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ABC DOMINGO 18 s 2 s 2007 MADRID 69 Una de las agrupaciones bolivianas que desfiló ayer, con la Puerta de Alcalá a su espalda ¡Que viva el Carnaval! La fiesta donde (casi todo) lo prohibido está bien visto llenó ayer de color y provocación el centro de la capital, con el desfile de carrozas y comparsas. Incluso quienes lucían trajes de presidiario se quisieron sumar. Anoche todos querían ser Don Carnal POR C. HIDALGO FOTOS: VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. Que se quede tranquilo el alcalde de Madrid. La Virgen del Socavón que ayer peregrinó por el centro de la capital nada tiene que ver con las zanjas abiertas junto a la M- 30. Es la reina del Carnaval en Bolivia, y se baila en torno a ella. En el país iberoamericano, uno de los seis presentes en el desfile del Carnaval de Madrid, esta fiesta es un ritual, más que otra cosa Quien lo cuenta está ataviada con una mezcla de colores que sera la constante a lo largo de las 18 composiciones que conforman el séquito, recién salido del Paseo de Coches del Parque del Retiro. Son las siete de la tarde, y Don Carnal ya está aquí. Ha venido desde Brasil, la República Dominicana, Cuba, Francia Bolivia y Ecuador, pero también desde el casticismo de capa y bombín de la Gran Vía. Son la comparsa de la Federación de Grupos Tradicionales Madrileños, que también hacen de la fiesta carnavalesca una reivindicación y lucen a sus espaldas pancartas con los nombres de los cines Rialto, Lope de Vega, Capitol, Coliseum... Es decir, de los que por ahora no están de rebajas. El trazo de colores lo abre una enorme mantis religiosa y el escuadrón a caballo de la Policía. Y, cómo no, un Don Carnal entregado a la gula. El público, nunca mejor dicho, de todos los pelajes. Desde vikingos a monjas. Suena el reaggeton rebasado O Donnell. Los diablos cajuelos de la República Dominicana bailan al son de De las 18 agrupaciones que conformaron el desfile, que partió del Paseo de Coches, seis eran extranjeras Los más castizos, a su paso por la calle de Alcalá Manny Castillo y su Combo. Ese país centroamericano fue uno de los primeros que importó el Carnaval desde España. Y más color. Saltimbanquis, el Ballet Nacional Folclórico de Cuba, la compañía Foc de Barcelona, carrozas de época, la desinhibida Tarasquilla... Y más bolivianos, que ahora bailan la Diablada su principal danza carnavalesca con el traje de los tinkus ¡Qué viva el Carnaval! grita el gentío. Siguen los chavales de Ande y, casi en la Cibeles, brama el Bailando de Alaska. Es la comparsa de la Movida madrileña, que con un cartel de La ley del deseo intenta abrirse paso rumbo a la plaza de Colón, donde un espectáculo pondrá punto y final al desfile. Casi al final del cortejo re- parten billetes de 500 euros. Son para que pagues tu hipoteca El dinero, más falso que el del Monopoly, lo reparten jóvenes vestidos con trajes de rayas blancas y negras. Son presidiarios. A su lado, con gesto altanero, otro hombre con pinta de marqués se jacta de haber especulado hasta pudrirse de divisas. Es la carroza más reivindicativa, aquella que simula un Congreso de los Diputados tomado por la corrupción urbanística: Mientras haya cerdos, habrá chorizos puede leerse encima de ciertos nombres propios, como Ciempozuelos Terra Mítica y Edu Zaplana Termina el desfile, pero continúa la fiesta. Trajes de época, meninas, obispos, diablos, una pareja de la Guardia Civil... Y medias de rejilla, kilos de pintura en la cara y pantalones de tiro bajísimo. Bueno, es sábado por la noche y eso no forma parte de este espectáculo. Pero bueno, ¡qué más da! ¡Es Carnaval!