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ABC MIÉRCOLES 14 s 2 s 2007 ESPAÑA 27 Un cuñado de la portavoz socialista murciana ganó seis millones en un pelotazo urbanístico Teresa Rosique participó, entonces como edil de IU, en los plenos y comisiones donde se debatió la recalificación de tres fincas propiedad de su familia en Lo Poyo S. R. MADRID. La familia de Teresa Rosique, ariete de la cruzada socialista contra la corrupción urbanística en Murcia, resultó especialmente beneficiada por la recalificación de terrenos en una zona costera del Mar Menor conocida como Lo Poyo que impulsó el PSOE cuando gobernaba el Ayuntamiento de Cartagena. De hecho, un cuñado de la actual portavoz socialista en la Asamblea regional ganó más de seis millones de euros por tres fincas que unos años antes le habían costado alrededor de 8.000 euros. Rosique era concejal de Izquierda Unida cuando en 1993 el entonces equipo de gobierno socialista de Cartagena promovió la recalificación de Lo Poyo Unos años antes, entre 1985 y 1987, su hermana y el marido de ésta habían adquirido junto a otro matrimonio casi nueve hectáreas de suelo rústico en aquella zona. La hoy diputada del PSOE jamás notificó que su familia tenía intereses en ese sector. Participó y votó en comisiones municipales y plenos relacionados con la operación urbanística que el pasado mes de octubre paralizó el Gobierno regional que preside el popular Ramón Luis Valcárcel. La historia de este espectacular pelotazo del cuñado de Rosique comenzó el 8 de octubre de 1985 cuando Julián Maneiros, en sociedad de gananciales con su esposa María Dolores Rosique- -fallecida en 2000- hermana de Teresa, adquirió junto a su socio Rafael Candel, a partes iguales, dos fincas rústicas situadas en Lo Poyo en el paraje conocido como El Sabinar en el Rincón de San Ginés del término municipal de Cartagena. La más grande de ellas tiene una extensión de 64.207 metros cuadrados y la compra- venta se realizó por dos millones de pesetas (12.000 euros) La más pequeña, de 19.285 metros cuadrados, que incluía una casa de planta baja, un patio, una cuadra y un pozo, lo traspasaron sus anteriores propietarios por 400.000 pesetas (2.400 euros) Ambas fincas no se inscribieron en el Registro de la Propiedad hasta marzo de 1986. Y justo un año más tarde, el 4 de marzo de 1987, Maneiros y Candel compraron otro solar, también en el Rincón de San Ginés, pero en este caso en el paraje conocido como Las Nogueras Aunque es bastante más pequeño que los anteriores- -apenas 6.000 metros cuadrados- lo adquieren por una cantidad ligeramente superior: 300.000 pesetas. Entre ambas operaciones, el cuñado de Rosique y su socio adquirieron un total de 89.492 metros cuadrados de tierra por sólo 2.700.000 pesetas. Dos décadas después, la inversión casi se multiplicó por mil y los terrenos se terminaron vendiendo por más de dos mil millones de pesetas. Es decir, Julián Maneiros y su socio compraron cada metro cuadrado a 30 pesetas y vendieron a razón de más de 23.000 pesetas. Un negocio redondo. Pero entre la asequible compra de 1985 y la venta multimillonaria de 2004 medió un proceso de recalificación en la zona de Lo Poyo que impulsó a principios de los años noventa el Ayuntamiento de Cartagena que gobernaba el PSOE. Por aquel entonces, Teresa Rosique era concejal de Izquierda Unida, y pese a la relación familiar con uno de los principales interesados en que el proceso saliera adelante, tomó parte en las comisiones y plenos relacionados con la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en dicha zona ambiental que debería haber realizado la Comunidad autónoma. Un mes después, a pesar de que las tres fincas eran aún rústicas- -y lo siguen siendo a día de hoy- Maneiros y Candel las vendieron a Las Salinas del Mar Menor Servicios Inmobiliarios S. L. que les abonó 12.440.950 