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ABC VIERNES 16 s 2 s 2007 LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M VUELTA A LA LÍNEA DEL CORREDOR DEL HENARES ESPAÑA 21 La vida continúa en tren Miles de ciudadanos abarrotan a diario los trenes de Cercanías que recorren el Corredor del Henares, intentando olvidar la matanza de Al Qaida. A la misma hora, de madrugada, en la misma línea que aquel 11- M, la vida sigue circulando entre estación y estación ARANTZA PRÁDANOS MADRID. La vida sigue, la vida sigue, la vida sigue... A oleadas, un mantra cadencioso repite esta oración. Hay quien la utiliza como un conjuro contra el dolor y el recuerdo. Pero es pura evidencia para quienes se encaramaban este jueves, como la víspera, como cada madrugada, al tren de Cercanías que une Alcalá de Henares con Atocha, epicentro negro del 11- M. Misma hora, 7: 03 de la mañana, misma línea que el primero de los trenes masacrados hace 1.072 días. Largo tiempo para mantener las heridas al aire, demasiado escaso para que cicatricen las de quienes sufrieron aquel infierno en carne propia o de un ser querido. Muchas de las víctimas directas no son capaces de ver un tren, menos aún de subirse, pero para la inmensa mayoría de los usuarios la vida se impone. Es que no se puede hacer otra cosa. Yo entonces no trabajaba en Madrid, pero ahora cojo el tren a diario y no pienso en que éste fue uno de los de las bombas Laura Macías, 24 años, ha oído hablar del juicio. No espero nada, la verdad. Hacer justicia está bien, pero no va a devolver la vida o la salud a tanta gente El drama sólo la rozó. Murió un amigo de mi novio, la hija de una vecina, un ex compañero de colegio, y un conocido del barrio, aquí en Alcalá Parada en Santa Eugenia, una de las estaciones del vía crucis que Al Qaida regaló a España. Son las 7: 29 y aún noche cerrada. Casi media hora de trayecto en un silencio sobrecogedor. Pudiera decirse que religioso, pero la realidad es más prosaica. Los tempraneros del Cercanías arrastran sueño a espuertas y, entre estación y estación, muchos arañan minutos para unas cabezaditas. Otros se asoman al mundo desde las páginas de la prensa. Los más jóvenes se ensimisman con el abejorreo de sus MP 3. Nadie habla porque no son horas. Si lo hicieran, el tren de dos pisos parecería Babel, porque hay vagones donde cuesta encontrar fisonomías autóctonas. Ismael dice llamarse así y dice ser nigeriano. A saber. El 11 de marzo de 2004 no estaba en España, empeñado quizá en cruzar fronteras geográficas y legales. Puede que siga en las mismas. Las bombas, los trenes reventados, la sangre, son para él un eco lejano. Me lo han contado, pero no sé nada más Del juicio tampoco, se excusa. En El Pozo, la estación que fue regada con mayor número de cadáveres, a las 7: 35 entra Justo el apellido no lo digo, ¿dónde dices que escribes? Conserje de inmueble fino, confiesa que tras la masacre- yo estaba de baja -rehuyó el tren unos días. Luego volví, como todos A la hora de impartir justicia contra los autores del 11- M confía más en el veredicto divino, y abomina del circo político orquestado en torno al proceso. Me tienen asqueado. Y aburrido zanja. Hay quien dice que el dolor de una tragedia así se adhiere al inconsciente colectivo y pesa el recuerdo de los que ya no volverán a tomar el tren. Es muy posible. Pero también es cierto que debajo de la sordina matinal la vida hierve cada jornada en el hormiguero de Ato- cha. El gran nodo ferroviario de la capital es a las 7: 44 de la mañana un microcosmos veloz donde confluyen ríos de gente, y asombra que el 11- M no dejara aún más muertos. Santuario de manos Cruzar fronteras Tres años después, el vestíbulo central de Atocha ya no huele a cera y a lágrimas. Del santuario de velas rojas sólo queda el Espacio de Palabras Casi tres años después, el vestíbulo central de la estación de Atocha ya no huele a cera y a lágrimas. Del santuario de velas rojas que dio la vuelta al mundo sólo quedan hoy el Espacio de Palabras, dos paneles electrónicos y la web www. mascercanos. com habilitados por Renfe. En ellos depositan transeúntes y viajeros sus testimonios y la impresión digital de sus manos. Hasta ahora, 105.642 manos blancas por la paz, contra el terrorismo de todo signo. Hay mensajes de solidaridad, de rabia, de amor, contra el olvido y también contra la mistificación de la historia. Sobre uno de los paneles alguien depositó este jueves la fotocopia de un titular periodístico del 8 de julio de 2006: El juez concluye el sumario y sostiene que en el 11- M influyó el apoyo a la guerra de Irak Fuera, entre el tráfico demencial de Madrid, se erige poco a poco un memorial de cristal y luz. Para los ausentes. Para todos.