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ABC DOMINGO 18- -2- -2007 11 Carmen Iglesias, durante la entrevista con Germán Yanke, en la sede de la Academia de la Historia historia reciente. Son ingentes los estudios, las publicaciones, los seminarios, etc. sobre la Guerra Civil y la posguerra. pectos y en el que se ha asentado la libertad, las mujeres toman conciencia de su ciudadanía, iguales a los hombres. Es un país con un pluralismo tan rico como nuestra propia historia. rrorismo. ETA mata. Es una diferencia radical, y en el País Vasco se vive la amenaza y el chantaje en la política y en la sociedad. Yo quiero que mi Gobierno lo haga bien y creo que hacerlo bien es no pasar por encima de eso buscando una solución que implique cesiones o que suponga alejarse de la igualdad y de la libertad de los ciudadanos. Hacerlo bien es estar del lado de la ley y de los amenazados y extorsionados. con esta tesis de Francisco de Ayala que debería ser de lectura obligatoria. Hemos hablado antes, por ejemplo, del principio del mérito personal, que, en su origen, pudo ser una proposición de la izquierda, pero hoy lo es de la izquierda y de la derecha, como tantas otras cosas que son ya valores intercambiables. A lo que me opongo, precisamente, es a lo que niega esas conquistas, a los nacionalismos que anteponen un nacimiento azaroso al mérito y a los derechos individuales. sión en la que me quejé a don Luis Díez del Corral de recibir golpes de un lado y de otro. Me dijo que eso, que podía parecer una debilidad, era en realidad mi fortaleza: la independencia. Me gusta la independencia y no sabría actuar, además, de otra manera. -Ocurre en todas las profesiones y, a veces, también entre historiadores- -responde con un deje de tristeza- Nuestra profesión no es algo dogmático y cerrado, pero es una ciencia social y la ciencia, que siempre es matizada, acaba imponiéndose. -Aunque algunas polémicas entre historiadores son sonadas. ¿La referencia al moderantismo tiene algo de aviso para los navegantes de hoy? -España es hoy un gran país, que ha crecido en todos los as- -Y también del modo en que se luchaba por los objetivos de ambos, porque se trata de un periodo lleno de golpes de Estado, de intentar imponer la hegemonía por métodos no democráticos. Y, por ello, de gran inestabilidad. -Usted acaba de presentar un ciclo de conferencias sobre el siglo XIX siguiendo el rastro del liberalismo y el tradicionalismo en el reinado de Isabel II. ¿Fue esa una época de batalla entre la libertad y la reacción? -Déjeme que le diga que, hablando de las relaciones con los nacionalismos, de la memoria histórica de lo que se ha dado en llamar modelo territorial etcétera. la veo un poco recelosa con el Gobierno actual. -Me preocupa sobre todo el te- -El terrorismo, sin duda, y tendría que hablarle de nuevo de los nacionalismos. Y los intentos de reformar la Constitución por la puerta de atrás. Establecer en el seno de España relaciones bilaterales con un territorio determinado rompe la igualdad y es un paso atrás, hacia el Antiguo Régimen, que resulta preocupante. Todo ello en un ambiente de politización excesiva y con un grave déficit de nuestro sistema educativo, que es un campo en el que no hemos sabido aportar soluciones razonables y eficaces en estos últimos treinta años. ¿Y los problemas? -A pesar de esas críticas, y si me lo permite, no la veo yo como una mujer típicamente de derechas... -Yo tampoco me veo así. Sino más bien, no se cómo decirlo, como la conciencia liberal de un grupo de intelectuales- -sus amigos- -más bien de izquierdas. Ríe, aparentemente complacida -Me gusta esa definición. Pero inmediatamente añade... Aunque, hoy, la diferencia entre la izquierda y la derecha tiene un sentido en el ámbito de la política, pero no se extiende más allá porque muchas de las conquistas de la libertad son ya patrimonio de todos, y así debe ser además. Hay un texto -Sí, claro, tanto desde el punto de vista de los temas en los que he trabajado como del de mis maestros: Díez del Corral, Maravall, etcétera. Con esa herencia, la conciencia liberal es evidente, pero también la conciencia que defiende el Estado de Derecho, un Estado que no es intervencionista pero sí fuerte para asegurar, con las leyes adecuadas, los derechos individuales. ¿Conciencia liberal también como historiadora? -Tengo una curiosidad, para terminar. Usted forma parte de las academias de la Historia y de la Lengua. ¿Le pasa a usted aquello de lo que se quejaba con humor Caro Baroja, que decía que los historiadores le consideraban en realidad un académico de la Lengua y en ésta le consideraban un historiador? -Y eso en un ambiente a veces crispado... ¿Sabe? Recuerdo una oca- -Me siento muy a gusto en las dos. En la Academia Española estoy como historiadora, esa es mi aportación. ¿Se da cuenta de lo importante que es utilizar las palabras adecuadas y evitar las distorsiones y manipulaciones del lenguaje? Las palabras crean realidad, aunque no sea la realidad que quiere el que las usa... Me doy cuenta. Pero esa sería otra conversación que, al término de esta, se desea que comience cuanto antes