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ABC MARTES 13 s 2 s 2007 ESPAÑA 23 La Justicia declara inadmisible la suspensión del Carnaval tinerfeño Finalmente, habrá fiesta en las calles de Santa Cruz de Tenerife por decisión judicial s El abogado de los vecinos se marchó del Juzgado con custodia policial BERNARDO SAGASTUME SANTA CRUZ. La fiesta callejera del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, finalmente, comenzará este viernes, a pesar de la resistencia de un grupo de vecinos del centro, que vio declarada como inadmisible su petición de que se suspendan las tradicionales celebraciones populares. El juez Jaime Guilarte levantó ayer, tras reunirse con los representantes del Ayuntamiento y de los vecinos, la medida cautelar que ordenaba la suspensión de los festejos. Se fundamentó en que el asunto es ya cosa juzgada, por haberse resuelto, en una sentencia de 2006, una petición similar. En un auto, el juez afirma que la suspensión cautelar de los Carnavales de 2007 solamente puede ser juzgada una vez, y ha sido ya juzgada Asimismo, por no apreciar temeridad ni mala fe negó la posibilidad de imponer costas a los demandantes. La decisión fue recibida con satisfacción por el el abogado del Consistorio capitalino, Luis Pietro, quien señaló que la postura de las autoridades municipales sigue siendo la de intentar compatibilizar los derechos de todos pero que, desde luego, el Carnaval es el más importante del mundo y que no pueden hacer otra cosa que defenderlo Del otro lado, el abogado de los vecinos del centro santacrucero, Felipe Campos, dijo que respetaba la decisión, pero que iba a proseguir con la batalla judicial. Asimismo, denunció el desmadre, poco propio de una sociedad democrática, moderna y madura que observó en las afueras del Juzgado. Clima caldeado La mañana frente a la sede de lo Contencioso número 1 de Santa Cruz transcurrió dentro de un clima caldeado, con una treintena de personas agolpadas frente a sus puertas, con pancartas y cantando en favor de mantener la fiesta. Un público de todas las edades, muchos de ellos disfrazados, daban color a una zona de edificios de oficinas públicas, poco acostumbrada a tales manifestaciones. Desde el simple Sí al Carnaval hasta el no tan tolerante Jódanse (traducido al inglés, alemán y francés) los mensajes de los carteles tenían un único destinatario, el abogado de los vecinos enemigos del ruido. Los gritos acompañaban en la misma dirección: Ea, ea, ea, el pueblo se cabrea y el canto murguero Chicharrero, chicharrero de corazón, sal a la calle y toca el tambor, que el Carnaval ya llegó El abogado vecinal dice que se sintió amenazado El abogado de los vecinos del centro de Santa Cruz, Felipe Campos, no dudó en decir que se siente en estos momentos amenazado y que no es esa la condición para poder llevar adelante su trabajo de letrado. Como algo más que merodeo calificó el acoso que sufre en su bufete y en su propio domicilio, cuya dirección se hizo circular los días pasados. Está convencido de que la defensa del Carnaval ha producido un efecto al que quizá nadie quiso que se llegara, pero que debería haber sido calculado antes Su salida de los juzgados se produjo a través de un pasillo policial. Cuando entré en el taxi, un grupo de exaltados abrió la otra puerta. Conseguí cerrarla, pero el coche sufrió varias patadas relató. Pero la alegría de lo que se avecinaba como una decisión favorable, trocó en actitud hostil hacia Campos, que pidió custodia de la Policía Nacional para abandonar, en taxi, los Juzgados. A algunos de los manifestantes la medida les pareció exagerada: El pueblo de Santa Cruz tiene clase, no hace esas cosas decía poco después uno de ellos, Darío Álvarez, que se define como carnavalero de alma A su lado, Mercedes Álvarez asentía: El abogado estaba buscando protagonismo Felipe Campos no tomaba las cosas de manera tan inocente. Horas después de lo sucedido, decía a este periódico que todavía estaba impactado por lo vivido frente a los Tribunales: Este ha sido el colofón de una amenaza absurda, algo que no puede ocurrir y con lo que muchas personas han colaborado de forma activa o pasiva El letrado, aunque no quería responsabilizar de lo ocurrido a las autoridades, sí hacía un llamamiento a la tranquilidad ante el clima amenazante creado. Por otra parte, reclamó otras condiciones para que los jueces y funcionarios judiciales desarrollen su trabajo, ya que no se puede impartir Justicia con tanta gente exaltada a tan pocos metros Una amenaza absurda