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ABC DOMINGO 18 s 2 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 91 Clásica Ciclos de la OCNE Obras de B. Casablancas, W. Intérpretes: Orquesta Nacional de España (Director: J Pons) Solista: P Anderszewski (piano) Lugar: Auditorio Madrid. Fecha: 16- 2- 07 TOROS Flamenco Cante: Carmen Linares, Ana María Gonzáles y Encarna Anillo Baile: Carmeliya Montoya Guitarras: José Manuel León, Juan Diego y Eduardo Pacheco Percusión: Israel y Javier Catumba Lugar: Teatro Gran Vía Fecha: 16- 2- 2007 A. Mozart y J. Brahms. Casablancas estrena en la ONE ANTONIO IGLESIAS La política de encargos como viene practicándola nuestra Orquesta Nacional, es el tanto que con subido elogio ha de consignarse, porque para el así distinguido, además de cometido honroso tiene la seguridad de un estreno valioso y seguro. Le tocó el turno al catalán Benet Casablancas que, con su subtitulado Impromptu para orquesta acaba de ofrecernos el estreno de Alter Klang (sonoridad antigua) inspirándose en un cuadro de Paul Klee que, con una paleta sinfónica grande (incluye cuatro percusionistas que subrayan eficazmente diseños) utiliza con absoluta libertad aquellos elementos que confieren contemporaneidad a un lenguaje diestro en su tímbrica: se aplauden sus gustadas alternativas entre una brillantez y un denotado lirismo en el plausible total de sus 18 minutos de duración. Del éxito en el Auditorio participó, personalmente, su autor subiendo a saludar desde el palco escénico. Los profesores de la ONE, bajo la batuta titular de Josep Pons, lograron esa versión que, por meridianamente clara, se admira en toda su intensa programación de primeras audiciones Y tan sincera admiración hubo de prolongarse a su magnífica colaboración con el pianista polaco Piotr Anderszewski, que supo brindarnos una excelente tarea solista en el Concerto K. 491 de Mozart, con un precioso perlé virtuoso que mide los adornos para lograr un más seguro encaje y que no se desmelena ni ante la velocidad de su tercer tiempo electrizante para los que, como él, son reyes jóvenes actuales del teclado. La segunda parte la ocupó una versión de Pons de la Tercera de Brahms tan atinada como para evocar aquellos tiempos iniciales de los viernes de la Nacional precisamente, con los imborrables ciclos sinfónicos brahmsianos. Desde el alma MANUEL RÍOS RUIZ La mujer siempre ha tenido en el arte flamenco un lugar equiparable al del hombre, tanto en lo concerniente al cante como al baile, no así en la guitarra. Para comprobarlo no hay más que rememorar el pasado, la historia, para encontrarnos con cantaoras inmortales como La Serneta y La Niña de los Peines, con bailaoras tan célebres como La Macarrona y Pastora Imperio. De ahí que no sea excepcional que se configure un espectáculo en el que el protagonismo sea femenino casi por completo. Así es en Desde el alma en el que la maestra Carmen Linares se rodea y comparte cartel con Ana María González, Encarna Anillo y Carmeliya Montoya. Y a lo largo del mismo, ellas se van repartiendo los papeles después de iniciarlo conjuntamente por tangos. Seguidamente, Carmen Linares ofreció su lección con fandangos comarcales, la milonga con letra de Borges, bulerías por soleá, siguiriyas y cantiñas, recuperando la que dice: Santa Cruz de Mudela cómo reluce cuando bajan y suben los andaluces En la segunda parte, vuelven a escena las cuatro flamencas, en una reunión de cantes libres: tonás, martinetes y deblas. Y a continuación, es Ana María González quien se atrevió como pudo con los tientos y se desenvolvió bien por bulerías. A renglón seguido, Encarna Anillo decía la soleá y bordaba la sin par malagueña que canta: En la trenza de tu pelo un canario se dormía... Inmediatamente, salían a escena Ana María González y Carmeliya Montoya y brillaron como el oro las alegrías, rematadas con bulerías gaditanas. Luego, el fin de fiesta, donde bien reluce Carmeliya Montoya, que antes había bailado por tangos, por tonás, por soleares y alegrías, dando