad. Además, como haya otro carri- Me da miedo to o una silla de ruedas, no pueden entrar. Sólo se permite un carrito de bebé o una silla de ruedas por autobús nos aclara el conductor que, por el rabillo del ojo, se va fijando en Pablo y en su seguridad. Los pasajeros también están un tanto perplejos. Pocos deben saber que no es necesario plegar el cochecito para entrar en el bus. El bebé no hace más que provocar con sus risas al pasaje. Sus grandes ojos azules y sus carrillos llaman la atención. Chicos y grandes le hacen carantoñas. Él está feliz y su abuela no cabe en sí de gusto. El viaje es tranquilo. El carrito va seguro porque se han utilizado los anclajes. El viaje de vuelta es algo más complicado. Para empezar, hay más cola para coger el 115, la línea que llevará a Ina y a Pablo de vuelta a casa. Además, son ya las cinco y pico de la tarde y la parada está llena de madres y padres que acaban de recoger a sus hijos de un colegio cercano. Llega el bus. Ante el gentío que se organiza por la puerta delantera, la abuela opta por entrar por la puerta central. Nadie la ayuda y el vehículo de la EMT se ha quedado un poco alejado de la acera. Además, carece de rampa de acceso. Cuando Ina Gentío para entrar La medida, que entró en vigor entre enero y febrero, ha sido muy bien recibida por familias y usuarios