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ABC MIÉRCOLES 14 s 2 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA ESTA AMARGA ZOZOBRA OY tengo, como muchos españoles, un regusto amargo en el paladar del alma. Una perplejidad desazonada, un sinsabor agrio, una zozobra desabrida e inquieta, un desasosiego lleno de preguntas y deshabitado de certezas. Porque confío en la democracia y en sus instituciones, porque creo en el Derecho y en sus garantías, porque respeto a los jueces y a su independencia, porque acato las leyes y sus normas... y sin embargo siento un profundo, intenso, desconsolado desamparo. Porque veo que las víctimas esIGNACIO tán tristes y los verdugos CAMACHO contentos, porque se me escapan los casuismos jurídicos y las sutilezas retóricas, porque en medio de la confusión social y del ruido político me vence la idea de que la justicia ha fracasado. Y porque cuando la justicia fracasa se llama in- justicia. Porque muchos ciudadanos se sienten hoy más indefensos que la víspera, incapaces de asimilar y digerir la vulnerabilidad del agujereado sistema que teóricamente sirve para darles protección y tutela. Porque nadie puede aceptar que cumplir la ley favorezca a quien viola la ley. Porque se palpa en la calle una sensación de burla, pesimismo, abatimiento e impotencia. Porque resulta imposible eludir la idea de que las presiones han invadido el ámbito sagrado en que los jueces deciden a puerta cerrada. Porque hemos visto a próceres del Estado ejercer con impostada distancia una manifiesta coacción política sobre los magistrados del Supremo. Porque es indeclinable la sospecha de que la huelga de hambre de un criminal contumaz en medio de un delicado ambiente de tensión ha acabado creando un clima de opinión determinante sobre la atmósfera jurídica. Porque mucha gente no entiende que un terrorista no sea un terrorista y que una amenaza no sea una amenaza. Porque nada justifica que un fiscal baje de noventa y seis años a cuatro su calificación penal de un mismo delito. Porque es manifiesta la evidencia de que la independencia judicial ha sido sometida a un zarandeo de influencias, apremios, intereses y oportunismos. Porque tenemos que aceptar las grietas de un sistema garantista y respetarlo mientras los que no lo aceptan ni respetan acaban saliéndose con la suya. Y sin pedir perdón ni arrepentirse de nada. Esta ácida pesadumbre, esta cosquilla penosa, este hormigueo de tristeza que hoy embarga a tantos españoles, se parece mucho al presentimiento de una derrota. Ha triunfado el Derecho, dicen los arúspices del conformismo, los voceros de la resignación, los ventajistas del situacionismo. Pero queda un poso de frustración colectiva, un sedimento de desengaño y desafuero cuando por los resquicios de los códigos se cuela la arrogancia de los culpables sin castigo. Cuando la lógica de la ley se aleja de la lógica de la conciencia. Veinticinco asesinatos, dieciocho años de cárcel. Quizás haya triunfado el Derecho, pero desde luego ha perdido la justicia. H EL RECUADRO CARNAVALADA DE REFERÉNDUM RA cuando la guerra del Golfo. Como era de los nuestros, nadie levantó la voz, ni se puso pegatinas del no a la guerra ni lo llamó asesino cuando Felipe González envió soldados españoles a aquel lejano frente en el que no se nos había perdido nada y cuyos tristes videojuegos de la muerte vimos en la CNN como quien contempla la mascletá de las Fallas. Y eso que los soldados que envió González no eran tropa profesional, sino mozos de reemplazo. Como aquel gobierno era tan progresista y tan pacifista ¡por aquí! no había suprimido la mili obligatoria. Eso lo haría Aznar, pero con el complejazo habitual, sin que se enterara nadie. Ay, madre, ¿se imaginan la demagogia que hubieran montado si el servicio militar obligatorio lo hubiesen suprimido los socialistas? Pero como con la mili obligatoria acabó un gobierno facha, carca y reaccionario, pues nada. Iba por los letales fuegos artificiales sobre Bagdad retransmitidos en vivo y en directo por la CNN. Iba por la primera guerra de Irak. La primera guerra mundial de Irak, pues vamos por la segunda. Era por estas fechas. En pleno Carnaval. Y en Cádiz, cuna de ANTONIO la Libertad y de la gracia, el cuarteto BURGOS Tres notas musicales donde estaban dos genios, José Peña Herrera El Peña de Cai y Juan Villar El Masa hizo la máxima proclamación de pacifismo al cantar su estribillo: Ay, qué casualidad ahora una guerra mundial... La gente no respeta ni que estamo en Carnaval. El Peñita de Cai ya murió. Aquel enorme Buda de la gracia que era El Masa también murió en su partidito del barrio de la Viña y, como en una segunda edición del fallecimiento de Silverio Franconetti, tan gordo era que tuvieron que sacar sus restos por el balcón, pues por la escalera no cabía. Valle Inclán puro. Solana puro. Echo muy en falta al Peña y al Masa en estos días de referéndum andaluz. Van los encuestadores por la calle, y E cuando preguntan al personal si saben que el que viene, Domingo de Carnaval, es el referéndum para la reforma del Estatuto de Autonomía, la gente contesta: ¿El refe... qué? Tenían que estar vivos los cuarteteros geniales para que sacaran el estribillo sobre la más absoluta falta de entusiasmo que nunca hubo ante una consulta popular. Para que reflejaran el clima de estricta indiferencia con que los andaluces contemplan el triste espectáculo de unos políticos apasionadísimos en defender ellos con ellos un Estatuto que no interesa a nadie, más que a los que viven de la autonomía, del entramado de intereses y del clientelismo que con tanto acierto como conocimiento mi dilectísimo Ignacio Camacho denunciaba aquí a mano derecha el otro día. Tenían que estar vivos El Masa y El Peña para que le pusieran a tan triste espectáculo su estribillo actualizado: Hay qué casualidad el domingo hay que votar... El Chaves no respeta ni que estamo en Carnaval... ¡Con tal de mangar! Con la de domingos que hay en el año, no han podido elegir otro que el de Carnaval. Aunque bien mirado, es lo más propio. ¿Qué son las papeletas de este referéndum que no interesa a nadie sino inútiles papelillos de un triste Carnaval? ¿Qué son sino vacuas serpentinas los discursos sobre la reforma de un Estatuto que no hacía falta ninguna reformarlo ni nadie lo había pedido? A Andalucía la han disfrazado de Cataluña y le han puesto la careta de la realidad nacional Le pintaron los coloretes de la deuda histórica, le plantaron las ropas de mamarracho de la exclusiva blindada de las competencias sobre flamenco y, vámonos que nos vamos, ea, ya somos una nación. Y yo, Chaves, soy el Jefe del Estadito Andaluz. Los partidos, encima, se enzarzan en disputas que dejan al personal, sobre indiferente, cabreado. Se trata no de perfeccionar una autonomía, sino de perpetuar el régimen de Chaves. Conmigo que no cuenten. Que cuente con mi no este Chaves que no respeta ni que estamos en Carnaval.