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64 MADRID DOMINGO 11 s 2 s 2007 ABC Facturación de maletas. Pese a los numerosos pasajeros que hacen cola, los mostradores sólo están operativos desde el 780 al 799 Los controles de seguridad son rigurosos. Los agentes preguntan si se llevan colonias, champús o algún otro tipo de líquidos to de Aena porque en los paneles informativos- -muy espaciados a lo largo de la terminal, esa es la verdad- -tampoco lo indica. Al final nos ha correspondido la puerta J 40. ¿Estará muy lejos? Más o menos hacia la mitad pero, a esas alturas, ya nos habíamos estado moviendo otra media hora. Hasta llegar a la puerta de embarque, ha habido algunos tiempos muertos sin andar. Por ejemplo, la visita a la cafetería deja claro que los precios están, la mayoría, dentro de lo normal. Algunos se suben de tono. Los cafés oscilan entre 1,50 y 1,75 euros. Una botella pequeña de agua mineral, 1,50; el bocadillo de jamón serrano, 3,75; el de tortilla de patata, 3,90. Una cerveza se va a los 3 euros; un combinado a los 5,40 y los refrescos están en 1,95 euros. Justo en este momento de espera, dos personas- -una anciana y otra con problemas de movilidad- -han solicitado una silla de ruedas. Un chaqueta verde hace la llamada y en menos de diez minutos se ha presentado otra empleada con las dos sillas. Sienta a quienes las han pedido y empuja ambas hacia el ascensor para subir de planta. De repente, una mujer habla nerviosa por su móvil. Lleva una guitarra metida en su funda. Va y viene de un lado a otro sin rumbo fijo. Está nerviosa y muy enfadada. Indignada. Amaya Saizar es cantante. He perdido- -nos dice- -la conexión con México. Nadie me había dicho que esto es tan grande, que hay que andar kilómetros. De todas formas, hubiera cogido el vuelo, por los pelos pero lo hubiera logrado. Lo que ocurre es que mi billete se lo han vendido a otra persona y a mí me han dejado en tierra. Tenía que estar ya en México para Un tour de 2 horas y 7 kilómetros por la T 4 Son el tiempo y el recorrido mínimos para subir a un vuelo doméstico desde la nueva terminal, llegar al destino y volver de nuevo a Barajas s La T 4 impone. Tiene un volumen de 1,2 millones de metros cuadrados y 1,1 kilómetros de longitud de extremo a extremo POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTOS DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Si todo se da bien y no surgen contratiempos, el hecho de coger un vuelo nacional en la T 4 de Barajas y, ese mismo día, regresar en otro avión a la misma terminal, precisa de un mínimo de dos horas de caminata- -tiempos muertos aparte- -y siete kilómetros de recorrido. Comprobado. Y todo ello siempre que se llegue en taxi a la T 4, que no se tengan problemas de movilidad, en unas condiciones físicas aceptables, habiendo tenido una facturación rapidita, sin agobios en el control de seguridad y con la fortuna de que te asignen una puerta de embarque que no esté en el fin del mundo, mejor dicho, al final de la terminal, es decir, allá por donde los pilares son de color azul... ¡cielos! A esa caminata media de dos horas con un recorrido aproximado de siete kilómetros habría que sumar tiempo y metros en el caso de acceder al aeropuerto en Metro: 12 minutos desde la estación de Nuevos Ministerios a la T 2 y otros doce en autobús desde la T 2 a la T 4. Para complicarlo un poco más, hágase a la idea de que su avión sale desde el edificio que llaman el satélite -destinos para los que es necesario pasaporte- -y no olvide que va a necesitar otros cuatro o cinco minutos, que es lo que tarda en tren desde la T 4 al satélite La nueva terminal de Barajas, que acaba de cumplir un año, es grande. Impone. Sus 1,2 millones de metros cuadrados y sus 1.100 metros de longitud, de lado a lado, no dejan indiferente a nadie. Es cierto que sus dimensiones son gigantescas. Da la sensación de que nunca se va a llegar a la cristalera final a pesar de que todo es diáfano y lleno de colores para humanizar el entorno y para que el usuario no se agobie en ningún momento. Esas mismas dimensiones son las que exigen mucha previsión. Llegar con mucho tiempo por delante- -dos horas como mínimo- -es la mejor garantía para no quedarse en tierra o perder la conexión con otro vuelo. Un equipo de ABC hizo el trayectoMadrid- Bilbao, consuvuelta incluida. Este fue el resultado. La cola avanza deprisa. 10,45: La facturación está hecha. Nos ha tocado una empleada muy simpática que bromeaba con nuestros billetes electrónicos mientras nos facilitaba la tarjeta de embarque. Nos ha correspondido la zona HJK pero nada dice de la puerta en concreto. Bocadillos y cafés 10,30: El taxi llega a la T 4. Nuestro vuelo, el 0426 de Iberia sale a las 12 de la mañana. Cogemos el equipaje y enfilamos hacia facturación. Dos filas aparecen llenas de público. Preguntamos a una empleada chaqueta verde si vale cualquiera de las dos. La respuesta es afirmativa. Tiramos hacia la izquierda, que parece más fluida. No se comprende muy bien que con tantos mostradores construidos sólo estén operativos desde el 780 al 799. Hay suerte. Humanizar el ambiente ta minutos a una media de sesenta metros por minuto, y ya hemos pasado, incluso, la zona de control de seguridad. Ahí ha habido que emplear un cierto tiempo dejando en una bandejita los objetos de metal, las monedas, el móvil, bolso y mochila. ¿Llevan colonias, champú o algún otro tipo de líquidos? No es nuestro caso. Control de seguridad 11,30: Llevamos andados trein- 11,45: Desde la zona de control de seguridad hay que avanzar por el amplio corredor hasta dar con la puerta de embarque adjudicada, que desconocemos. Preguntamos en un pun- Perdió la conexión Cerca de 27 millones de viajeros y buena puntualidad El pasado 5 de febrero, la T 4 cumplió su primer año en funcionamiento. El balance que hace Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) es altamente positivo. Atrás quedan los numerosos fallos de los primeros días y el caos, por qué negarlo, del estreno de la terminal. En este último año, en la T 4 se han producido 90 operaciones a la hora y han pasado por sus instalaciones 26,8 millones de viajeros (el 57,8 por ciento del total del aeropuerto) y se han operado 252.600 vuelos (57,1 por ciento de todo Barajas) Además, se han procesado 12 millones de maletas. Aena también presume de la puntualidad media: el 90 por ciento. Los usuarios de la terminal ya la tienen menos miedo. Empiezan a cogerle sus medidas. Sus dimensiones obligan a no llegar con el tiempo justo porque se corre el peligro de perder el vuelo. Le ha pasado a más de uno. También es frecuente- -y ello provoca muchas reclamaciones- -perder la conexión de un vuelo por las excesivas distancias que hay que recorrer en la T 4 y el escaso tiempo que media entre el vuelo que se deja y el que hay que coger.