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ABC DOMINGO 18 s 2 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA HUMAREDA S como una maldición. Al PP se le ha vuelto a atravesar el 11- M como un camión en medio de una autopista. Desde aquel endemoniado día, cada vez que existe una expectativa de remontar el vuelo para la derecha española, cada vez que mengua el crédito del Gobierno o se atisba el despertar de una alternativa, alguien o algo cruza la memoria del atentado en mitad de la escena y todo vuelve a enfangarse en una ciénaga tramposa de sangre, dolor, dudas, odio, rencores y confusión de la que siempre saca rédito el Partido Socialista. No sólo porque le pone sordina a sus desatinos, sino porque vuelve a colocar en el centro del debate la palabra maldita: Irak. La IGNACIO que devuelve a la mitad CAMACHO del electorado a los días ciegos de la ira, las trampas, las asonadas, la zozobra y el miedo. El paisaje convulso en el que ganó Zapatero y al que trata de retornar cada vez que se ve en apuros. Si nadie consigue que se aplaque la tensión, que se apacigüen los cazafantasmas, que se esperen los pescadores de ríos revueltos y se deje trabajar a la justicia, la vista oral del proceso puede volver a descarrilar al PP cuando por fin ha conseguido darle la vuelta a las encuestas y ponerse en cabeza de la carrera. El PSOE tiene probado magisterio en la agitación de aguas turbias, en ensuciar los debates, en envenenar el ambiente social. Ha sido abrirse el juicio y salir otra vez a flote los demonios de Irak, Guantánamo y las Azores. Cada islamista que sale en la televisión, aunque aparezca con cara de no romper un plato, pone delante de media España la corbata negra de Acebes, la mirada gélida de Aznar, las hileras de cadáveres tapados, las fotos de los trenes reventados, los gritos de los agitadores socialistas en la jornada de reflexión. Aquellos días en que España fue una víscera irreflexiva reventando de miedo y de cólera. Aquellas malditas horas en que se hundió la razón colectiva. Mientras el debate nacional vuelva a centrarse en la mochila de Vallecas, la furgoneta de Alcalá, el dinitrotolueno de las bombas o los suicidas de Leganés, Zapatero habrá logrado eludir el abismo al que ya estaba peligrosamente asomado. El humo de los explosivos de Atocha tapa el olor a podrido de las negociaciones con ETA, la inminente reaparición electoral de Batasuna, la pronta libertad de De Juana Chaos, la diáspora de los estatutos, la manipulación asfixiante de la justicia, el drama de los inmigrantes, el chuleo de Mauritania, el cabreo de los productores vinícolas, la sensación creciente de que al presidente se le ha ido de las manos el país. Entonces los estrategas de Moncloa sacan Irak de la chistera y se enchufan la botella de oxígeno bajo la espesa humareda. El juicio no ha podido llegar en peor momento. Y se va a prolongar durante meses, con sus versiones alternativas, sus coartadas dudosas, sus pruebas en entredicho, sus testimonios cruzados. Una polémica emponzoñada crepitando hasta el otoño, hasta el límite mismo del horizonte electoral. Ni el propio Zapatero habría soñado con la posibilidad de ganar dos veces... con las mismas armas. E EL RECUADRO EN MANOS DE QUIÉN ESTAMOS I amiga Victoria es bética confesa, aunque según el tópico populista no le pega nada. Como gran parte de los que sentimos esa fe futbolística como una filosofía o un unamunesco sentimiento trágico de la vida, raras veces ha puesto su lindo pie en el campo del Betis. Todo lo más ve algún partido por la tele. Su militancia es de domingo por la noche. De preguntar cómo ha quedado el Betis. Para acto seguido, cuando le dicen el resultado, volver a preguntar: ¿Y contra quién jugábamos? Esta vez, como lo televisaban, sí vio el Betis- Sevilla. Y como vio el partido, le sorprendió mucho más, días más tarde, la pajarraca que vio que estaba formada entre ambas directivas de los dos clubes sevillanos, cuyos presidentes, consejeros y otros figurones al uso se llamaban públicamente de todo. No entendía nada. Había visto que el partido se jugó con la tensión de siempre, manque sin incidentes. Y como no comprendía los insultos van y denuestos vienen entre nidistas y loperianos, me llamó para enterarse de la causa, vamos, como si yo fuera José María García. Se la expliqué como mejor puANTONIO de y supe. Le expliqué los tira y aflojas BURGOS de la entrega de la reproducción del monumento a la afición bética, en eso que ahora llaman el escenario y que lo mismo sirve para un roto que para un descosido. El escenario famoso es tanto el que se abre tras la rebaja de condena al Juana Chaos como un paisaje de antepalco con busto de dueño del club o de Copa del Rey. Y cuando mi amiga se empapó bien enterada de la causa de la crisis, me dijo, consternada: ¿Pues sabes lo que te digo, y mira que soy más bética que el escudo? Que los dos presidentes y las dos directivas son impresentables. La fama de una ciudad no se merece estar en las manos que está... Hizo un silencio, y como si se le hubiera escapado una palabrota o un insulto, ¿qué digo yo? de directivo de antepalco, se excusó: M ¡Uf, lo que he dicho! ¿Qué, si lo que tú dices lo pensamos todos? -No, que te he dicho que Sevilla no se merece estar en las manos de los presidentes de fútbol que está, pero eso habría que ampliarlo bastante, a toda España. ¿Cómo a toda España? -Sí, que el fútbol no tiene por qué ser una excepción. Mira, no es eso que dicen que los toros reflejan a España, no. Lo que la refleja bien es el fútbol. Los niños pobres, que antes querían ser como Currito de la Cruz para hacerse ricos, ahora quieren ser Ronaldiño. Esto te lo he leído a ti en una entrevista en Aplausos el otro día: antes se hacía uno torero para ser rico y ahora hay que ser rico para hacerse torero. ¿Qué te estaba diciendo? Ah, sí, que el fútbol no tiene por qué ser una excepción. Al Sevilla y al Betis los dirigen dos impresentables, pero, ¿y todo lo demás de España, no es lo mismo? ¡En manos de quién estamos! ¿En qué manos? ¡En un horror de manos! Los españoles debemos de ser malísimos, o haber cometido un pecado muy grande. Si los pueblos tienen los dirigentes que se merecen, pues ya me contarás qué hemos hecho nosotros para merecer no sólo a esta gentuza del fútbol, sino a estos alcaldes, a estos jefes autonómicos, a estas ministras, a ese nuevo, Bermejo, ojú, a este presidente del Gobierno. Puede que hubiera uno suelto, o dos, pero ¿te has fijado el grado de maldad y de incompetencia que reúnen al mismo tiempo tantos y tantos? Tú que has leído más y sabes más, dime: ¿han sido así siempre las cosas en España? ¿Ha estado siempre España en manos de una partida de papafritas impresentables como la que padecemos ahora? Porque si sales del Gobierno y te metes en la oposición, es para llorar. Y si de la oposición te vas a los intelectuales, de pena, ¿dónde está su independencia frente al poder? ¿Y los que están al frente de las grandes empresas, dónde me los dejas? ¿Y del Poder Judicial y de los jueces, que me dices? -Pues lo mismo que tú, Victoria: ¡en manos de quién estamos!