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4 OPINIÓN VIERNES 16 s 2 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro EL ARTE COMO MERCADO uando Rosina Gómez- Baeza entregó el pasado año, tras una ejemplar gestión de casi un cuarto de siglo, el relevo al frente de ARCO a Lourdes Fernández, aseguró que había procurado ser una rosa sin espinas Un año después, ARCO vive una transición tranquila, ha ordenado y estructurado sus espacios y ha conseguido cautivar a algunos de los grandes galeristas internacionales y a coleccionistas de todo el orbe. Un ARCO que desde hace tiempo juega en la primera liga del arte mundial, pero nunca como en esta edición, la vigesimosexta, había provocado tanta euforia en el sector. Bajo la savia nueva de Lourdes Fernández, el certamen sigue escalando peldaños hacia su profesionalización, uno de sus principales caballos de batalla. El negocio tiene una presencia muy relevante este año en ARCO y es bueno que el elemento negocio prime sobre la exposición de obras de arte. Además, empiezan por fin a desembarcar piezas de primerísimo nivel, hasta ahora reservadas a la todopoderosa feria de Basilea, que sigue intocable. Pero para que acabe de consolidarse la euforia de este año y no caiga en saco roto, ARCO necesita el respaldo de las grandes corporaciones, que año tras año se animan a invertir en la feria. Ésta ha despegado. Ya es hora de que también lo haga el coleccionismo, un sector que se siente maltratado fiscalmente y poco apoyado. C LA HORA DE LA VERDAD ESDE ayer, la Justicia es imparable en su tarea de encontrar la verdad sobre los atentados del 11- M. Sin duda, esta es la principal valoración que merece la celebración de la primera jornada del largo juicio oral que va a oír a veintinueve acusados y más de seiscientos testigos. Ese juicio, que tan improbable parecía, toma cuerpo y demuestra, frente a críticas desmesuradas y escepticismos infundados, que el Estado de Derecho funciona en España y que es la única vía legítima para dar justicia a las víctimas y hacer que el peso de la ley caiga sobre los culpables. Aun así, habrá que asumir que este proceso no podrá reparar los terribles daños sufridos por las familias de las víctimas y por los heridos. Hasta ahí no puede llegar la justicia humana, pero sí está en condiciones- -debe estarlo- -de aclarar qué pasó, quién fue y por qué sucedió. Muchos se habrán sorprendido al comprobar en directo los medios técnicos y humanos que se han puesto a disposición de este juicio. Sorpresa justificada, pero a la que debería seguir un claro e incondicional voto de confianza para el tribunal, porque, al final, y en contra de lo que anunciaban los agoreros del oscurantismo, están sentados en el banquillo los presuntos responsables de la matanza y todo se va a discutir a la vista de la opinión pública. La aparición de nuevos rastros de explosivo ha podido empañar este arranque de la vista oral. También ha sido motivo, sin duda, para juzgar críticamente la instrucción sumarial, pero aun así lo importante es que también este capítulo esencial del atentado- -los explosivos empleados- -será aclarado por los peritos, en juicio oral y ante el tribunal sentenciador. Es decir, en el lugar que corresponde. Parece evidente que el presidente de la sala va a conducir con mano de hierro las sesiones del juicio, porque, en otro caso, se puede romper la cadencia de declaraciones e interrogatorios, que siempre es conveniente mantener, entre otras cosas, para que el propio tribu- D nal tenga una mejor impresión de conjunto sobre el resultado de la prueba. Pero, además, en poco más de un año empiezan a extinguirse los plazos máximos de las prisiones provisionales y, si no hay sentencia- -y condena- -para entonces, no podrán prorrogarse los encarcelamientos. El tribunal deberá encontrar el punto de equilibrio entre el mantenimiento del ritmo del proceso y las incidencias que vayan surgiendo, sobre todo si éstas pueden comprometer el derecho de las partes a su defensa y a las pruebas. La primera sesión no deparó sorpresas, ni en la declaración de Rabei Osman El Sayed, Mohamed El Egipcio uno de los principales acusados, ni en los interrogatorios del fiscal y de los abogados de la acusación y la defensa. El Sayed anunció que no contestaría a nadie, razón por la que se dio lectura íntegra a su declaración sumarial. Finalmente sólo respondió a las preguntas de su letrado defensor, -después de que por la mañana rechazara hacerlo- para negar su participación en los atentados y para condenarlos, una vez que la fiscal del caso y el resto de letrados de la acusación y la defensa dieran lectura a sus respectivos interrogatorios al acusado, quien no se inmutó. Interrogatorios que, por otro lado, no reflejaron preguntas con las que se pretendiera dar cobertura a las teorías alternativas que se han construido en paralelo al sumario. Las