cuenta y razón de que es una bailaora de tronío, plena de sandunga y jondura, de amplio repertorio y de armoniosos taconeos y salerosos replantes. Al espectáculo sorpresivamente le pone el moño Carmen Linares, con un hermoso cante sin guitarra. El público se puso de pie y no se cansaba de tocar las palmas. Los toreros, que se repartieron doce orejas, y el público se volcaron con el festival de Espartaco BOTÁN De Vistalegre a El Salvador, o la cara solidaria del toreo ROSARIO PÉREZ MADRID. Nada hay más hermoso que la sonrisa de un niño. Espartaco, a través de la Fundación Padre Arrupe y en colaboración con sus compañeros del mundo del toro, ha poblado de luz el rostro de cientos de chavales al otro lado del Atlántico. El maestro de Espartinas ha creado escuela en los ruedos y ahora lo hace en El Salvador, donde gracias a su generosidad muchos han abandonado un laberinto de tinieblas para forjarse un futuro más alentador. Es ésta una de las facetas menos cantadas del toreo: su altruismo, para que se enteren un poco los estercoleros televisivos. Allá donde se les necesita, despliegan su muleta y donan sus honorarios y su torería por los menos favorecidos. Los toreros se volcaron ayer, y Madrid también. Casi 14.000 espectadores llenaron los tendidos de Vistalegre. El propio Espartaco, que lidió ocho novillos- toros sin demasiada fortuna, se entregó con uno de los más difíciles. Pero su fallo a espadas le privó de una recompensa mayor que una ovación. Enrique Ponce dio el do de pecho: toreó de cine. Sus elegantes verónicas hicieron presagiar algo importante, y así ocurrió. Si templados fueron los derechazos, los cambios de FESTIVAL DEL PADRE ARRUPE Palacio Vistalegre. Sábado, 17 de febrero de 2007. Casi lleno. Se lidiaron un novillo para rejones de Arucci y ocho de Espartaco, de desigual juego; destacó el 5 por su transmisión. Andy Cartagena, medio rejón (oreja) Espartaco, cinco pinchazos y dos descabellos. Aviso (saludos) En el de regalo, estocada (dos orejas) Enrique Ponce, aviso, media estocada y descabello (dos orejas) Jesulín de Ubrique, estocada corta (oreja) Pepín Liria, estocada trasera y desprendida (dos orejas) El Cid, estocada (dos orejas) Miguel Tendero, estocada corta caída (oreja) Miguelín, estocada (oreja) Se guardó un minuto de silencio en memoria de Ángel Luis Bienvenida. Versión meridianamente clara ro. El Cid lanceó con gusto y planteó una aseada labor al ejemplar más soso. Lo mejor, la fulminante estocada, premiada con dos orejas. Al novillero Miguel Tendero, triunfador de la última Oportunidad, le otorgaron una oreja por su afán de agradar. Idéntico galardón paseó el otro novel, Miguelín, quien tuvo el detalle de brindar a sus compañeros la faena, que no cogió vuelo por la nula clase de un torete que le pegó más de un arreón. Abrió cartelelrejoneadorAndy Cartagena, quien realizó una meritoria actuación que alcanzó su punto álgido en el galope a dos pistas. Se anotó una oreja. Y tres horas y pico después el festival se remataba en tono mayor, con un novillo de regalo lidiado por todos los actuantes y muleteado por Espartaco, que demostró su señorío con un brindis a los dos novilleros. Firmó una estupenda faena, con pasajes muy templados- -como una serie al natural- y conquistó las dos orejas. Otra vez brotó la sonrisa característica de un torero que hoy ejerce de maestro, del toreo y de las escuelas que apadrina con su esfuerzo. Tal vez alguno de los niños que allá se forman en sus aulas, lejos de las maras de las calles, siga algún día sus pasos... Un noveno de regalo El do de pecho de Ponce mano parecieron un aleteo angelical. Ejecutó la suerte suprema de manera torerísima- -y la del descabello, a lo Roberto Domínguez- -y se ganó dos orejas. Jesulín puso técnica frente al áspero cuarto, al que mató de modo efectivo, lo que le valió un trofeo. Liria saludó con una larga de rodillas, y de la misma guisa arrancó su vibrante trasteo al encastado y manso quinto. Sencillamente, puso la plaza boca abajo, y desorejó al to-