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14 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LAS VÍCTIMAS VIERNES 16 s 2 s 2007 ABC Cara a cara tres años después Pocas víctimas pudieron (o quisieron) asistir a la apertura del juicio del 11- M. Entre ellas, la que es a la vez madre de una niña asesinada en los trenes y esposa de un sujeto que fue imputado por los atentados BLANCA TORQUEMADA MADRID. Escarcha en las inmediaciones de la sala especial de la Audiencia Nacional de la Casa de Campo de Madrid, a un grado bajo cero de temperatura, y gélida pasividad de las cámaras y los micrófonos (muchísimos de ellos de medios extranjeros) a primera hora, por escasez de material humano que llevarse a la crónica. El ambiente en el exterior del recinto en el que se celebra el juicio del 11- M, estrictamente controlado por razones de seguridad, no dio cabida a las expansiones y pasiones ciudadanas, tan efervescentes en los últimos días, y quedó reducido, sustancialmente, a la expectación de los periodistas de calle y a la férrea vigilancia de trescientos policías y un helicóptero. Hasta que todo cambió y se salió del guión de lo previsible con la presencia de una mujer tocada de hiyab de nombre Jamilah, que resultó ser la protagonista de aquel terrible caso aireado en un reportaje televisivo: ella es, a la vez, la madre de una cría de trece años asesinada en los trenes y esposa de Abdenneri Ensabar, un imputado en los atentados que finalmente no ha sido procesado. El medio centenar de víctimas del 11- M que, como Jamilah, optó ayer por asistir a la vista lo hizo con recogimiento y con pocos deseos de hablar con los medios de comunicación, por propio hastío o por consejo de sus psicólogos. La presión periodística es, para muchos, un pozo de amargura porque, inevitablemente, se les pide el detalle de su historia particular, de las heridas que sufrieron o del familiar que perdieron. En esas condiciones, son los menos los que han tenido fuerzas (y sitio, pues hay obvios problemas de espacio) para enfrentarse, cara a cara, con quienes se sientan en el banquillo. Sí llegó, casi una hora antes del comienzo del juicio, la presidenta de la Asociación de Afec- La presidenta de la Asociación de Afectados 11- M, Pilar Manjón, no pudo contener el llanto tados 11- M, Pilar Manjón, que coincidió con el paso del furgón que trasladaba a los encausados. Siento- -declaró, mirando con aprensión aquel vehículo- -vértigo y miedo al saber que están ahí quienes nos destrozaron la vida Ahora, dijo entre lágrimas, sólo espera mirarles a la cara y una sentencia digna Si no creyera en la Justicia- -añadió- me habría suicidado el día que mataron a mi hijo Por ello, se quejó de la teoría de la conspiración que llevamos aguantando tres años, y que ha ido cayendo por su propio peso con el ácido bórico, la mochila y la Orquesta Mondragón Quienes dentro del movimiento asociativo de las víctimas, dolorosamente dividido, no comparten esa opinión y sí consideran las tesis conspirativas no se dejaron ver por la vista Tal fue el caso de la presidenta de la otra asociación, la de Ayuda a Víctimas del 11- M, Ángeles Domínguez, y del vice- POOL presidente de la AVT Gabriel Moris, que prefirió viajar a Burgos para dar una conferencia. Personas cercanas a ambos argumentaron que pasan por un bajón anímico Sira Balanzat, psicóloga de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11- M, explicó que se les ha habilitado una dependencia anexa a la sala de vistas para hacer frente a cualquier crisis de ansiedad. No sólo no considera raro que tal eventualidad pueda producirse, sino que estima altamente probable que sus servicios sean necesarios, a la vista de la casuística de los últimos días. De hecho, según manifestó ayer el director general de Atención de las Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, José Manuel Rodríguez Uribes, la demanda de atención psicológica de quienes sufrieron los atentados se multiplicó ante la proximidad del juicio y hubo que trabajar a destajo para atenderla. Es el aspecto humano, el irreparable, en un momento en el que buena parte de la cuestión económica está liquidada: las víctimas del 11- M han recibido casi 64 millones de euros en concepto de indemnizaciones, y sólo quedan unos cuantos casos dos o tres pendientes de resolución, cuando los engranajes de la Justicia ya se han puesto en marcha. Psicólogos de guardia Pocas ganas de hablar Pilar Manjón, emocionada, dijo que si no creyera en la Justicia, me habría suicidado el mismo día que mataron a mi hijo Jamilah, protagonista de una compleja y dolorosa historia POOL