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ABC LUNES 19- -2- -2007 Referéndum sobre el Estatuto andaluz ESPAÑA 21 Y Zaldívar no presidió Maite Zaldívar, ex mujer de Julián Muñoz e imputada de la operación Malaya había sido designada presidenta de una mesa electoral en Marbella, pero presentó un justificante médico y no compareció. Fue la anécdota del día, entre otros episodios menores ABC SEVILLA. En esta jornada de referéndum en Andalucía marcada por la elevada (y previsible) abstención, no faltaron, pese a la contrastada abulia ciudadana, los habituales episodios pintorescos, entre ellos el de que el caprichoso azar convirtiera a Maite Zaldívar, ex esposa de Julián Muñoz y azote de tonadilleras, en la designada para presidir una de las mesas electorales de Marbella. Pero la carnaza que su ejercicio de ese cometido habría proporcionado en las sentinas televisivas se diluyó finalmente como un azucarillo cuando a las ocho de la mañana su hermano José se desplazó al colegio electoral del Centro Cultural El Ingenio de San Pedro de Alcántara y presentó un justificante médico que eximió a Zaldívar, imputada en la operación Malaya de desempeñar esta obligación cívica. Entretanto, la candidata del Partido Popular a la Alcaldía de esta ciudad de la Costa del Sol, Ángeles Muñoz, anduvo despistada y se presentó a votar en un colegio que no le correspondía. La protagonista de esta situación explicó que hasta ahora siempre había votado en ese mismo lugar, en la urbanización Nueva Andalucía, y que ahora le tocaba otro por los cambios en las listas. Una mujer sevillana quizá habría pasado a engrosar las filas de la abstención si hubiera sabido que al llegar a su colegio electoral de San José de Calasanz iba a quedar convertida, por imperativo legal en vocal de la mesa, ante la incomparecencia tanto del titular como del suplente. Además, no siempre esta liturgia de tutela democrática se realiza en las mejores condiciones. Una mujer, presidenta de mesa electoral en Vélez- Málaga, se tuvo que marchar a su casa a por una estufa porque el colegio se instaló prácticamente a la intemperie, en las cocheras de la Policía Local. El susto fue más para los electores que para los miembros de la mesa en un colegio de Alhama de Almería, donde un sujeto empezó a espantar ciudadanos con gritos y aspavientos, hasta que lo redujo la Guardia Civil. En la localidad granadina de Galera, una complicación en el embarazo de la presidenta de la única mesa electoral del pueblo interrumpió la votación durante al menos 20 minutos, hasta que se incorporó la sustituta. Y en un Cádiz poblado de jolgorio y disfraces la alcaldesa Teófila Martínez tuvo que lamentar la huelga soterrada de la policía local, después de que cien agentes se hayan dado de baja en estos días de referéndum y Carnaval. Con la coincidencia, ni siquiera ha existido la certeza de que las monjitas votantes, estampa clásica, lo fueran de verdad. EFE