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34 INTERNACIONAL VIERNES 16 s 2 s 2007 ABC La Policía egipcia detiene a 73 miembros de los Hermanos Musulmanes EP EL CAIRO. La Policía egipcia arrestó ayer en El Cairo a 73 miembros de los Hermanos Musulmanes muchos de los cuales esperaban presentarse a las elecciones que tendrán lugar en abril, según informó un portavoz policial. La operación policial se entiende como una medida preventiva contra la organización islámica más importante en Egipto ante la cercanía de las próximas elecciones. Con estos arrestos el número total de miembros de los Hermanos Musulmanes supera los 300, según datos aportados por la organización Human Rights Watch (HRW) La Policía no ha explicado la razón de estas detenciones. La mayoría de los arrestados planeaban presentarse en abril a las elecciones para el Consejo de Shura, la Cámara Alta del Parlamento, mientras que otros de ellos eran ya diputados del grupo, según se indica en la página web de la organización, Según comenta la citada página, aunque los Hermanos Musulmanes no han elegido todavía a sus candidatos para estos comicios, el Gobierno ha detenido a figuras muy populares en sus provincias que tenían previsto presentarse a las elecciones Los Hermanos Musulmanes, ilegales desde 1954 aunque tolerados por el Gobierno, consiguieron en las elecciones de 2005 un total de 88 escaños de los 454 que tiene el Parlamento. El Gobierno pospuso dos años las elecciones municipales que debían ser en 2006, aparentemente ante el temor de que el grupo obtuviera un amplio porcentaje de los votos. Funeral, ayer en Bikfaya, de uno de los libaneses fallecidos en el atentado del martes en Ain Alaq AP Sin razón aparente Los prosirios apedrean el cortejo fúnebre de una víctima libanesa La sucesión de incidentes hace temer una ola de atentados dirigida contra civiles partidarios del Gobierno de Fuad Siniora LAURA L. CARO ENVIADA ESPECIAL BEIRUT. La onda expansiva del atentado perpetrado contra dos minibuses en la localidad cristiana de Ain Alaq, que el pasado martes costó la vida a tres civiles y que reabría las heridas entre los bloques prosirio y antisirio justo un día antes de la conmemoración del asesinato del primer ministro Rafik Hariri en 2005, seguía ayer convulsionando al Líbano. El Partido Kataeb, la Falange Libanesa alineada con el Gobierno y liderada por el ex presidente del país Amin Gemayel, denunciaba por la mañana a través de un comunicado el apedreo por parte de seguidores del Partido Sirio Social Nacionalista- -vinculado a la oposición de Hizbolá- -al cortejo fúnebre que conducía ayer en Bikfaya los restos mortales de Lorrice Gemayel, la única mujer víctima del ataque registrado a principios de esta semana, que fallecía junto a Michel Attar, de 18 años y el egipcio Mahmoud Hammoud. culpable, también cristiana, si bien numerosos testigos comparecieron ante las cámaras de la televisión libanesa LBC para certificar la versión dada por el Kataeb. Esta nueva agresión, interpretada como un síntoma más de la brecha abierta que amenaza con desembocar en una guerra civil, se producía después de que, el miércoles por la noche, vecinos de las aldeas del Valle de la Bekaa- -el feudo del Partido de Dios en el noreste del Líbano- -atacaran con piedras y palos varios vehículos en los que viajaban partidarios del Gobierno de Fuad Siniora que regresaban de la manifestación celebrada en Beirut en recuerdo de Hariri, un acto vandálico en el que resultaron heridos al menos diez de los ocupantes de los coches. El encadenamiento de incidentes contra seguidores de las llamadas Fuerzas del 14 de marzo que agrupa a los partidos en torno Ejecutivo del primer ministro Fuad Siniora, ha hecho cundir el temor a que se esté fraguando una nueva ola terrorista orientada a persuadir a la población civil de que se aleje del actual Gobierno, defensor a ultranza de la creación de un Tribunal Internacional que juzgue los asesinatos de líderes y partidarios antisirios que comenzaron con el crimen de Hariri, y al que los jefes de Hizbolá han jurado tumbar por considerarlo ilegítimo y vendido a los intereses de Estados Unidos. La amenaza se hacía presente una vez más por la noche, cuando dos jóvenes fueron sorprendidos rociando con gasolina y quemando en un barrio próximo al sur beirutí, conocido como Chevrolet carteles en los que el patrón cristiano del país, San Charbel, aparece junto al jefe de la derechista Fuerza Libanesa, Samir Geagea. Un acto vandálico del mismo corte de los registrados el pasado 25 de enero, cuando los enfrentamientos entre estudiantes favorables al Gobierno y opositores desembocaron en una batalla campal en la Universidad de la capital que acabó con la muerte de cuatro jóvenes y 35 heridos. Al clima de miedo y de división en las calles contribuía también la airada reacción de Hizbolá arremetiendo ayer contra los incendiarios discursos pronunciados el miércoles en el homenaje a Rafik Hariri por Geagea y por el líder de la minoría drusa, Walid Yumblatt, en los que, concretamente el último, tachó al presidente sirio, Bashar Al Assad, de serpiente monstruo y carnicero por su supuesta implicación en los crímenes contra la derecha libanesa. Para el partido de Dios, se trató de alocuciones ordenadas por Washington y París para envenenar iniciativas de armonía entre los dos bloques rivales libaneses. Miedo y división Responsabilidades La responsabilidad de la agresión fue declinada a través de un escrito oficial por la formación política señalada como