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28 ESPAÑA DOMINGO 11 s 2 s 2007 ABC SÍ NO NS NC SÍ NO NS NC SÍ NO NS NC Los Ayuntamientos El Gobierno Los colegios Los padres las familias 19 16 19 26 76 79 71 66 5 5 10 8 21 20 25 25 72 74 64 67 7 6 11 8 21 20 25 18 70 71 61 69 9 9 14 13 El consumo excesivo de alcohol por los jóvenes no se debe a la publicidad PABLO MINGOTE MADRID. El estallido de violencia en la localidad madrileña de Alcorcón- -donde se vivió un enfrentamiento entre jóvenes españoles y suramericanos- como en otros lugares de España, ha alarmado a buena parte de la sociedad. Esa aparente concienciación sobre las pandillas y bandas juveniles ha hecho que la gran mayoría de las personas opinen que no se hace lo suficiente por parte de las administraciones e instituciones para controlar la situación. Así lo demuestra el barómetro de invierno elaborado por Metroscopia para ABC, que revela que tres de cada cuatro españoles- -un 74 por ciento- -creen que el Gobierno no hace lo necesario para atajarlo Tampoco salen bien paradas las instituciones locales (los ayuntamientos) a las que un 73 por ciento recrimina su pasividad. Si se desciende a un ámbito más cercano, los españoles tampoco creen que en los colegios se esté ejerciendo el suficiente control (un 65 por ciento) ni tampoco en el círculo de la familia (un 67 por ciento) Llama la atención que son los encuestados más jóvenes- -de 18 a 34 años- -los que opinan que hay una mayor pasividad ante la violencia que ejer- LA LEY DEL ALCOHOL Como quiza sepa el Gobierno proyecta establecer controles sobre la publicidad referida a bebidas alcohólicas. En su opinión en esta nueva regulación de la publicidad referida a bebidas, ¿deberían considerarse al vino y a la cerveza como un caso aparte o deberían pasar a estar sometidas a las mismas restricciones en cuanto a publicidad que los licores y las bebidas de alta graduación... EDAD 18 34 35 54 55 Y MÁS 41 56 3 44 52 4 54 38 8 cen gente de su edad o similar dentro de pandillas y bandas. El 79 por ciento ve en el Gobierno la mayor falta de diligencia, frente a un 19 por ciento que considera que hace lo necesa- rio. Lo mismo sucede con las instituciones locales (76 por ciento) los colegios (71 por ciento) y las familias (66 por ciento) Los menos críticos ante la VIENEN LOS GLADIADORES Si Tremps dimite, y entra en su lugar un nuevo magistrado designado por el Gobierno, media España afirmará que ha habido tongo una asignatura dada. Si el alumno se sabe la asignatura, aprueba. Si dice disparates, suspende. Qué vaya a hacer el alumno en vista de la nota recibida, no debe interesar al docente. La reacción del alumno pertenece a un ámbito que no es ya de su incumbencia. En la práctica, sin embargo, el profesor se guardará de administrar las calificaciones con rigor olímpico si la consecuencia de un suspenso es que el alumno se suicide o prenda fuego al colegio. En determinadas circunstancias, el profesor se convierte en más- -y menos- -que un mero profesor. Cabe trasladar el razonamiento al Constitucional. Los doce magistrados que lo componen están ahí para depurar la ley de elementos espurios en un marco de normalidad. No para quitar o poner gobiernos o provocar revoluciones en un territorio. Obligarles a que decidan lo que debería haber resuelto previamente la clase política, implica someterles a una presión incompatible con el desempeño desahogado de su cargo. El sentimiento predominante, era que el Tribunal intentaría salvar la cara emitiendo sentencias interpretativas. Lo último equivale a dar precisiones sobre cómo ha de ser entendida la ley, al tiempo que se manumite a la rama ejecutiva para que, en la práctica, haga de su capa un sayo. Se pensaba, igualmente, que los magistrados lograrían amortiguar sus diferencias apretando la tecla del decoro corporativo. Todo esto era un poco ramplón, un poco pastelero. Pero no comportaba, en absoluto, que los magistrados fueran a comportarse como recaderos de los partidos. Ni implicaba tampoco la división del voto en dos bloques simétricos, e inalterables a lo largo de todo el proceso deliberativo. La mayor parte de los miembros del Tribunal son nombrados por mayorías cualificadas, lo cual garantiza un perfil relativamente neutro; todos ellos permanecen en el cargo durante nueve años; y son personas que tienden a tomarse su carrera a pecho. La hipótesis de una prevaricación masiva no encaja con ABC Fuente: Metroscopia Deberían considerarse al vino y la cerveza como un caso