Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 16- -2- -2007 85 entender. Pero para intentar comprenderlo, leí todo lo que pude sobre ellos El guión del filme, producida por Clint Eastwood, Steven Spielberg y Robert Lorenza, está escrito por Iris Yamashita, basado en una historia de la propia Yamashita y de Paul Haggis Million Dollar Baby Banderas de nuestros padres Clint era consciente de caminar por la línea que separa los hechos reales y la sensibilidad política de la historia Eastwood mostró el guión en Tokio a varias personas, entre ellas el nieto de Kuribayashi, y todos apoyaron el proyecto con entusiasmo y nos proporcionaron comentarios e información detallada que le dio a la historia una mayor autenticidad recuerda el cineasta. Sobre el rodaje, el gobernador de Tokio no puso ninguna Rodaje en Islandia objeción a filmar en la propia isla, siempre y cuando evitáramos las tierras sagradas. No creo que le hubiera gustado que utilizáramos toda la cantida de pirotecnia que teníamos prevista en la propia isla, por lo que lo hicimos en las playas de Islandia Unos meses después viajaría con un grupo reducido, que incluía a Watanabe, para filmar algunas de las localizaciones, entre ellas el Monte Suribachi, que quedó plasmada en una fotografía que recorrió el mundo. Eastwood recuerda con emoción su última visita a Iwo Jima: Fue una experiencia conmovedora caminar por la isla, un lugar donde tantas madres perdieron a sus hijos en ambos lados de la guerra Más información sobre la película: http: www. CartasDesdeIwoJima- es. com Cartas desde Iwo Jima EE. UU. 2006 140 minutos Género- -Bélico DirectorsClint Eastwood ActoressKen Watanabe, Hiroshi Watanabe, Takumi Bando Otra bandera, pero la misma batalla y los mismos padres E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Eastwood nos ha mostrado el impresionante desembarco americano en la isla de Iwo Jima, y el impacto de una foto en el alma de algunos y en el corazón de todos. Con sencillez, ahora, en esta otra película nos muestra el contraplano: la entereza, el sentido del honor y del sacrificio de las tropas japonesas abandonadas allí a su infortunio. En vez de una foto, Eastwood encuentra aquí su percha: unas cartas desenterradas hoy y que construyen trazos de aquella historia, de los acontecimientos y personajes que murieron en la defensa de lo suyo y los suyos, y en especial iluminan esas cartas la figura del general Kuribayasi, enorme retrato de la decencia entre la cólera y la irracionalidad, lo que le da profundidad bélica, lírica y épica a aquella defensa infructuosa de Iwo Jima, o al menos a la película. Cartas desde Iwo Jima es el contraplano de Banderas de nuestros padres en éste y en otros varios sentidos. Mira los acontecimientos desde el otro lado, y desde otras perspectivas morales y otros pensamientos y comportamientos. Lo que era desoladora ironía, Fotograma de Cartas desde Iwo Jima ABC artimaña y falsedad en la visión americana de esa batalla y de sus héroes, es aquí grandeza, dignidad y gloria. No sólo se ve la batalla desde el otro lado de la trinchera, también se ve en contraplano otra idea de la guerra, de la vida y de la muerte... Lo dijo en Berlín Eastwood hace unos días, tal vez en broma: Ahora soy un director japonés No sé si tanto, pero no hay duda de que este tipo le ha puesto la esponja de su sensibilidad al asunto y lo ha absorbido por completo, ha recogido hasta las últimas gotas del alma japonesa en varios personajes magníficos, mucho más magníficos que ninguno de los alistados en el lado americano: el general que interpreta con solidez de risco Ken Watanabe, el del complejo y fortísimo baron Nishi que encarna Tsuyoshi Ihara, o el del soldado pelón y listo que hace Kazunari Ninomiya... Vista desde este lado, la batalla por Iwo Jima no es tan espectacular ni panorámica, y está hecha en colores terrosos y pelados, sin viveza ni belleza. En la otra se respiraba la premura: hay que llegar, hay que ganar... mientras que en ésta se respira dilación y contemplación, y también el humor y la metralla. Y no debe escabullirse Clint Eastwood, tal y como prentende, entre la idea de discreción y de casualidad: nos ofrece la guerra a la redonda, desde aquí y desde allí, en toda su amplitud ética y amoral, estética y sucia, indecente y digna. Tal vez las dos sean sólo una película, pero si son dos, se rematan, se consuman, se eslabonan, se dan sentido y se lo agotan.