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ABC MARTES 13 s 2 s 2007 Necrológicas AGENDA 57 Juan Giralt Pintor Pasión por la pintura Se ha marchado con su discreción y su melancolía y su elegancia habituales Juan Manuel Bonet La noticia del fallecimiento del pintor madrileño Juan Giralt, noticia desgraciadamente previsible desde hace meses dada la grave enfermedad que padecía, nos ha conmovido. Pintor no adscrito a grupo alguno, Giralt supo configurar, contra viento y marea, un universo plástico de especial singularidad, intensidad y calidad. El contexto en que apareció en escena Giralt, nacido en Madrid en 1940, fue el de los últimos años cincuenta y primeros sesenta, vividos en clave post- informalista. Individuales en Fernando Fe (1959) Abril (1961) el Ateneo (1968) y Seiquer (1970) un mundo ido. Por aquel entonces él ya trataba a su colega Joaquín Pacheco, del que seguiría siendo amigo toda la vida, y con el que me daba mala espina no verle, estos últimos meses, por el Rastro, como había sido tradición de tanto tiempo. Otros de su círculo: Jorge Castillo, Darío Villalba, el futuro cineasta- -y entonces aprendiz de pintor- -Adolfo Arrieta, ese meteorito que fue el argentino Alberto Greco. Londres, París, Brasil, los Encuentros de Pamplona de 1972, Nueva York, fueron sucesivas etapas de un recorrido vital en el que contaron también el conocimiento del grupo Cobra, de la Nueva Figuración, del pop art Con todos esos ingredientes y con colores ácidos, Giralt forjó un estilo, figurativo, narrativo. No es de extrañar que cuando Gloria Kirby y Fernando Vijande fundaron, a comienzos de los setenta, la histórica Galería Vandrés- -cuya aventura está por narrar, como la de los espacios antes mencionados- fuera uno de los elegidos, junto a José Luis Alexanco, Luis Gordillo, el mencionado Darío Villalba, Zush y unos cuantos más, a los que luego se unirían Chema Cobo, Miquel Navarro o Guillermo Pérez Villalta. Relativamente poco activo durante los años ochenta, a propósito de los cuales cabe hablar de una auténtica travesía del desierto- -exponía entonces en Fauna s, una galería un poco fuera de circuito- Giralt se consolidó luego como pintor secreto y aparte, apreciado por coleccionistas y críticos capaces de ver que hay vida más allá de las modas, y al Juan Giralt en su estudio margen de las etiquetas. Entre quienes mejor supieron decir su obra más tardía, es de justicia mencionar al filósofo Ignacio Gómez de Liaño- -con el que coincidió en Medinaceli, donde ambos tuvieron sendos refugios, y donde él exponía en Arco Romano- y a críticos como su siempre fiel Santos Amestoy, Mariano Navarro, Miguel Fernández- Cid o Fernando Castro Flórez. Toda una época- -ha escri- to Gómez de Liaño a propósito del trabajo del pintor en los años setenta- -se nos viene, como una oleada, al conjuro de estas obras Recordar además que entre los textos que se le han dedicado, hay uno del narrador Marcos Giralt Torrente, su hijo. Y que en 1996 se alzaba con el Premio L Oréal, mientras en años sucesivos obra suya sería adquirida en otros certámenes importantes, como la Mostra Fenosa de La Coruña o el Salón de Otoño de Plasencia. Espléndidas han sido las sucesivas individuales que de Giralt montaron Metta en 1998, o ya en esta década, su último galerista, Antonio Machón. Espléndida debió ser- -esta no la vi- -la que realizó en 1997 en el Palacio de Revillagigedo, de Gijón. Individuales- -también se fijaron en su trabajo Miguel Marcos, y el malagueño Alfredo Viñas- -en que se le notaba más en forma que nunca, más capaz que nunca de trabajar en base a la idea de collage o lo que es lo mismo, de fragmento, de traducir en cuadros felices, dispersos y a la vez construidos, de una articulación espacial muy compleja y un cromatismo muy suyo- -ocres, azules matissianos, verdes, rosas, luminosos amarillos- sus viajes, su humor, su deseo de memoria, su afición coleccionista- -a lo Joseph Cornell- -de objetos e impresos de varia procedencia, su gusto por la palabra y por la letra, su asombro de niño grande ante el mundo, ese mundo del que ahora se ha marchado con su discreción y su