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82 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 14 s 2 s 2007 ABC El fotógrafo Jung Yeon- duo, junto a su obra El sueño de una camarera de la heladería Bashkin Robbins es ser esquimal Arte made in Corea en ARCO Es el país invitado este año en la feria. Contará con 14 galerías donde se exhibirán las más originales tendencias procedentes del Lejano Oriente s Destacan autores que han creado nuevos lenguajes plásticos, como Chun Kwan- young y Gwon Osang TEXTO Y FOTOS: PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL SEÚL. Este año, ARCO mira al Lejano Oriente. La XXVI Feria Internacional de Arte Contemporáneo, que mañana inauguran los Reyes, cuenta con Corea del Sur como país invitado, por lo que sus artistas traerán a España la vanguardia de las creaciones asiáticas. En total, 14 galerías surcoreanas instaladas en el pabellón 7 del recinto ferial darán a conocer a los autores más novedosos y originales de este pequeño país, uno de los más modernos y desarrollados del mundo gracias al extraordinario crecimiento económico experimentado durante los últimos 50 años. Buena parte de su panorama cultural tiene su epicentro en la coqueta calle Samcheongdonggil, colindante con el palacio imperial de Gyeongbokgung y repleta de galerías de arte, algunas de las cuales estarán presentes en ARCO. Es el caso de la prestigiosa Galería Kukje, que mostrará la revolucionaria obra de Chun Kwan- young. Este autor, nacido en 1944 en las montañas de Kwangwon- do, ha creado un lenguaje plástico totalmente nuevo al componer sus creaciones con hojas de libros viejos (algunos de más de un siglo de antigüedad) que enrolla formando triángulos rellenos de gomaespuma de los más diversos tamaños y colores. De manera irregular, pero minuciosamente preconcebida, va pegando dichos triángulos sobre el lienzo y jugando no sólo con las formas, sino también con los colores y las texturas. El resultado son unos sobrecogedores collages que, de lejos, parecen lienzos abstractos de exquisito y plácido cromatismo o turbadores paisajes lunares trufados de cráteres, puesto que el artista ha ido evolucionando hacia un estilo más violento, complejo y potente. De cerca, la obra adquiere otra dimensión porque se aprecia la estilizada belleza los caracteres chinos y coreanos hanji impresos hace décadas en las páginas de los libros que han servido como materia prima para el autor y que han pasado por miles de manos antes de llegar hasta él. Con esta técnica tan sorprendente, que puede dar lugar tanto a cuadros como a esculturas, Chun ha aunado la innovación con la ancestral tradición coreana de los bogaji que son los pañuelos o papeles que servían para enrollar todo tipo de cosas, desde comida hasta pequeños paquetes, a principios de la dinastía Choson (1392- 1919) Una costumbre que ha durado hasta el siglo pasa- No hay que perderse Las obras de Chun Kwang- young, compuestas a base de hojas de papel de mora arrancadas de libros antiguos y enrolladas en forma de triángulos rellenos de gomaespuma (Galería Kukje, pabellón 7 de ARCO) Las ligeras esculturas de Gwon Osang, formadas a base de fotografías (Galería Yawoori, pabellón 7) Las divertidas pero trascendentes imágenes de Jung Yeong- duo (Galería Kukje, pabellón 7) Las esculturas de Nam June Paik, que mezclan la tradición coreana con elementos occidentales (Fundación Telefónica) Es la primera antológica en Europa de este artista tras su muerte el año pasado La danza contemporánea de Eun Me Anh, un icono de la nueva Corea (14 y 15 de febrero. Círculo de Bellas Artes) La tradición de los bogaji do y que en la actualidad se está perdiendo, por lo que Chun ha decidido rescatarla del olvido. Al principio, me dedicaba a pintar tras haber estudiado en Estados Unidos, pero no estaba satisfecho porque quería hacer algo que fuera totalmente original. Así que, junto a mi esposa, me dediqué a recorrer Corea para conocer su verdadera tradición cultural y, en un pequeño museo, descubrí los mismos rollos de papel de mora que mi tío usaba para envolver hierbas medicinales cuando yo era niño explica a ABC el artista en su estudio, inundado de sacos de los que rebosan sus ya famosos triángulos impresos. No en vano, Chun emplea decenas de miles de ellos en sus obras, que pueden llegar a costar hasta medio millón de euros. Algo parecido, pero con fotografías, hace Gwon Osang, quien está renovando la escultura surcoreana. Nacido en 1974 en Seúl, se ha propuesto elaborar estatuas ligeras, por lo que comenzó con unas figuras humanas a tamaño natu-