que se hicieron sobre la posible colaboración de los islamistas procesados con otros grupos terroristas fueron planteadas de manera que encajaban perfectamente en el interrogatorio a un acusado por delitos de terrorismo. Ahora que el proceso judicial del 11- M entra en su fase decisiva se va a comprobar que es muy fácil propalar versiones extrasumariales que no tienen que pasar el filtro de la prueba, del debate judicial y del veredicto jurisdiccional, porque quien las fabrica actúa como juez y parte, prejuzgando el resultado y descalificando todo aquello que no sirva a su teoría. PREOCUPANTE L NIVEL ESCOLAR OS resultados del informe elaborado por Unicef Un panorama del bienestar infantil en los países ricos sitúan a España ante un escenario desolador: estamos a la cola del rendimiento escolar entre los países más industrializados del mundo, dato que contrasta, según el mismo estudio, con la sensación de un elevado nivel de bienestar global de los adolescentes españoles. Una primera reflexión nos conduce a constatar la paradoja de que el grado de bienestar general de los más jóvenes sea inversamente proporcional al éxito escolar. A más bienestar, menos rendimiento. Dicho de otra forma, habría que preguntarse si el elevado índice de fracaso escolar se debe, entre otras causas, a un excesivo y peligroso acomodamiento vital de los menores y al hecho de que las facilidades que éstos tienen en las sociedades desarrolladas contribuyen a no fomentar valores como el esfuerzo personal o el afán de superación en una etapa crucial de su vida. Sin duda, corresponde tanto a los poderes públicos como a las familias, cada uno en su respectivo ámbito de responsabilidad, aumentar el nivel de exigencia con planes de estudio consensuados, alejados del sectarismo partidista y acordes con el nivel de progreso y liderazgo que demuestra nuestro país en otros ámbitos. Los jóvenes de hoy serán los profesionales de mañana. Su formación ha de quedar supeditada a criterios de exigencia y motivación, y no a un falso bienestar temporal que lastre su futuro. OTRO TROPIEZO DIPLOMÁTICO E tuercen las cosas para la diplomacia española a la hora de encauzar el drama humanitario del buque Marine I A estas alturas, los responsables de Asuntos Exteriores deberían saber que la fiabilidad de algunos estados a la hora de cumplir los compromisos que adquieren es muy limitada. España adelanta el dinero, pero no logra desbloquear la crisis. De hecho, el proceso de repatriación de los inmigrantes es un auténtico caos, aunque se abre una mínima puerta a la esperanza con el anuncio, que habrá de confirmarse, de que la India va a agilizar el regreso de sus nacionales, que continúan en condiciones precarias ante la más absoluta indiferencia del Gobierno de Mauritania. Mientras, unos aviones despegan sin saber hacia dónde y otros no salen nunca del aeropuerto; funcionarios españoles se quedan encerrados en las instalaciones del puerto; el relevo de los policías culmina con un chantaje de las autoridades locales, que les obligan a llevarse con ellos, a Canarias, a un grupo de asiáticos; la Cruz Roja hace lo que puede y también ACNUR ofrece sus servicios por si fueran necesarios. A todo esto, el Gobierno español sólo sabe decir que el proceso es complejo y que podría alargarse todavía más. La situación tendría aspectos cercanos a la comedia si no fuera porque se trata de un drama que afecta a cientos de personas, víctimas de la desesperación y de las mafias que trafi- S can con seres humanos. Además de una acción eficaz para aliviar las consecuencias de la crisis, el Ejecutivo debería replantear seriamente su política en materia de inmigración. Es evidente que la regularización masiva produce un efecto llamada que alcanza al mundo entero, en sentido literal. Así lo demuestra el origen asiático de muchos de los pasajeros hacinados en el Marine I las mafias captan de inmediato los mensajes de firmeza o de debilidad. Es evidente que España se ha convertido en un destino apetecible, donde lo importante es entrar por una vía o por otra porque los papeles ya llegarán antes o después. Esta vez no eran pateras, sino un buque en condiciones lamentables para la navegación y que transportaba gente procedente de lugares tan lejanos como Cachemira o el África subsahariana. Sólo una política de Estado formalizada en un pacto nacional puede encauzar un problema que no va a resolverse con criterios partidistas. Y menos, con la ineficacia que demuestra el Gobierno. Sin embargo, el Ejecutivo prefiere mirar para otro lado, a pesar de que es incapaz de controlar la situación: por tierra, por aire y por mar siguen llegando miles de personas maltratadas por la fortuna y capaces de jugarse la vida para mayor beneficio de ciertas bandas organizadas. La diplomacia española ha tropezado una vez más con la pérdida de prestigio e influencia de nuestro país.