Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE DÍAS DE JÚBILO mántico. De cualquier manera, ¿no será también que cada día se aguanta menos? Yo creo que hay que poner mucho más de lo que se pone. Cuando se quiere a alguien hay que estar dispuesto a darlo todo y esto es lo que no hay que perder con el paso de los años explica el doctor Jerónimo Saiz, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Alcalá. Si la situación no está bien pero sigue quedando algo de ilusión- -que es la clave con respecto al futuro- -lo demás se puede recuperar. Lo que pasa es que a veces los intentos extremos de reconciliación no tienen posibilidades porque, en el fondo, no hay ningún sentimiento de seguir con el otro. