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90 CULTURAyESPECTÁCULOS 57 Festival de Cine de Berlín DOMINGO 11 s 2 s 2007 ABC Robert De Niro: Soy hijo de la guerra fría y me sigue fascinando RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. El guión era bueno y la guerra fría me fascina fueron las escuetas respuestas de Robert De Niro a las insistentes preguntas sobre posibles intenciones críticas al elegir una trama sobre el origen y desarrollo de la CIA en el mundo, y sus muchos claroscuros. El actor, que dirige su segunda película, se declaró un hijo de la guerra fría y aún subyugado por todo aquello pero también confesó no ser quién para ponerme a criticar El guión de Eric Roth era excelente y pasó por otras manos hasta llegar a mí. Yo me he limitado a poner las cosas tan directa y honestamente como he podido, no por ser americano De Niro interpreta un pequeño papel, como cerebro creador de la organización, explicando que lo asumió a posteriori a sugerencia de un directivo. No voy buscando dirigirme a mí mismo subrayó el actor de Toro salvaje ni quiero quitarme más tiempo El buen pastor muestra la formación de la CIA, a partir de logias universitarias, para encarar la propaganda nazi y su crecimiento sobre la cosecha de cenizas de la II Guerra Mundial hasta su implicación en Latinoamérica. Está filmado a través de uno de sus primeros agentes, un Matt Damon que se va consumiendo como persona hasta quedar en aparato, que es lo que la CIA entiende por la familia Preguntado por la diferencia con el funcionamiento de la mafia, que ha conocido para otros papeles, De Niro respondió que hay similitudes en la actuación secreta, pero es un tipo de familia más disfuncional que la italiana. El buen pastor el amanecer de la CIA contado por Robert De Niro También se proyectaron ayer la china La boda de Tuya y la alemana Los falsificadores E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL BERLÍN. En las casi tres horas que dura El buen pastor la película dirigida por Robert De Niro, a su protagonista, Matt Damon, no le contaremos más allá de tres o cuatro gestos. Más que en una película parece que está en una partida de póquer. Damon interpreta a Edward Wilson, un tipo más frío que un sorbete de menta y que estuvo en los servicios secretos durante la segunda guerra mundial y en los posteriores amaneceres de la CIA. Robert De Niro encuentra en la vida de Edward Wilson tres o cuatro momentos clave que explican al tiempo la reciente historia de los Estados Unidos, o sea, del mundo, y se centra con especial ahínco en aquella precipitada operación americana en la Bahía de Cochinos, cuando a Cuba le salió parece que para siempre el lobanillo llamado Fidel. De Niro, un actor de acción, es también De Niro, un director de discurso, y se permite aquí, en El buen pastor uno de los mejores y mayores ejemplos de película hablada un género endiabladamente difícil (en especial si no es francés) y que él lo convierte en ágil, entretenido, misterioso y de una profundidad insospechada en ese hombre experto en monosílabos. Lo curioso es que todo el foco se concentra en ese personaje antipático que interpreta Matt Damon, por completo impermeable y opaco, que no muestra nada al trasluz y que, en cambio, lo conocemos al dedillo gracias al talento cinematográfico de alguien, probablemente De Niro y su guionista Eric Roth, que lo clavan mediante momentos grandiosos, como la muerte del padre, la desgracia del hijo o la infelicidad de la mujer, personaje que interpreta (no es cuestión de ocultarlo) Angelina Jolie, cuyas primeras escenas con el palote Damon más parecen de ésas de los documentales de sobremesa de la 2, cuando la joven y fuerte leona se le echa encima al tristón cervatillo; luego, todo el aparato de Angelina Jolie desaparecerá discretamente entre el maquillaje y el personaje, muy sufridor. Hay destellos en las actua- Matt Damon, Martina Gedeck y Robert De Niro, ayer en Berlín ciones del propio De Niro, del inmenso Joe Pesci, de Michael Gambon o de Turturro y William Hurt... Entre todos y cada uno componen un retrato sombrío del mundo, de la cara oculta de las cosas y de la gran penumbra en este lado, que se supone que es el de la luz y el bien iluminado. El buen pastor te anima a la melancolía, en el sentido de que revela cómo tiran sus vidas los personajes por el desagüe, pero al mostrarnos el lado pernicioso de lo secreto, lo oculto y lo impenetrable, también te reconcilia, al menos un poco, con todo este mundo absurdo de transparencia y cámaras que nos rodea, en el que todos lo cuentan todo de manera impúdica y estúpida por una televisión fatua. Narrativa espontánea y humilde Más que en una película parece que está en una partida de póquer. Matt Damon interpreta en El buen pastor a Edward Wilson, un tipo más frío que un sorbete de menta Como es lógico, Robert De Niro fue ayer el centro de este universo, pero a sus costados también había otro cine en competición. Y digamos que, aunque la temperatura de la calle bajó un poquito, la de la sala de cine subió, gracias también a una película china titulada La boda de Tuya o algo así, de Wang Quan an, y a la alemana Los falsificadores de Stefan Ruzowitsky. El director chino tuvo que Aula de Cultura Memoria histórica, memoria heroica En el VIII Centenario del Poema de Mío Cid Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Cantabria Martes 13 de febrero de 2007 20.00 horas La Fundación Vocento presenta: Intervendrá: D. José Ángel García de Cortázar Los textos de las anteriores conferencias del Aula de Cultura se podrán encontrar en: www. abc. es informacion aula cultura ABC Centro Cultural de Círculo de Lectores C O Donnell, 10- Madrid Metro: Príncipe de Vergara (Entrada libre- Aforo limitado)