Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
38 INTERNACIONAL DOMINGO 18 s 2 s 2007 ABC Vista de la gran manifestación que se celebró ayer en Vicenza contra la ampliación de la base militar norteamericana en esta localidad EPA El ala izquierda del Gobierno Prodi hostiga la base de EE. UU. en Vicenza Cien mil personas se manifestaron pacíficamente contra una ampliación aprobada por el Gabinete s Cinco partidos de la coalición apoyaron la protesta JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. Los malabarismos de Romano Prodi para no enfadar todavía más a Estados Unidos y para mantener el control de su coalición de Gobierno llegaron ayer al límite cuando cinco de los partidos, con un total de cien parlamentarios, se manifestaron en Vicenza contra la ampliación de la base americana, aprobada por el Ejecutivo y apoyada por el Ayuntamiento. Prodi tuvo que emplearse a fondo para que no participasen ni ministros ni subsecretarios en la protesta contra la ampliación de la base que alberga ya a 2.750 soldados de la 173 Brigada Aerotransportada y que el Pentágono quiere elevar a 4.500. Italia acoge siete grandes bases de Estados Unidos, algunas con mucho personal- -como la de Aviano, con una comunidad de 20.000 norteamericanos, o la de Nápoles con 10.000- -y cuya tarea principal ya no es defender Occidente sino proyectar fuerza sobre Oriente Próximo. Las relaciones con Washington pasan por un momento delicado pues el Tribunal de Milán acaba de emplazar a juicio por el secuestro del imán Abu Omar a 26 norteamericanos, incluidos los jefes de la CIA en Italia en el 2003, los agentes que realizaron la operación, varios diplomáticos que dieron cobertura e incluso algunos jefes militares de la base de Aviano, de donde partió el vuelo con el secuestrado hacia la base de Ramstein, en Alemania. Por el momento Prodi resiste las presiones de la Justicia para que transmita a Washington las 26 solicitudes de extradición presentadas por los fiscales, pero la situación se hace cada vez más incomoda pues varios de sus ministros son favorables a la petición de los magistrados. A los roces por el secuestro de Abu Omar se une el forcejeo por el uso del contingente italiano en Afganistán. Washington quiere que los soldados italianos se sumen a la ofensiva contra los talibán, mientras que Roma sólo esta dispuesta a que continúen con su misión de paz. El Gobierno Prodi, amonestado en su día por retirar los soldados de Irak, encajó la pasada semana las críticas de media docena de embajadores en una carta abierta encabezada por el de Estados Unidos. Por fortuna, la jornada de ayer terminó sin incidentes y con la clásica guerra de cifras sobre participación: de setenta a ochenta mil según la Policía, y unos doscientos mil según los organizadores. Al final, respiraban aliviados tanto el ministro del Interior, temeroso de brotes de violencia, como el sindicato izquierdista CGIL, que temía la infiltración de miembros de las nuevas Brigadas Rojas, veinte de cuyos militantes fueron detenidos esta semana en posesión de media docena de armas de fuego. Romano Prodi había insistido en que las manifestaciones son la sal de la democracia, pero tienen que ser pacíficas, serenas y sin violencia En realidad, la mayor preocupación del La sal de la democracia primer ministro era que entre los partidos convocantes figurasen cinco de los nueve que componen el Gobierno: Refundación Comunista, Comunistas Italianos, Los Verdes, Demócratas de Izquierda y La Margarita, una formación centrista liderada por el vicepresidente del Gobierno Francesco Rutelli. Prodi consideró completamente normal que algunos partidos aliados tengan una opinión distinta de la mía sobre la base norteamericana. No me agrada, pero no rompe la solidaridad del Gobierno Según el jefe del Ejecutivo, aquí hay libertad de manifestación. Lo único que he dicho es que no deben asistir miembros del Gobierno Crecientemente incómodo Putin pone a un civil al frente del Ministerio de Defensa ruso RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. Varios oficiales de las Fuerzas Armadas rusas se mostraron ayer sorprendidos a través de la páginas del diario Komersant por la decisión del presidente, Vladímir Putin, de poner al frente del Ministerio de Defensa a Anatoli Serdiukov, un civil cuya única relación con el Ejército fue cumplir el servicio militar. Es la primera vez que en Rusia la cartera de Defensa no está en manos de un militar. La cúpula del Estado Mayor no logró reconocer al nuevo ministro por su aspecto titulaba Kommersant El viernes, el general Leonid Ivashov, subdirector de la Academia de Asuntos Geopolíticos y antiguo viceministro de Defensa, calificó de escupitajo en el rostro de los uniformados el nombramiento. En declaraciones a la radio Eco de Moscú Ivashov dijo que poner un civil al mando de Defensa es una humillación para el Ejército. Hoy es un día de luto para las Fuerzas Armadas añadió. El nombramiento de Serguéi Ivanov, en marzo de 2001, ya fue interpretado por algunos analistas como el primer intento de Putin de arrebatar a los militares la Cartera de Defensa, pues Ivanov, desde el jueves primer viceprimer ministro, procedía del KGB. Nada que ver, sin embargo, con Serdiukov, un economista que ha dedicado su carrera a la Hacienda pública. Hasta el jueves, dirigió el Servicio Federal de Impuestos y se destacó por su ahínco en derribar la petrolera Yukos. El diputado liberal Vladímir Rizhkov señalaba el viernes que uno de los problemas irresueltos del Ministerio de Defensa es poner orden en sus finanzas Esa es la tarea que el jefe del Kremlin le ha encomendado a Serdiukov.