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6 OPINIÓN LUNES 19 s 2 s 2007 ABC LA CRÓNICA DEL LUNES CRECE LA ABSTENCIÓN PSOE Y PP, A PALOS MIENTRAS ¿Por qué no hace Rajoy ahora los cambios que debiera y pone final al juego de la conspiración, en el que entró él mismo con su calculada ambigüedad? Pablo Sebastián electoral del 14- M de 2004; y el PP, insistiendo en el regreso de Zapatero a la negociación con ETA, a pesar de su espectacular fracaso tras el estallido de la Terminal 4 de Barajas. En el PSOE lo tienen muy difícil porque no hay quien le ponga el cascabel al gato de la Moncloa. Los que había, los barones del partido- -lo acaba de decir Rodríguez Ibarra- -los ha echado Zapatero, pero no para descentralizar el Estado, como afirma el extremeño, sino para centrifugarlo, como dice Felipe González con menos piedad y mayor precisión. En el PSOE saben que Zapatero no tiene solución, pero confían en que el PP confirme su deslizamiento hacia la derecha extrema mientras en el PP aseguran lo contrario, que es Zapatero el que camina por la pendiente de una izquierda extrema Y los dos tienen parte de razón, a la vista del ruido ensordecedor que vacía el centro político y engorda, día a día, la bolsa de la abstención. Lo de Zapatero tiene difícil arreglo porque se ha jugado la legislatura al ruido y a la provocación, rompiendo el consenso constitucional y de la transición. En el Partido Popular, sin embargo, tienen una oportunidad para recomponer su alternativa, pero todo depende de las ganas y de la firmeza que sea capaz de transmitir Rajoy; para empezar, dentro de su propio partido, buscando un impulso a su dañada imagen, que está lastrada por Acebes (al que le acaba de estallar la crisis de Guantánamo) y Zaplana (dedicado a sus intrigas valencianas contra NDALUCÍA pasa del referéndum de su estatuto como Cataluña hizo con el suyo. La bolsa de la abstención crece en España sin cesar, al mismo ritmo que se agudizan las tensiones entre el PSOE y el PP y se ensancha la brecha del centro político, dejando en ese espacio imaginario- -y definitivo electoralmente- -una oportunidad por si alguien lo quiere intentar, vista como está de irreconciliable e inmóvil la gran política nacional. En los últimos meses y días hemos asistido a un doble y lamentable espectáculo: el que han ofrecido el Gobierno, el PSOE y su aparato de propaganda a favor del criminal Ignacio De Juana Chaos para que no cumpla íntegra la condena que le impuso el Tribunal Supremo, y el que ha representado contra la instrucción del juicio del 11- M el sector del PP que lideran Acebes y Zaplana, convertido en agente político de la teoría de la conspiración que orquesta el diario El Mundo que, tras intentar anular la instrucción del juicio del 11- M, ha pasado con temeridad a defender a los más notorios implicados en la masacre, como Zougan o Trashorras, con el extraño argumento de que estos presuntos criminales, sobre los que pesan indicios y pruebas contundentes, no se han confesado autores de la matanza ni se han rendido a los pies de la fiscal. Por lo que se ve, en este país los criminales tienen quien escriba a su favor y quienes hacen lo que pueden para allanarles su camino penal y procesal en un tiempo en el que la política está judicializada- -ETA, 11- M y estatuto catalán- de ahí las grandes disputas por el control del Poder Judicial, convencidos como están PP y PSOE de que los tribunales tienen la última palabra sobre los grandes debates de la legislatura. Algo que no es verdad, porque ese veredicto final lo tendrán los ciudadanos a primeros de 2008, y en sólo unas semanas ofrecerán un aviso general y una tendencia casi definitiva con motivo de las elecciones autonómicas y municipales del próximo mes de mayo. Un gran test nacional para Zapatero y Rajoy, que se atizan mutuamente utilizando las facilidades que les ofrece el contrario: el Gobierno y sus aliados, denunciando la fantasmagórica conspiración del 11- M para llevar al PP y Rajoy al escenario de la derrota A En el PSOE saben que Zapatero no tiene solución, pero confían en que el PP confirme su deslizamiento hacia la derecha extrema mientras en el PP aseguran lo contrario, que es Zapatero el que camina por la pendiente de una izquierda extrema Camps) y su club mediático de conspiradores, al que tanto temen en la sede central del PP en Génova. Dicen en el PP que a lo mejor para el congreso del partido en el otoño, si se celebra en esa fecha, se atreverá Rajoy a reforzar su equipo e incluir caras nuevas en la dirección. Otros señalan que todo dependerá de cómo le salgan las elecciones municipales, cuya campaña ya le están embarrando sus adversarios con las intrigas del 11- M, a las que se ha subido con entusiasmo el Gobierno para ocultar sus propios descalabros. ¿Por qué no hace Rajoy ahora los cambios que debiera y pone final al juego de la conspiración, en el que entró él mismo con su calculada ambigüedad? ¿Acaso no imaginan lo que pasará si el tribunal confirma la autoría de los terroristas islámicos que señalan todos los indicios y pruebas de la instrucción judicial? Si Rajoy no se mueve como debiera y Rodríguez Zapatero sigue como va, dos acontecimientos se van a producir a corto o medio plazo en la política nacional: el crecimiento imparable de la abstención, como el que han anunciado los referendos de Cataluña y- -anoche mismo- -Andalucía, y la cada vez más visible posibilidad de que aparezca un nuevo partido en el centro. Entre los barones marginados por Zapatero y los que no valora Rajoy en el PP- -además del test ya aprobado con éxito por Ciutadans en Cataluña- -existen ideas y liderazgo para que alguien, si todo sigue así de mal, lo pueda o lo deba intentar. En ciertos círculos de Madrid ya se habla de ello, aunque se esperan acontecimientos y el resultado del gran test municipal.