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62 AGENDA Tribuna VIERNES 16 s 2 s 2007 ABC Ignacio Gómez- Acebo Jurista EL ALA DE LA MARIPOSA OS eventos de todo tipo se dan en nuestro mundo a modo de tendencias. A éstas a su vez, como después de un apogeo van cayendo de nuevo hacia el punto de partida para luego volver a empezar, las denominamos ciclos. Estos vaivenes se dan tanto en la Naturaleza como en el mundo inmaterial de las relaciones y las ideas de la Humanidad. Sin embargo, los ciclos jamás se repiten de modo exacto. Pequeños parámetros, muchas veces insignificantes, afectan la tendencia de tal modo que el punto de apogeo de un ciclo es algo diferente del que le precedió. Las diferencias se va haciendo cada vez mayores hasta el punto de que el resultado se hace totalmente imprevisible. Hemos llegado al caos. En la Naturaleza por ejemplo: Cuentan los científicos que los vaivenes de los grandes ciclos climáticos, es decir, los periodos calientes y las glaciaciones se producen por una pequeña causa inicial que desbalancea el sistema. Una causalidad sucesiva, cada vez más intensa y en cadena, va produciendo efectos mayores hasta que alcanza un punto de estabilización contrario y comienza a producirse el ciclo opuesto. En el caso mencionado parece ser que el CO 2 se produce en parte por reacciones químicas naturales y en parte por erupciones volcánicas. Su presencia es lo que mantiene la atmósfera caliente por el efecto invernadero Este gas es alimento de una especie de algas marinas y va siendo absorbido por ellas. causa del clima templado y la presencia del abundante nutriente comienzan a proliferar de modo exponencial, tanto que consumen más CO 2 que el que se produce. Termina el efecto invernadero con la desaparición progresiva del CO 2. Van bajando las temperaturas, avanzan los hielos: ha llegado de nuevo la glaciación. Por la ausencia del nutriente, las algas marinas van desapareciendo, hasta tal punto que el CO 2 que se produce ya no es de nuevo suficientemente consumido; vuelve a aumentar en la atmósfera. Comienza el efecto invernadero y así se reanuda el ciclo. En la Tierra y hasta ahora, el ciclo venía a durar en cada fase unos quince mil años. A largo plazo este movimiento pendular tiene que resultar, como todos, impreciso y L Nada sabemos sobre si nuestra especie, por estar dotada de esa consciencia, es tan especial que se las acabará arreglando para subsistir indefinidamente o ha de terminar al tiempo de la Historia de esta Tierra que habitamos (o quizás autodestruyéndose antes) tos, que el Hombre, al gozar de consciencia, se encuentra en un lugar (por lo menos hasta ahora) único en la Naturaleza. Nada sabemos sobre si en el enorme Cosmos estamos solos. No ha de importar porque después de una somera consideración de las leyes de la física creemos que las posibilidades de comunicación con ellos (aunque existieran) serían prácticamente nulas. Nada sabemos sobre si nuestra especie, por estar dotada de esa consciencia que hemos mencionado, es tan especial que se las acabará arreglando para subsistir indefinidamente o ha de terminar al tiempo de la Historia de esta Tierra que habitamos (o quizás autodestruyéndose antes) Si todo ello es así. ¿Cuál puede ser la receta contra la desesperanza? triple y a la par simple: 1 Actuar siempre con gran prudencia procurando que al menos nuestros objetivos sean hacia mejorar Es propio de los botarates marcar objetivos sin saber si son entelequias o simplemente deseos voluntaristas sin contenido. Es grave pecado si el que los marca tiene además poder para influir en los acontecimientos. Actuar con más audacia que cultura es siempre una osadía arriesgada y que suele terminar en el fracaso y casi siempre conduce a la crispación. 2 Practicar a nivel individual y en lo posible las facultades especiales que son consecuencia de la consciencia, como son, el cultivo de la libertad individual y del libre albedrío, la solidaridad, la generosidad, el amor, el cultivo del conocimiento. 3 Mantener principios como el que el fin jamás justifica los medios o tu derecho termina ahí donde comienza el de tu vecino Su ejercicio y su práctica dan paz y serenidad tanto desde el ateísmo como del teísmo y al ser actividad contagiosa produce unos efectos de captación, emulación y autoestima en la Comunidad que han de facilitar en gran manera la convivencia y el futuro. Aunque ésa parece la mejor y más prudente manera de gobernar pocas veces se sigue. No es ni nuevo ni sorprendente. Ya lo definió hace muchísimos siglos el Tao: Los hombres de verdad mantienen siempre la serenidad, avanzan con los sucesos a medida que se producen y lo hacen porque los modos pueden servir de guía pero no son caminos fijos; se pueden dar nombres pero no fijar etiquetas Parece Por terminar en la impredictibilidad, es decir, en el caos. Las causas que influyen, por muy pequeñas que parezcan, desbalancean por completo el comportamiento del sistema. Van entrando en juego otros parámetros. Según las teorías del caos, aunque parezca que se produce un ciclo, las pequeñas imprecisiones fruto de variables ocultas hacen que la situación no vuelva jamás exactamente al punto de partida... y entonces se produce una de dos situaciones conducentes a lo mismo: o la onda cíclica va produciendo vaivenes cada vez más diferenciados; o se produce un sub- ciclo submúltiplo del primero que como tampoco ha de ser exacto, degenerará a su vez en otro sub- ciclo. Necesariamente terminarán todos los casos en vaivenes cada vez más diferentes con resultados ya imposibles de prever que conducirán al caos. La producción de CO 2 se ha disparado. Nadie sabe hasta dónde y hasta cuándo. Si fuera sólo eso, la solución sería simple y aparente. Aunque fuéramos capaces de rebajar la producción de CO 2 (cosa discutible) ¿A dónde nos conduciría ahora el nuevo ciclo? Probablemente a un pico parecido aunque distinto. No puede saberse si la distorsión ha sido tan fuerte que se haya producido una situación muy diferente que conlleve soluciones y desenlaces totalmente imprevistos. momento parece que, cuando menos, es sensato intentar reducir esta causa adicional que hemos introducido y estamos introduciendo en la atmósfera. Predecir los ciclos y el futuro que irán produciendo las actividades humanas es aún más difícil (por no decir imposible) Existe la imposibilidad de certidumbre en cualquier predicción sin incluir cada vez parámetros que al considerarlos como axiomas se dan por ciertos. Programar o enunciar lo que va a suceder a largo plazo con la actuación peculiar de muchos seres humanos que modifican los parámetros por causas muy diferentes y que además trabajan con definiciones que a lo largo de la Historia van cambiando de significado, es una osadía (incluyendo especialmente la adivinanza política) Sólo sabemos o sospechamos, por enunciar algunos da- De sima variable como el aire producido por el batido del ala de una mariposa, puede producir un efecto que acabe originando un ínfimo cambio en el movimiento del aire para terminar causando un gradiente distinto de la presión atmosférica y que culmine o no en un gran huracán, cambiará algo la condición climática. Así, el pico del ciclo se irá haciendo diferente hasta terminar en la impredictibilidad. Hay quien cree que la presencia humana está ahora y por primera vez influyendo en la atmósfera de modo imprevisible. Comoejemplo, unapequeñí-