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ABC DOMINGO 18- -2- -2007 Hacia un nuevo proceso s El chantaje de De Juana ESPAÑA 17 Jean Améry, un superviviente de Auschwitz: En las mazmorras y campos de concentración del Tercer Reich, todos nosotros, debido a nuestra indefensión y fragilidad absoluta, tendíamos a despreciarnos antes que a compadecernos. No creíamos en las lágrimas... El resentimiento nos clava a la cruz de nuestro pasado destruido Más allá de la culpa y la expiación. Tentativas de superación de una víctima de la violencia Pre- textos, 2001: 148- 149) Gerardo desconoce que él es una víctima del terrorismo. Cree que lo suyo era un acto de servicio. Nadie le avisa de que a los pocos años se celebra el juicio contra los terroristas, contra De Juana especialmente. Gerardo, solo con su hijo, siempre en casa porque su piel no tolera el sol, apagando la televisión cuando se informa de atentados terroristas. Durante cuatro años, Gerardo haciendo rehabilitación de su brazo izquierdo en el que le queda algún dedo pero sin sensibilidad. Jubilación a los cinco años del atentado sin indemnización monetaria alguna. Me sentí humillado, ni una indemnización de cinco millones de pesetas por un destrozo de hombre, destrozada mi carrera de policía. Me gustaba mucho a mí la policía, me gustaba mi trabajo de tedax, y me la destrozaron por completo, destrozaron mi casa... Si venía alguna visita se la recibía en el rellano de la escalera, yo le decía a la mujer que no pasaran, que yo se lo agradecía un montón pero que estaba dormido y que no me molestaran. La verdad es que a mí no me apetecía hablar con nadie, ni que vinieran a verme, estaba vegetal, mi sensación Sin saber que se es víctima Gerardo, malherido tras el atentado, en junio de 1985. La foto, cuyo autor es Jacinto Maillo, fue premiada en el Concurso Nacional de Fotografía de Prensa ojos. Su cuerpo, quemado al 75 por ciento, consigue abrir los ojos. Y dice que le van a sedar. Gerardo sólo recuerda que estaba evacuando por todos sus orificios, cagándose, meándose, echando agua y sangre. A la tarde, despertó en otro hospital, en el de La Paz, sección de quemados. Recuerda que en la ambulancia escuchaba ecos de voces diciendo éste se nos va, éste se nos va. Siete operaciones en quince días para transplantarle piel sintética traída en vuelo especial de los Estados Unidos. En una de esas jornadas es cuando le dicen que Esteban murió. Hasta entonces le habían dicho que se hallaba en otro hospital. Su mujer lo aguanta todo. En casa tiene dos hijas, de nueve y ocho años, y un chaval de siete. Van a casa de los abuelos. Son el futuro al que hay que mirar pero Gerardo queda embarrancado en el aparcamiento de El Corte Inglés. mar por el culo. Asimismo. Gerardo no está para ministros ni para nadie. Tampoco hay sitio para él en su interior. Sus compañeros dejan de visitarlo, no quieren ser hostilizados, seguramente también se hallan culpabilizados. Lo abandonan. A Gerardo le llega el comenta- EFE rio de que había abandonado a su compañero para salvarse él. Gerardo teniendo que justificar su pasado. Esteban ya no existe pero Gerardo va muriendo a diario a manos de su propio rencor. Posiblemente se trata de la misma sintomatología que descubrió dentro de sí era que no quería saber nada de nadie Luego surgen los problemas con el alcohol que multiplican los problemas familiares. Hasta que decide emprender una vida personal y deja el alcohol y busca trabajos para salir de sí mismo, barman con una mano, vendedor de extintores con una mano, guarda de seguridad con una mano. Y deja Madrid, y con su mujer emprende una nueva vida en Granada donde da con una persona, víctima como él del terrorismo, que le transforma la vida. Cobra sentido. Gerardo ahora ayuda a otros: Conozco víctimas que lo han pasado muchísimo peor que yo... Mi problema, mi atentado, lo empiezo a poner