euros en seis cheques de la Kutxa expedidos a nombre de los propietarios. Dicha compañía pertenecía al grupo de sociedades propiedad de la Caja de Ahorros de Guipúzcoa y de tres empresarios vascos relacionados con la operación Malaya -Javier Arteche, Luis María Maya y Agustín Aguirre- En este sentido, está demostrado documentalmente que el ex gerente de urbanismo marbellí, Juan Antonio Roca, tenía intereses en Lo Poyo y pudo intervenir en el proceso de compra- venta de las 510 hectáreas de suelo rústico por las que se pagaron 219 millones de euros. Finalmente, el 26 de octubre del año pasado, el Gobierno murciano, del PP, decidió no aprobar la recalificación de los terrenos de Lo Poyo donde los promotores pretendían construir 5.000 viviendas con campo de golf. El propio Ramón Luis Valcárcel argumentó que dicho proyecto no cumplía la ley, al tiempo que alegó razones morales porque, a su juicio, ha habido demasiadas compras y ventas de tierras en esa zona. Este fue el tercero de los grandes proyectos urbanísticos paralizados en Murcia que habían contado con el apoyo inicial del Ejecutivo regional. Primero fue el puerto deportivo de Puertomayor, en La Manga, paralizado cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia. Y le siguió la urbanización de La Zerrichera en el municipio de Águilas, que invade un espacio protegido. Un negocio redondo Paralizado por Valcárcel Rosique ha liderado las denuncias urbanísticas contra cargos del PP de la ciudad. El hecho de ser hermana de una propietaria tampoco le llevó a abstenerse en las votaciones. El 27 de febrero de 1995, pocos meses antes de las elecciones, el pleno del Ayuntamiento aprobó la modificación número 55 en Lo Poyo Sin embargo, el expediente no incluyó al cuñado de Rosique y a su socio entre los titulares de los terrenos afectados. Esta situación llevó a Maneiros y a Candel a presentar una alegación que fue informada favorablemente por el Consistorio socialista y los terrenos se incorporaron al listado de fincas rústicas que se iban a urbanizar. Durante los años posteriores, mientras Rosique abandonó IU y se pasó al PSOE, el proyecto fue avanzando. Hasta que en marzo de 2004 la sala tercera de lo contencioso del Tribunal Supremo falló que el expediente se retrotrajera a la aprobación inicial por carecer de una declaración de impacto Casi 90.000 metros cuadrados Acusó al hermano de Valcárcel de estar relacionado con la trama marbellí y las recalificaciones de Cartagena Teresa Rosique se ha caracterizado en los últimos meses por realizar acusaciones permanentes de corrupción contra cargos regionales y municipales del PP. Ha centrado sus acusaciones en la existencia de relaciones entre políticos y especuladores, tanto directas como a través de sus familiares. La mayoría de estas conexiones eran bastante más endebles que la que conecta a la propia Rosique con su cuñado en Lo Poyo El principal objetivo de la estrategia para que los populares salieran salpicados por el escándalo urbanístico en Cartagena ha sido, sin duda, Carlos Valcárcel, hermano del presidente murciano, Ramón Luis Valcárcel. Tras llevar el caso ante la Fiscalía del TSJ regional, la propia Rosique llegó a retar al mandatario autonómico del PP a demostrar que su hermano no estaba vinculado con las recalificaciones. Valcárcel no quiere responder porque es conocedor absoluto de que ese proyecto está copado por personas vinculadas con la trama marbellí aseguró el 19 de agosto de 2006, tras las dos primeras fases de la operación Malaya Meses antes, Rosique ya intentó vincular a Carlos Valcárcel con la promotora Polaris World. Por eso, pidió el 2 de febrero de 2006 al presidente que explicase si la relación de su hermano puede haber influido precisamente en las decisiones que el Gobierno regional ha adoptado y que han beneficiado de manera amplia a esta empresa