Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 11- -2- -2007 Miles de pitones abandonadas disputan a los caimanes los pantanos de Florida 93 Tras las sesiones de quimio y de radio todo cambió para Montserrat. Superó las revisiones, se casó hace dos años con Guillermo y hoy está deseando hablar de cáncer para animar a los que se topan con esta enfermedad. Diodoro cuenta que, al principio, perdía cosas, se obsesionaba con el dinero y tenía pequeños despistes Montserrat dice que desde el primer día temí que aquel bulto que apareció en mi cuello fuera un cáncer Juan Manuel recomienda afrontar y superar la diabetes, lo peor es encerrarse en casa para lamentarlo Sobre la maternidad, Beatriz afirma que estaba dispuesta a jugarme la vida, pero mi marido no me dejó Juan Manuel Diabetes Nunca me ha limitado mi forma de vida Su actividad profesional la absorbe por completo un despacho de abogados. En su tiempo libre, Juan Manuel es casi un deportista de elite. Participa en raids de aventura, unas competiciones en las que hay que estar algo más que en plena forma. Cien kilómetros en bici de montaña, 20 ó 30 kilómetros más trotando por el campo... la carrera no es dura, es salvaje En su equipo, la mayoría tienen diabetes tipo 1, también conocida como diabetes juvenil, un problema que obliga a vivir pendiente de inyecciones de insulina para que el organismo funcione. Ni a Juan Manuel ni a ninguno de los integrantes del equipo la diabetes les ha alejado de su principal afición, ni les ha limitado su vida. A este abogado de 38 años, la enfermedad le llegó cuando empezaba a disfrutar de la mayoría de edad. Adelgazó drásticamente, perdió casi 20 kilos de peso, aunque no dejaba de comer y de beber de forma insaciable. Salvo la sed, el hambre y las ganas de orinar no había ningún síntoma alarmante que le hiciera pensar que pasaba algo, hasta que un simple análisis de sangre le sacó de dudas. De repente, te dicen que eres diabético y debes empezar a pincharte. Tardas meses en adaptarte a tu nueva vida y cuesta asumirlo. Yo salí del bache emocional tras acudir a la Asociación de Diabéticos de Madrid. Me encontré con muchos chavales como yo, gente de mi edad que hacía su vida normal, y dejé de obsesionarme Desde entonces lo tiene claro, cuanto antes asumas lo que tienes y aprendas a controlarlo, más satisfecho estarás con tu vida. Lo peor es encerrarte solo en casa para lamentarlo La diabetes necesita su tiempo. Tres o cuatro controles de glucosa y otros tantos pinchazos de insulina diarios, esté donde esté lo hago, nunca me he cortado. En veinte años, sólo puedo recordar un par de ve- Juan Manuel, abogado y diabético, se inyecta insulina ces en las que me he sentido incómodo al ponerme la insulina. Son tan pocas que no merece la pena ni contarlo Conoce y asume con naturalidad su problema de salud, pero como la gran mayoría de diabéticos no puede dejar de pensar si algún día habrá una cura para la diabetes. Sus esperanzas están puestas en la investigación con células madre, una de las vías más prometedoras. La insulina inhalada ha dejado de ser una promesa, aunque le convence menos. Elimina el trauma de la inyección, pero no te quita ni la enfermedad ni sus complicaciones Beatriz Enfermedad cardiaca No he querido vivir entre algodones ni sentirme inútil Las enfermedades cardiovasculares se han convertido en uno de los grandes males del mundo moderno. El estrés, el tabaco, la falta de ejercicio y una dieta rica en grasas forman un cóctel peligroso que alimenta por doquiera las cifras de enfermos con problemas cardiovasculares. A Beatriz los problemas de salud no le llegaron por vivir sin cuidarse, ni le sorprendieron sin previo aviso. Ella no pudo elegir, su enfermedad la acompaña desde que vino al mundo. Nació con una malformación muy compleja de corazón llamada tetralogía de Fallot. Su pequeño corazón no se Montserrat, enferma de cáncer, está a punto de superarlo aquel curso de vela. Desde el Hospital Puerta de Hierro de Madrid, tuvo que llamarle para decirle que estaba ingresada. Su llamada no le hizo cambiar de idea. Con su apoyo y el de su familia pasó todo el tratamiento. Era una relación muy rara. Nos conocimos el uno al otro en pleno tratamiento. A mí se me caía el pelo a mechones, no podía salir a la calle, estaba débil, no pudimos tener una relación normal de novios A Montserrat el diagnósti- co del linfoma, después de tanto meses de angustia, casi le supuso un descanso. Pensé que ahora era el momento de luchar. Me dieron quimioterapia y radioterapia, lo pasé fatal, pero tenía muchas ganas de curarme. Pero, cuando me quedaban pocas sesiones, estaba ya tan cansada que no veía el final. Tantas pruebas, tantas horas en el hospital... veía la quimioterapia como un veneno que entraba por mis venas. Me iba agotando psicológicamente formó bien en su gestación. Tenía cuatro graves complicaciones, una de ellas la convertía en lo que llaman niños azules o cianóticos porque su nivel de oxígeno en el torrente sanguíneo estaba por debajo de lo normal. La primera cirugía le llegó a los nueve meses de edad, después hubo muchas más. Los recuerdos de su infancia se mezclan con sus obligados ingresos en el Hospital La Paz de Madrid, su segundo hogar De una de esas operaciones, cuando aún era una niña, recuerda cómo su padre le llevaba cada día un nuevo regalo, y las caritas de sus cuatro hermanos pegadas al cristal de la UVI para ver cómo se encontraba. Pese a mis problemas de salud, recuerdo una infancia muy feliz, con mis controles, mis revisiones, mis pasos por el quirófano... He sido una niña muy mimada. Hoy dicen que soy cariñosa, y puede que lo sea por haber recibido tanto cariño Su único límite han sido los esfuerzos físicos. En el colegio tenía prohibida la gimnasia. Ahora también debe olvidarse de hacer grandes esfuerzos o de levantar peso. Eso no le sirvió para recibir un trato diferente por parte de los demás, ni en el colegio ni después en su trabajo. No quería vivir entre algodones ni que me hicieran sentir inútil Este es el mismo mensaje que intenta inculcar a los padres de niños con cardiopatías congénitas. Desde la asociación de enfermos Menudos corazones repite una y otra vez a quien quiere escucharle que a los chicos con un problema de corazón no hay que tratarles como enfermos, sino como un niño más. Así podrán ser felices, como lo he sido yo afirma Beatriz. Sólo se sintió diferente cuando le dijeron que no podía arriesgarse a ser madre, ya que el embarazo se convertiría en una bomba de relojería para su fatigado corazón. Yo estaba dispuesta a jugarme la vida a cambio de la maternidad, pero mi marido no lo permitió Tras recibir la decepción más fuerte de su vida llegó la adopción de la pequeña Bea, una niña terremoto que no sabe estar quieta y que intenta adaptarse al ritmo de su madre. Más datos sobre estas enfermedades: http: www. afal. es http: www. todocancer. com esp http: www. arquitecte. org users fe de enl. htm http: www. menudoscorazones. org