en un segundo término Gerardo se apega a la vida, a la vida digna que exige verdad, justicia y dignidad. Y entrega parte de su fuerza a la Asociación de Víctimas del Terrorismo y altera su visión de ETA. Los terroristas no son ya para él el asunto personal de su pasado sino un problema de la democracia. Y piensa en la Ciudad política, que no debe serles entregada. Además de dos docenas de muertos, la serpiente y el hacha de De Juana Chaos han dejado tullidos a múltiples Gerardo, vidas truncadas por las que el verdugo no ha sido nunca juzgado. Sin embargo un azar favorable ha vuelto más humanas esas vidas y el relato de su reinserción cívica nos vuelve más seguros de lo que es el Estado de Derecho y más determinados a defenderlo. Tic tac, tic tac. El péndulo imperturbable de las cosas de la verdad y de la justicia y de la dignidad. El montón de cadáveres de la ikurriña en su macabra danza hacia la independencia. El montón de tullidos y truncados... Soy un trofeo político dijo el etarra a los agentes al ser detenido O. B. BILBAO. Los policías que detuvieron a De Juana escucharon de sus labios la siguiente frase. No sabéis qué victoria habéis conseguido. Yo soy un trofeo político No le respondió ninguno de los agentes que en la madrugada del viernes 16 de enero de 1987 asaltaron el piso de la calle Río Ulla en el que se ocultaba el comando Madrid Todos sabían que el terrorista tenía razón. La captura del comando Madrid de De Juana fue un tremendo golpe a ETA cuya importancia sólo puede entenderse echando la vista atrás. Apenas cuatro años después del intento de golpe de Estado del 23- F, el grupo etarra se cebaba con los militares. En los asesinatos de mandos como el comandante Ynestrillas la multitud que se agolpaba daba vivas a Franco y abucheaba al Gobierno socialista. El 13 de junio de 1985, día en el que España firmaba en Madrid su adhesión a la entonces Comunidad Económica Europea, De Juana mató a tiros a un coronel del Ejército y a su chófer. Unas horas más tarde, un artificiero que intentaba desactivar un coche bomba colocado en el Corte Inglés de Goya falleció al estallar el explosivo. Los políticos hablaban del riesgo de involución Claro que éramos conscientes de la importancia de aquella detención recuerda, veinte años después, uno de los agentes que intervino en su arresto y que, pese a estar ya jubilado, mantiene el anonimato. Nos habían contado que el presidente (Felipe González) había pedido una radio codificada como las que usábamos en nuestras vigilancias para poder escuchar cómo seguíamos al comando. Hasta ese punto llegaba la importancia de nuestra misión El policía retirado recordaba el martes, tras conocer la sentencia, cómo era De Juana: ¿Vio las imágenes de televisión mientras estaba en la Audiencia Nacional. Está igual. Sigue teniendo la misma mira- Resentimiento Al daño físico se le une entonces el daño psíquico que le repliega hostilmente a uno dentro de sí generando el resentimiento para consigo mismo. Esteban ha muerto y él, ¿por qué él sigue vivo? Le visita el ministro Barrionuevo pero el gran quemado le manda a to- da sin brillo El agente no intervino en los interrogatorios pero rememora que, según le contaron, todos los etarras estaban estupefactos. Nos costó meses desentrañar su infraestructura, pero llegamos a conocer cada uno de sus pisos y sus contactos. Todo cayó de golpe Según otro policía que intervino en las investigaciones, de Juana sólo vivía para cometer atentados. Se deshizo de todos sus compañeros que no le obedecían como perrillos. En una de las veces que subió a Francia dijo a la cúpula que Belén González no servía porque se pasaba el día escuchando la radio de la Policía y eso era síntoma de miedo. Enseguida la quitaron del comando Este agente, al ser preguntado por la liberta de De Juana, guarda silencio y responde con sólo una frase: Se merecía la cadena perpetua