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ABC VIERNES 16 s 2 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 ÓPERA Mascagni: Cavalleria rusticana Leoncavallo: I pagliacci Int. V. Urmana (Santuzza) V. La Scola (Turiddu) V. Cortez (Mamma Lucia) M. Di Felice (Alfio) V. Galouzine (Canio) M. Bayo (Nedda) Coro y Orq. del Teatro Real. Dir. escena: G. del Monaco. Dir. musical: J. López Cobos. Lugar: Teatro Real. Fecha: 15- II El teatro de la venganza ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Hace apenas unas horas que se ha bajado el telón del Teatro Real. Deja tras de sí muchos aplausos. Tómese como una referencia. A estas alturas no hay que fiarse de los habituales a la primera función. En el último Wozzeck la montaron y luego vino el éxito en las demás funciones. Lo importante es que se ha visto bajar el telón, que es algo que cada vez se ve menos. Todo un detalle de realismo teatral para rematar el trozo de vida formado por el más célebre de los programas dobles: Cavalleria rusticana e I pagliacci Noche intensa, por tanto. Eso sí es cierto. Cantó Violeta Urmana, acerada, armada y temperamental, segura. Su Santuzza fue todo fuerza y pasión. Se escuchó a María Bayo estrenando a Nedda y si en el primer acto a su lírica interpretación le faltó peso y al Stridono lassù serenidad, en la Comedia del segundo se creció, dejándose la piel, haciendo teatro y cantando con la inteligencia de quien engrandece el personaje en su terreno. Con interesante igualdad se presentó Vladimir Galouzine, oscurecido vocalmente, pero apasionado hasta arrastrar a todos ante el Vesti la giubba Por lo demás, hubo variedad. Desde el gran prólogo de Carlo Guelfi hasta la discreta pero entusista y valiente actua- La bagdadí Zaha Hadid, ayer ante las obras de su Pabellón Puente de la Expo 2008 de Zaragoza FABIÁN SIMÓN La rutina diaria del arquitecto no es muy glamourosa La iraquí Zaha Hadid detalla en Zaragoza su pabellón- puente sobre el Ebro, un edificio emblemático de la Expo 2008 FREDY MASSAD, MANUEL TRILLO ZARAGOZA. Ser una celebridad en el mundo de la arquitectura no debe de ser lo mismo que triunfar en Hollywood. Desgraciadamente, la rutina diaria de un arquitecto no es muy glamourosa, me tengo que levantar cada día, ir a trabajar y tratar con clientes exigentes admitía ayer la iraquí Zaha Hadid, tras comprobar en Zaragoza cómo se levanta entre las dos orillas del Ebro una de sus últimas creaciones, el Pabellón Puente que albergará parte de los contenidos de la futura Expo 2008. Nacida en Bagdad en 1950 pero formada en el Reino Unido, se trata de una de las firmas más prestigiosas de la arquitectura actual, como acredita la obtención en 2004 del Premio Pritzker, considerado el Nobel en esta disciplina. Zaha Hadid ha dejado su huella ya en numerosos puntos del globo, si bien admitió que en España le está saliendo abundante trabajo, ya que las ciudades valoran cada vez más contar con proyectos icónicos y llegan a competir entre sí por contar con las construcciones más bellas señaló ayer. Las ambiciones se elevan día tras día- -explicó- -y eso nos obliga a investigar y hace que la calidad de los trabajos mejore Un buen ejemplo es el propio Pabellón Puente para la muestra zaragozana, una obra cuya ejecución es todo un desafío para los ingenieros. Es un monumental viaducto peatonal con cerca de 7.000 metros cuadrados de superficie, 260 metros de longitud y hasta 30 de ancho que, con un trazado curvilíneo, se asemeja a un gigantesco gladiolo que se abre y se cierra. La estructura es de acero y la cubierta está inspirada en las escamas del tiburón. Su doble condición de pabellón y de puente exige soluciones técnicas innovadoras- -la organización de la Expo admite que aún desconoce el desfase presupuestario en este proyecto- Una de ellas es el anclaje de la infraestructura en una isleta del río, con unos pilotes centrales que alcanzan los 72,5 metros de profundidad, hondura que no tiene ningún otro edificio en España. Además, se ha utilizado por primera vez la llamada Célula de Osterberg (O- cell) un método de última tecnología empleado para verificar la cimentación. Según confesó, es un proyecto ambicioso y poco común en el que el agua tiene un protagonismo indiscutible. Será el único puente habitado de España y uno de los pocos en el mundo. Para la arquitecta bagdadí, sin embargo, la idea no es nueva. De hecho, la construcción del Pabellón Puente de Zaragoza supone llevar a la realidad el primer proyecto con el que se dio conocer en 1976, precisamente un puente habitado sobre el Támesis en Londres. Ayer se mostraba entusiasmada al lograr por fin materializar aquello que se había quedado sobre papel. No obstante, hoy el papel no se utiliza mucho en su estudio. Los nuevos programas informáticos hacen realidad ideas antes imposibles sobre todo en relación con la topografía y el paisaje, pero también han propiciado un nuevo lenguaje y otras fórmulas en la construcción de piezas. Antaño, asegura, se empleaban técnicas para la construcción de barcos. Asegura que prefiere no conocer personalmente los lugares donde se emplazan sus proyectos, como en el caso del Pabellón Puente de Zaragoza. De esta manera, explicó, puede diseñar de una manera abstracta, con cierto distanciamiento si bien esa forma de trabajar obliga a echar mucha imaginación El papel del ordenador ción de Vicenzo La Scola o el más asentado Marco Felice, Turiddu y Alfio. Lo peor: la actuación del coro, demasiados desajustes y desafinaciones en los internos, dudoso empaste, falso equilibrio y excesiva afición al grito. Y ya es pena que al coro se le oiga ir a menos mientras la orquesta se crece. Al menos en Cavalleria donde Jesús López Cobos sacó petróleo y dibujó una versión compacta e impecable en su juntura con la escena. Vibrante la cuerda, hermoso sonido, vehemencia en la expresión, detalles y anchura de miras. No es de extrañar que luego, al primer acto de Pagliacci se llegara con cierto cansancio. Hubo que esperar a la Comedia para volver a sentir la orquesta (reducida) crecer hasta el estertor final. También es cierto que ese momento es pura acción y como tal se resuelve escenicamente. I Pagliacci de Giancarlo del Monaco son fieles a la letra, por mucho que los comediantes habiten un camión aparcado en una calle limitada por grandes fotografías de la provocadora Anita Ekberg. Es más, el final es pura convención tras una puesta en escena que deja otras cosas de mucho más interés. Por ejemplo, el adoptar la idea de unir ambas obras colocando el Prólogo de Pagliacci antes de Cavalleria si bien es casi una caricatura ver luego el cadáver de Turiddu atravesando la escena de la primera obra. Lo verdaderamente sustancioso está en esa Cavalleria siciliana llevada a una cantera de marmol. Porque es entonces cuando se suceden imágenes realmente impactantes y cuando se comprueba que la fuerza de la sintésis es capaz de ganarle la batalla al realismo de lo obvio. Al margen, el detalle de ver bajar telón, que en el teatro siempre deja un regusto agradable. Tenemos mucho trabajo en España porque las ciudades compiten por tener los iconos más bellos Más información sobre la Exposición: http: www. expozaragoza 2008. es Cavallería rusticana en el Teatro Real JULIÁN DE DOMINGO