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ABC JUEVES 15 s 2 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 79 El Supremo duda de la constitucionalidad de obligar a las TV a financiar el cine Admite el recurso de las cadenas contra tres artículos del Real Decreto de 2004 JOSÉ EDUARDO ARENAS CÓRDOBA. El Tribunal Supremo emitió el 23 de enero (aunque fue notificada el 7 de febrero) una providencia en la que admite la posible anticonstitucionalidad de las ayudas impuestas a las televisiones para financiar al cine español. Según añade Europa Press a la información publicada ayer por ABC, el Alto Tribunal reconoce dudas sobre tres de los artículos del Real Decreto que regula la inversión en cine. Aunque el texto es de 2004, la Ley de Cine que prepara el Ministerio que dirige Carmen Calvo incluso aumenta esas obligaciones de las cadenas. El recurso contencioso administrativo que presentó entonces Uteca se basaba en la supuesta contradicción del texto legal con cinco artículos de la Constitución. Dos de los supuestos conflictos fueron desestimados por el Supremo, que sí admite dudas sobre tres artículos. En concreto, considera discutible que el legislador determine un objetivo obligatorio a un empresario de un sector en relación con una actividad distinta a la propia aunque sea dentro del sector audiovisual. Asimismo, valora como relevante que esa exigencia se imponga a cualquier operador que incluya en su parrilla películas recientes (de los últimos siete años) aún cuando se trate de operadores televisivos cuya oferta cinematográfica sea mínima o muy poco destacada dentro de su programación También considera dudosa la inversión obligatoria establecida por el citado Real Decreto, que se ampara en la categoría constitucional de prestación patrimonial de carácter público El TS, por último, expresa sus dudas sobre el desarrollo reglamentario del Real Decreto y su aplicación por parte de las comunidades autónomas, cuando al tener esta Ley un carácter básico debería aplicarse en todo el territorio. Tras la providencia, cadenas y administración tienen quince días para presentar sus alegaciones ante el Supremo, que deberá decidir si procede presentar recurso ante el Tribunal Constitucional y la Comunidad Europea. Fernando Méndez Leite, presente en el Encuento de Creadores Audiovisuales que se clausuró ayer en Córdoba, declaró a ABC que ha habido voluntad de atajar la competencia desleal de los productos americanos en el mercado, pero al final los americanos presionan muy fuerte a los gobiernos y no hay manera de entrar en el problema del sistema de distribución por lotes ni el del doblaje Soy muy escéptico con respecto a luchar contra el gigante americano. Ellos exigen que doblemos sus filmes, pero no consienten que entre una película europea doblada en sus pantallas remachó Méndez Leite, quien asegura que cuando fue director general de Cine se dio contra la pared Enrique González Macho habló sobre la desunión entre ministerios al abordar la ley y dijo que lo lógico es que los ministerios se pongan de acuerdo Añadió que lo que sabemos de la nueva normativa es positivo, aunque luego todo dependerá del desarrollo de la ley, porque la letra pequeña es la que manda Por último, Manuel Gutiérrez Aragón se mostró preocupado por saber hasta qué punto Industria y Economía están implicados y están de acuerdo con el proyecto. Habrá que tenerlo en cuenta antes de que empiece su tramitación parlamentaria El actor brasileño Rodrigo Santoro y el británico Gerald Butler, protagonistas de la película 300 AP Los 300 de las Termópilas y el elogio de la entereza y la guerra El director británico Zack Snyder presentó ayer en la sección oficial de la Berlinale la película 300 un magnífico espectáculo E. RODRÍGUEZ MARCHANTE BERLÍN. Probablemente Zack Snyder no haya leído a Heródoto de Halicarnaso, pero ha sabido captar toda la épica concentrada en aquella batalla de las Termópilas en la que trescientos de Esparta al mando del rey Leónidas contuvieron al millón de persas que seguían (o precedían) a Jerjes. En realidad, Snyder no bebe de Heródoto, sino de Frank Miller, autor del cómic homónimo y que sí se basa en lo esencial en el historiador griego. La película, 300 se presentaba ayer en la sección oficial del Festival de Berlín y es un espectáculo magnífico visual y argumentalmente, aunque sus posturas van tan a la contra de la corrección pacifista de nuestros días que el personal se sintió frontalmente atacado en el tercer lugar que más le duele: sus convicciones (el primero es el bolsillo y el segundo, allí, justo al lado del bolsillo) Snyder pinta su película al estilo Miller y la cuenta en gran formato y a grandes trazos: la voz en off tal vez le resulte a alguien ofensiva, pero es tremendamente directa, aquilatada y metafórica. Vuelve con tu escudo o sobre tu escudo ése es el lema de los personajes de esta película, que es un elogio sin suavizantes ni analgésicos de la guerra; de la guerra para proteger la libertad y la paz. Francamente, aunque sean nítidas y limpias, no son cosas que convenga decir muy alto en según qué lugares en los tiempos que corren... que corren en la dirección contraria de los persas. Seguro que si hoy levantara la cabeza un espartano se moría de risa al ver la estética y el condimento que sacan los suyos en 300 todos en plan mazas y como salidos, en efecto, de la love parade aunque mucho más discretos aún que los persas, y en especial que su gran jefe, Jerjes, un bigardo de dos metros enjaezado como para ser la reina del Carnaval de Río... Pero que lo accesorio, o sea, los trajes y complementos, no nos distraigan de lo esencial: trescientos tipos apretaron los dientes, no se arrodillaron ante el terror y consiguieron (después de morir, eso sí) que todos los griegos secundaran su hazaña y mantuvieran viva su cultura y civilización. Por algún siglo. Como se puede ver, es fácil modelar esta épica a cualquier tiempo y lugar, a occidente y a oriente, a nosotros y a ellos... Pura dinamita, con perdón. Visual y cinematográficamente es, de todos modos, donde 300 gana la gran batalla: hay escenas nunca vistas y la ya inevitable mezcla de lo real y virtual contribuye a que el parpadeo sea casi un estorbo. A lo mejor Zack Snyder, que no habrá leído a Heródoto y que se ganó de golpe al mundo moderno con su anterior película El amanecer de los muertos y que ha prometido tocar lo hasta ahora intocable, el Watchmen de Alan Moore, pasa a la misma página de la libreta negra en la que está Mel Gibson. Y mientras tanto, en la competición por el Oso de Oro se sigue a la espera de que pase algo. Ayer hubo una película israelí titulada Beaufort de Joseph Cedar, y una alemana Yella de Christian Petzold, que llegaron de puntillas y se fueron. La una era bélica y se remitía, como Iwo Jima, a la conquista de una loma, Beaufort, en el sur del Líbano, que durante años mantuvo un destacamento militar de Israel. Además de lo bélico, hay alguna reflexión sobre la guerra y la educación, que apunta a justo lo contrario que la película de Snyder. O sea, que en la Berlinale hay clavos para que todos se agarren. La alemana, Yella, tenía, en cambio, pocas agarraderas y contaba la historia de una mujer que fracasa en su matrimonio y comienza una nueva vida. Aunque, al final, parece que no lo contaba, pues se había muerto al principio y nos había engañado a todos el guionista. Pillín. Reacciones del mundo del cine Espartanos muertos de risa González Macho: Lo lógico es que los ministerios se pongan de acuerdo Méndez Leite: Soy escéptico con respecto a luchar contra el gigante americano Gutiérrez Aragón: Estoy preocupado por saber hasta qué punto Industria y Economía están implicados Más información sobre el festival: http: www. berlinale. de