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28 ESPAÑA El parricidio múltiple de Toledo LUNES 19 s 2 s 2007 ABC La ira asesina del hombre tranquilo La biografía de El Culebro el hombre que mató este fin de semana a tres miembros de su familia, hirió a otras dos hijas, y luego se quitó la vida en Talavera de la Reina, no daba mucha tregua a la felicidad POR CARLOS HIDALGO EL REAL. Nacido, como el toro, para el luto Estos versos resumen la biografía de Gregorio Ramos Rubio, El Culebro de 59 años, que la madrugada del pasado sábado diezmó a tres generaciones de su propia familia: madre, esposa e hijo cayeron a hachazos dentro de su vivienda del pueblo toledano de El Real de San Vicente. A dos pasos del cementerio, que le da nombre a la calle. Las otras dos hijas del parricida, que esquivaron la muerte por el mango roto de un hacha, quizá aún no sepan que hoy darán tierra al resto de sus parientes más cercanos. O quizá sí. Cuatro. Sí, cuatro, porque a Gregorio, tras llenarse las manos de la sangre de su sangre, no le quedó otra que lanzarse al duro asfalto desde un noveno piso. No faltan quienes dicen que debería haberlo planeado todo en el orden inverso. Le hallaron justo enfrente del piso de Talavera de la Reina que había cedido a sus dos niñas: Eva, de 25 años, y María, de 22. Se habían mudado allí, tras años de rondalla en la iglesia del pueblo, para buscarse un futuro mejor haciendo un curso y trabajando en Carrefour, respectivamente. Al mismo piso que, cuando la hermana de El Culebro murió el pasado verano, éste heredó. Dicen que ésa era su mayor pena, la de haber luchado junto a su hermana Nieves durante casi 30 años contra un problema renal- -uno de los casos de diálisis más antiguos de CastillaLa Mancha- y fue la que le llevó a lomos de la depresión. Mascullan en el pueblo que se estaba medicando. El Culebro pasó por encima de un tumor cerebral y de una operación de estómago. Afrontó, dicen los vecinos, la radioterapia de Julia, su mujer, y su dificultad para caminar; la depresión de David, el mayor de sus hijos; se iba haciendo con el alzheimer de su madre, Salvadora, y con el ser más niña de lo normal de Eva, que es la que mejor sigue. Los servicios funerarios trasladan al tanatorio de Talavera de la Reina los cadáveres de los fallecidos Pero no pudo más Ésa es la explicación que dan muchos de sus casi mil vecinos, que afrontan con más incredulidad que otra cosa lo ocurrido. Ya vivieron la muerte de un joven electrocutado; el accidente mortal de otros dos, o incluso cuando un lugareño mató a un cuñado porque maltrataba a su hermana. Pero algo como el drama de los Culebros en la vida. Era un hombre muy tranquilo, sociable, siempre bromeando, que fumaba mucho y que se desvivía por su familia. A la madre la lavaba, le cortaba las uñas, la llevaba al centro de salud... No tenía problemas de dinero. Esto es increíble no paran de repetir los vecinos. Tampoco sale de su asombro el alcalde, Antonio Rubio, quien tuvo que pedir un vaso de agua cuando la Guardia Civil le llamó alertándole de lo que acababa de ocurrir. Los agentes buscaban a la familia de Gregorio para anunciarle que había aparecido muerto en Talavera. Un atropello sin auxilio, se pensó. Pero cuál sería su sorpresa al encontrar una morgue en casa de los Culebros Y el sangriento amago en el domicilio de las niñas. Los mayores de El Real de San Vicente no recuerdan el por qué del mote familiar. Se lo pusieron a sus abuelos indican, antes de recordar la lozana juventud del parricida, en las fiestas del pueblo, cuando corría en los encierros Luego, se fue a Madrid como conductor de autobuses en Castro Bonel- -ahora Cevesa- haciendo la ruta de algunos colegios. Ahí sufrió su primer revés laboral, ya que sentía mucha presión. Y volvió a su pueblo, donde trabajó en la construcción de una autovía. Pero sufría ataques epilépticos, y se tuvo que dar de baja Los problemas psíquicos de su familia no terminaron ahí. Su hijo David tenía depresión, EFE Hoy, el funeral El Real de San Vicente vivió ayer el primero de los tres días de luto oficial, mientras decenas de amigos y parientes acudieron al velatorio conjunto de los cuatro cadáveres. El funeral se celebrará hoy a las 12 de la mañana en la iglesia parroquial porque, como apuntó una vecina, es una familia que se ha querido mucho y por culpa de ello dejó su trabajo en una carnicería. Tenía problemas, pero los disimulaba muy bien comenta uno de sus amigos. Famoso por su maña, David hacía trabajos de mecánico. El viernes por la noche salió de copas. A la una de la madrugada del sábado, regresó a su casa. Una pila de leña cortada con el hacha que acabó con el anonimato de los Culebros aún se amontona junto a la puerta. Dentro, les encontró la muerte. Pensé que estaba borracho Un carnicero y su aprendiz avisaron al 091 tras encontrar el cadáver de Gregorio G. A. M. G. TALAVERA. Fernando Fernández Rodríguez fue quien avisó al 091 de la presencia de un hombre muerto en la calle Conde de Peromoro de Talavera, el sábado por la mañana. Un acontecimiento que no olvidará por lo trágico de los hechos y por la impresión que le causó el cadáver de Gregorio Ramos, según declaró a ABC. Fernando llegó a su trabajo, una carnicería cercana, a las siete menos diez de la mañana. Cuando iba a aparcar, su compañero Daniel, un menor aprendiz de carnicero, le advirtió de la presencia del hombre. Al principio pensamos que se trataba de alguna persona que se había pasado con la bebida en uno de los muchos bares de esta zona del barrio señala Fernando. Cuando se aproximaron al hombre, todo cambió. Un gran charco de sangre, la forzada posición de una pierna y otros espeluznantes detalles consecuencia de la caída desde un noveno piso, les hicieron darse cuenta de la realidad. Lo primero que hizo Fernando fue dar aviso al 091. En tres o cuatro minutos, se personó en el lugar del suceso una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía, uno de cuyos miembros comprobó no sólo que Gregorio Ramos ya había muerto, sino que probablemente llevaba en ese lugar algún tiempo. Se especuló en los primeros momentos con la posibilidad de que se tratase de la víctima de un atropello, aunque la escasa longitud de la calle hacía impensable que un vehículo pudiera haber alcanzado velocidad para semejantes lesiones. Cerca del mediodía, cuando se supo que sus dos hijas vivian es esa misma calle, se organizó el dispositivo para localizarlas. Y aparecieron, una en estado grave y la otra con tal conmoción que no recordaba nada de lo que había ocurrido. Lo que se preguntan los investigadores es cómo es posible que nadie escuchara nada... El atropello que fue suicidio