melancolía y su elegancia habituales, dejándonos el recuerdo de un ser entregado a la pasión de la pintura. Jorge Valls Quintana Ha fallecido en Madrid, a los 84 años, Jorge Valls Quintana, figura clave en la expansión industrial de España en el exterior, especialmente en Iberoamérica. Doctor ingeniero industrial por la Escuela de Barcelona, master por la Escuela de Estudios Empresariales de Siracusa (EE. UU. en 1955, desarrolló su actividad profesional en la empresa ENASA- PEGASO desde su fundación en 1950 y de la que fue su presidente desde 1973 a 1979. Fue en este periodo en el que se crearon y plasmaron importantes programas de implantación industrial y comercial en Cuba, Venezuela, Colombia, Perú y Chile, entre otros países, por cuyas carreteras y ciudades siguen circulando los camiones pesados, autobuses y autocares de tecnología netamente española. En la década de los 80 dejó el grupo ENASA- PEGASO y pasó a liderar otras empresas vincu- ladas al equipamiento industrial y a la fabricación de componentes como Fata Ibérica y Estampaciones Sabadell. Al desvincularse progresivamente de estas actividades, en función de su edad, entró en contacto con la Fundación Esclerosis Múltiple, de la que fue vicepresidente. Esta Fundación, sin ánimo de lucro, cuenta en la actualidad con cuatro hospitales de día y centros de rehabilitación en Madrid y Barcelona, que dan cobertura a más de cuatrocientos enfermos, a la vez que desarrolla importantes colaboraciones para la investigación y creación de fármacos y procesos de tratamiento. Descanse en paz Jorge Valls, cuya extraordinaria valía supo hacer compatible con unos comportamientos de discreción y honestidad ejemplares. en Gijón, su ciudad natal, a los 87 años. Hija del que fuera cónsul de Alemania en Gijón, Wilfred Jaenicke, estaba emparentada por parte materna con el ilustre ingeniero y geólogo Ignacio Patac, y con el jesuita y erudito José María Patac de las Traviesas. germano, consiguió que la RDA derrotase a la hermana República Federal de Alemania en la primera ronda de la Copa del Mundo de 1974 y condujo al equipo de la RDA a la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1976 en Montreal. Bruno Ruffo El ex piloto italiano Bruno Ruffo, el primero en ganar un Campeonato del Mundo en la categoría de 250 cc en 1949, ha fallecido a los 86 años. Ruffo disputó y ganó su primer Gran Premio en Berna el 2 de julio de 1949 en la categoría de 250 cc. José Melgares Raya El canónigo emérito de la Catedral de Baeza, ha fallecido en Jaén a los 77 años. Se ordenó sacerdote en 1953 con 24 años. Viajero permanente entre Baeza y Jaén, comienza como coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Jaén. Fue profesor de religión en el Instituto Virgen del Carmen, cofundador de la Hermandad de Ferroviarios y archivero capitular diocesano. Georg Buschner El ex futbolista y entrenador de la selección de la desaparecida República Democrática de Alemania (RDA) Georg Buschner ha fallecido a los 81 años. Figura legendaria del fútbol Lolina Jaenicke Patac La pintora y ceramista Lolina Jaenicke Patac ha fallecido Alejandro Finisterre Ha muerto en Zamora Alejandro Campos Ramírez, conocido como Alejandro Finiste- rre, poeta, albacea del poeta León Felipe, académico de la Real Academia Gallega e inventor del futbolín, que nació en Fisterra (La Coruña) el 6 de mayo de 1919. Con pocos años se trasladó a Madrid donde en noviembre de 1936 quedó sepultado en un bombardeo durante la Guerra Civil española. Trasladado a un hospital de Montserrat, conoció a muchos niños heridos que no podían jugar al fútbol y entonces ideó el futbolín encargándole a su amigo, el carpintero vasco Francisco Javier Altuna, la fabricación del primero de ellos. Finalizada la guerra se exilió a Francia y luego a América donde en 1952, en Guatemala lo perfeccionó comenzando a hacer negocio con su fabricación pero, perseguido por sus ideas por el dictador Carlos Castillo Armas, huyó a México y creó la Editorial Finisterre Impresora. Además fue redactor de El Nacional y editó un facsímil de la revista Galeuska y el primer libro de poemas de Ernesto Cardenal.