aparte Deberían pasar a estar sometidas a las mismas restricciones que los licores y las bebidas de alta graduación NS NC violencia juvenil son los encuestados de mayor edad- -a partir de 55 años- Si se diferencia entre electorado del PSOE y del PP, los socialistas también se muestran más benevolentes ante el problema que los populares, siendo estos últimos especialmente críticos con el Gobierno: un 83 por ciento. La regulación que intenta implantar el Ejecutivo sobre la publicidad de las bebidas alcohólicas está levantando una verdadera polvareda. El que se haga un especial tratamiento del vino y de la cerveza divide casi por la mitad a la sociedad. Un 46 por ciento de los españoles considera que vino y cerveza deben diferenciarse del resto de bebidas alcohólicas, frente al 48 por ciento que estima que deben ser tratadas de igual Álvaro Delgado Gal asta hace una semana, pocos juristas apostaban por un naufragio del Estatut en las aguas bermudeñas del Alto Tribunal. La base de esta esperanza, o esta resignación, no era técnica sino política. La desactivación de una ley aprobada por referéndum podría provocar un enfrentamiento de Cataluña con el Estado, y quizá, la caída del Gobierno. Es decir, una crisis nacional. Cuando se tiene el corazón en un puño, es difícil que los controles institucionales funcionen regularmente. Acudamos, para comprender mejor la situación, a una analogía extraída del mundo de la educación. En teoría, la misión de un docente consiste en evaluar a sus alumnos usando criterios asépticos de competencia en H estos datos genéricos. La recusación de Pérez Tremps, acordada con argumentos formalmente atendibles, aunque traída, también, bastante por lo pelos, ha desatado especulaciones que podrían rematar en la deslegitimación irreversible del Tribunal. Se ha considerado obvio que los recusantes querían deshacer un empate favorable al gobierno, dado el voto de calidad de la presidenta; y casi nadie ha tenido la cortesía de suponer que tal o cual magistrado, con independencia del color que la opinión le atribuye, podría anteponer su conciencia a los intereses del partido con el que se le identifica. De resultas, se ha generado un clima que vacía de autoridad las decisiones futuras del Tribunal. Si Tremps dimite, y entra en su lugar un nuevo magistrado designado por el Gobierno, media España afirmará que ha habido tongo. Y si Tremps permanece, la otra media dirá lo mismo. Mientras tanto, hemos asistido a hechos ingratos y en absoluto conjeturales. Uno de ellos, es que la Generalitat se ha declarado en rebeldía anticipada. El que experimente curiosidad por saber cómo se deshace un Estado, está teniendo la oportunidad de presenciarlo en vivo. Un Estado se deshace cuando una de sus partes previene que no se considerará vinculada por lo que determine la ley. También hemos visto que a pocos, muy pocos, les importa en este instante si el Estatut es constitucional, ni aun por aproximación. Lo único urgente es ganar una batalla. Se está haciendo evidente, por último, que la erosión de las reglas de juego nos expone a formas de violencia difusas, en el corto o medio plazo. Continúo en la idea de que llevaban razón los que suponían que el Constitucional se habría limitado a arañar el Estatut. Pienso, igualmente, que es eso lo que probablemente acabará por ocurrir. La gran novedad es que el Tribunal, muy castigado desde hace tiempo por la mala educación política del país, se está viniendo abajo, y que las patadas serán atroces porque se le ha quitado el pito al árbitro. La idea de reformar la estructura del Estado por la puerta de atrás y sin tener en cuenta al principal partido de la oposición, ha comenzado a cursar sus efectos deletéreos. La ruptura del consenso es de ida, nunca de vuelta. Para salir airoso de la jugada siguiente, hay que subir la puesta, y así una y otra vez hasta el momento en que al intercambio de naipes sucede el de coces. Ya se están herrando los pies los hombres de rompe y rasga. Ya baten el guijo, ya piafan, los gladiadores. ABC Fuente: Metroscopia La mayoría de los españoles creen que el Gobierno no hace lo suficiente para frenar la violencia juvenil CONTROL DE BANDAS JUVENILES Como sin duda recuerda últimamente han sido noticia las peleas entre pandillas callejeras en varios lugares de España, ¿diría usted que en este tema de las pandillas y bandas juveniles se está haciendo lo suficiente para controlarlo y atajarlo por parte de... ENTRE 18 y 34 AÑOS ENTRE 35 y 54 AÑOS ENTRE 55 Y MÁS AÑOS