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ABC VIERNES 16 s 2 s 2007 LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M EL PRIMER CRUCE DE MIRADAS ESPAÑA 15 Más ruido que nueces Aunque eran muchas las expectativas, la vista comenzó de forma rutinaria. Las víctimas contuvieron su dolor y los procesados, metidos en una urna blindada, asistieron a la sesión con aparente indiferencia POR N. VILLANUEVA D. MARTÍNEZ MADRID. Por fin comenzó el juicio del 11- M y con él llegó la hora de la verdad en un Estado de Derecho, después de tres años de investigaciones, utilizadas en muchas ocasiones como arma arrojadiza entre socialistas y populares. El presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, está tan convencido del interés que desde Oriente hasta Occidente despierta el juicio que puso todo su empeño para que comenzara a la hora fijada. No lo consiguió. Un incidente en la conducción de algunos de los reos hizo que la hora de la verdad empezara media hora más tarde. Así, a las diez y media de la mañana, los tres miembros del tribunal tomaron asiento, seguidos de un trío de fiscales y ya, de forma desordenada y con cierta algarabía, lo hicieron los letrados de acusación y defensa. Por último, llegaron a la urna blindada los 29 acusados, custodiados por un dispositivo policial que forma parte del amplio operativo desplegado desde hace días y que se ha extendido hasta por las alcantarillas. Jamal Zougam, uno de los presuntos autores materiales de los atentados, en el banquillo POOL Un murmullo Cuando llegaron los procesados, las víctimas ni levantaron la voz. Sólo hubo un murmullo de curiosidad. Dieron, una vez más, muestra de saber contener las más duras de las emociones. Faltaba una hora para comenzar el juicio por el mayor atentado cometido en España cuando se dejaban caer los primeros procesados en libertad y un puñado de víctimas. Normalidad fue la tónica de una jornada que, por su trascendencia, se esperaba que fuera mucho más concurrida y, desde luego, compleja, a juzgar por el número de abogados de acusaciones y defensas (49) que ayer compartieron algo más que estrado: su voluntad de obstaculizar la vista y de someterse a la autoridad del tribunal. Su presidente, Javier Gómez Bermúdez, cogió las riendas del proceso desde el minuto uno. No supuso ninguna sorpresa, pues ya había anunciado su intención de que el juicio echara andar y que las cuestiones que se plantearan se resolvieran más adelante. Pero antes de que todo esto sucediera era de noche en la Rafa Zohuier, ex confidente de la Guardia Civil y uno de los 29 acusados madrileña Casa de Campo, donde dentro y fuera del edificio se desplegaban como un acordeón cuatrocientos periodistas y casi dos centenares de policías. Apenas pasadas las nueve de la mañana llegaban a la Audiencia Nacional los primeros acusados. Fueron Saed El Harrak (a quien la Fiscalía tuvo que dejar en libertad al no haber prorrogado su prisión preventiva) y el asturiano Iván Reis. Pegados a la pared, a medio metro de distancia y sin dirigirse la palabra, los dos seguían con la mirada las idas y venidas de los periodistas, a esas horas todavía únicos inquilinos en la Audiencia Nacional. Estoy tranquilo, si no he hecho nada no tengo por qué estar nervioso comentaba a este periódico el procesado, para quien la Fiscalía pide 12 años de cárcel por integración en organización terrorista. Tranquilos también estaban, y así lo manifestaron en los pasillos, los representantes POOL del Ministerio Público Olga Sánchez (sobre la que ha recaído toda la investigación) y Carlos Bautista, acompañados ayer por su jefe, Javier Zaragoza. No fue el único que decidió ayer presenciar al menos la primera sesión de una vista en la (Pasa a la página sigiente)