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17 2 07 TENDENCIAS Hilvanó su pasión por el dibujo con una tremenda curiosidad por todo lo que orbitaba en torno al simple hecho de vestir. Hoy, esta diseñadora bilbaína, licenciada en Bellas Artes y que en 1996 debutó en solitario en la Pasarela Gaudí, es uno de nuestros grandes talentos. Con su particular tratamiento de los tejidos, sus estampados y sus juegos de líneas ha creado un universo estético único y tremendamente imaginativo, aunque, al tiempo, muy cosmopolita. El pasado lunes se encargó de abrir esta edición de la Pasarela Cibeles La diseñadora, al final de su reciente desfile en Cibeles Miriam Ocariz DISEÑADORA Aún pesa el qué dirán TEXTO: ISABEL GUTIÉRREZ FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO Opciones Bonito, barato La venta en plan masivo y barato de tendencia es una realidad con gran aceptación en el mercado y, por lo tanto, indiscutible. Yo me dirijo a quienes anteponen la calidad y lo personal, y pagan por la exclusividad. Son realidades distintas -A través de sus creaciones, da la sensación de que la moda es para usted un modo de expresión artística... -No siempre artística. Más bien diría un modo de expresión y comunicación con un mayor o menor componente artístico, dependiendo siempre del diseñador. -Cuando era niña, ¿cómo se relacionaba con la moda? -En el colegio, controlaba los estilismos que mis compañeras hacían con su uniforme: faldas de goma o cinturilla, camisa o polo... Me fijaba en quién era la primera en llevar camperas o un modelo nuevo de botas de agua. ¿Qué hace de la moda un ámbito especialmente valorado? -Más que la moda, ha de ser el diseño lo que aporte un valor añadido, por su diferenciación, novedad y calidad. ¿Hasta qué punto marcar tendencia o seguirla puede coartar la libertad del diseñador? -Es posible que la tendencia en ocasiones esclavice. Sin embargo, siempre habrá gente que busque en el diseño cierta exclusividad y no lo último por el mero he- cho de serlo, aunque esto no conlleva que el diseñador se quede al margen de las últimas tendencias. Pienso que es nuestra obligación conocer lo que se destina a los diferentes públicos para saber cómo reaccionar y obrar en consecuencia. -Pasa por ser trabajadora y prudente. ¿Alguna vez se ha impuesto grandes objetivos? -No exactamente. He ido dando pasos poco a poco. Ahora mismo, tengo un objetivo claro: gestionar y desarrollar mi empresa de una forma adecuada. ¿Qué puede cortar las alas a una ambición así? -En este trabajo, caes muchas veces en el desánimo. Es un vaivén continuo, paso con cierta facilidad de la emoción y la euforia a la decepción. Pero a veces pienso que esto es bueno para estimular la creatividad y no acomodarte. -Sus camisetas estampadas casi parecen lienzos. Son una auténtica seña de identidad de su marca... -Aplico los estampados a varios tipos de prendas, no sólo a las camisetas, aunque, dependiendo del resultado que quiera conseguir, la técnica y el tratamiento del dibujo es diferente. ¿El público español es receptivo? -Cada vez lo es más, aunque es una evolución lenta. Sigue teniendo mucho peso el qué dirán y encasillar a la gente por su manera de vestir. Creo que aún no se vive la moda con naturalidad. ¿Y qué se espera de la moda? -Siempre se espera algo nuevo, distinto, personal. Creo más en la sorpresa que en el impacto, pues no implica una reacción instantánea. La veo más sutil. ¿Dónde encontrar, actualmente, lo sorprendente y revolucionario? -Lo más revolucionario en los últimos tiempos lo han aportado los japoneses. Han conseguido dar un giro al concepto de la ropa y a su relación con el cuerpo. ¿Qué considera elegante? -Destacar sin destacar. ¿Y de mal gusto? -Lo pretencioso. Aparentar lo que no es, sin gracia alguna. ¿Qué épocas del pasado le resultan inspiradoras?