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S 6 10 2 07 EL DIARIO DE JENNIFER ZAMBUDIO 16 S 6 LOS SÁBADOS DE ROSA BELMONTE Bogavantes y decibelios iempre he tenido la impresión de que mi madre podría haber sido una gran tertuliana de televisión. Al estilo de Belén Esteban pero en el programa de Curry Valenzuela. Digo lo que pienso y no pienso lo que voy a decir, pero lo hago alto y claro. Me llama hecha una furia con el Gobierno, lo que suele ser habitual, como si yo llevara una enorme cartera en la que, debajo de un escudo, pusiera Ministra de Escuchar los Gritos de mi Madre, porque no se me ocurre ninguna otra cartera que desempeñar. Normalmente me suelta unas peroratas que no admiten réplica. Y a mí qué me dice. Bien podía llamar a un programa de radio o escribir al Defensor del Pueblo, pero no, me toca a mí. Quiero decir que me encanta charlar con ella, pero de enfermedades, de vecinos o de perros, no de política. Y normalmente me llama cuando no puedo hablar. O bien porque estoy en una reunión, o bien porque tengo algo en la boca que me impide articular frases inteligibles (mmm, esto no me ha quedado demasiado bien, luego lo cambio) En mi cada vez más acentuada afición por hacer el ridículo en los restaurantes, me suena el teléfono con una pata de bogavante incrustada en la boca, enganchada en la parte de dentro de la mejilla como si fuera un koala marino. Comía con Julia y su hija Carmen, o sea, que estábamos en familia. Ellas, yo y el bogavante okupa, que veía que se venía conmigo a vivir. Después de muchas maniobras dolorosas, ahí seguía. Ring, ring (bueno, porque lo tenía en vibrador) Mamá leo en la pantalla. Babá, ahora no buedo habar, luego te llabo intento contestarle entre las risas de la niña. Jenny, Jenny, ¿estás drogada? suelta mi madre. Cuelgo y sigo con la operación bogavante. Ya le he cogido cariño y todo. Ante la imposibilidad de hacer las cosas con maña, me decido por la violencia y por autolesionarme. Tanto Julia como Carmen se ofrecen gustosas a dar el tirón, pero no me dejo. Lo hago yo y me abro un pequeño boquete. ¿Me puedo llevar la pata? dice Carmen antes de la fulminante mirada de su madre. Subimos al coche de Julia y oigo el mensaje de mi madre: Jenny, llámame, que el Gobierno me quiere confiscar el coche. Esto es socialismo, hay que hacer algo. ¿Con qué te drogas? Porque tú no bebes. Ay, a ver si es que te han echado algo en la Coca- Cola Mira que es antigua mi madre. Con S Pinturas de guerra en los espectaculares carnavales canarios el sabor de la sangre en la boca, la telefoneo: Mamá, ¿sabes que el Gobierno es socialista, no? Pero dudo que vaya por ahí quitando coches como si fuera una banda de kosovares. Y no me drogo Se había quedado tan impactada con la noticia de que el Ministerio de Agricultura pensaba prohibir la circulación de los vehículos 4 x 4 por las vías rurales que ya no escuchó ni leyó nada más, sólo pensaba en la pérdida de su Rav 4, así como en la de su derecho a la libre circulación con lo que le saliera del moño. Mamá, que lo han desmentido la tranquilizo. Ay, hija y estas cosas de dónde salen. Pero a quién se la ha ocurrido algo semejante. Prohibir los todoterrenos en vías rurales... Que EFE Bien sabe Dios que antes de ir a los carnavales, ya sean de Tenerife, de Río o de Venecia, volvería a hincarle el diente a un bogavante cariñoso los prohíban en el centro de las ciudades. ¿De verdad que no te drogas? Tenía toda la razón. Durante el corto período de estupor por la noticia que luego no lo fue he llegado a pensar que era una iniciativa comercial de Renault, que pensaba volver a sacar el emblemático Renault 6 para ir por el campo. En el fondo nada me extraña ya. Del Gobierno o de quien sea. Ahí está ese auto de los otros (de los judiciales) que ha suspendido la música nocturna durante los carnavales de Tenerife. Bien sabe Dios que antes de ir a los carnavales, ya sean de Tenerife, de Río o de Venecia, volvería a hincarle el diente a un bogavante cariñoso. Y que nada me gusta más que el silencio, pero, demonios, ni que fuéramos suecos. Lo siguiente serán los tambores de Semana Santa. Y menos mal que la mascletá valenciana es a plena luz del día. Voy a medir los decibelios de mi madre en sus soflamas contra el Gobierno a ver si consigo que las prohíban.