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S 6 17 2 07 ROSA BELMONTE EL DIARIO DE JENNIFER ZAMBUDIO 16 S 6 LOS SÁBADOS DE Para todo lo demás Victoria y David Beckham. Victoria- ¿se pondrá nerviosa en las rebajas? -es la reina del plástico engo una cliente tan rica que ni aunque la torturases arrancándole el botox de la cara sería capaz de confesar cuánta pasta atesora. Yo creo que en su casa hasta tiene piletas de monedas de oro a modo de spa y que se sumerge en ellas cual tío Gilito. Cuando estoy con ella pierdo la concentración. Siempre lleva encima más dinero del que yo tengo, y tendré, en el banco. Hago como Robocop, escanearla de arriba a abajo. Ya sé que es de muy mala educación, pero no me puedo resistir. Parezco un anuncio de Mastercard calculando lo que cuesta todo lo que se echa encima. Para todo lo demás, claro, la American Express Centurión. La suya fue la primera tarjeta de crédito negra que vi en mi vida, mucho antes de ver en las revistas la de Victoria Beckham, que hay que ser ordinaria para que te fotografíen con el plástico en la mano. Claro, que es tan famosa como ella. Ya lo dijo Roberto Cavalli, que no ha tenido pudor en afirmar que se siente agradecido por la posibilidad de estar cerca de la tarjeta de Victoria. La primera vez que tuve un Vertu en mis manos también fue por ella, por mi cliente, porque me regaló uno de esos absurdos teléfonos móviles. Un ladrillo sin cámara cuya única utilidad creo que es poder desembarazarte del fajo de billetes de 500 euros que te ponen gorda la cartera. Analizando individuo. La llamaré Victoria para mantener su anonimato. Desde los pendientes a los zapatos todo es lo mejor de lo T Robocop camino del banco mejor. Y lo más caro, que no siempre es sinónimo. Salvo que lleve algún abrigo de piel, la pieza estrella de su indumentaria suele ser el bolso, con el que seguramente podrían alimentarse diez familias de Burundi durante cinco años. Y, por supuesto, nunca nada se lo ha comprado en rebajas. El mes pasado la vi en Hermès. Estaba probándose unos zapatos de los que me parece no le gustaba el color. No sé comprar en rebajas dijo un poco desesperada mientras se levantaba para irse, como si hubiera algún código secreto que sólo conocen los pobres de clase media para comprar en rebajas. Sí, lo entiendo, a mucha gente le pasa decía el vendedor que le hacía la pelota. Y no dándole la razón como a los locos o al cliente- siempre- tiene- la- razón, que el tío lo decía en serio. Como si los clientes de rebajas fueran infelices que sólo pueden comprar cuando la tienda ya no dispone de todas las tallas y de todos los colores. Porque lo de los codazos en Hermès, como que no. En ese momento yo, que estaba en la zona de bebés porque tenía que hacer un regalo a unos presuntuosos, me puse las gafotas de sol y salí corriendo, no fuese a ser que se me notara que yo sí sé comprar en rebajas. Para el caso era como llevar la letra escarlata. En lugar de la A, la R. O la V y la E de venta especial, que en las tiendas caras la palabra rebajas no se nombra. Es rica por marido. Por fallecimiento de marido forrado. Y también por su propia habilidad para agrandar la fortuna con buenos asesoramientos y buenas inversiones. Hay quien cree que los adolescentes son el castigo de Dios por haber practicado sexo. Ella está convencida de que su hija adolescente, a la que acaban de echar del colegio por fumar porros en el recreo, y a la que estamos buscando nuevo cole, es un castigo de Dios por ser rica. Si ves a la chiquilla crees que acaba de salir de la casa que okupa junto a veinte pulgosos más, entre perros y personas, para ir a lanzar algo en una manifestación antiglobalización. Lo bueno es que nadie querría secuestrarla. ¿Por qué no podré yo tener una hija como las de la Koplowitz que sólo tiene hijas para poder casarla con algún hijo de la Koplowitz que sólo tiene hijos? me dice. Me he perdido pero la verdad es que la niña da más miedo que el crío de La Profecía Hay cosas que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás, la Centurión. r.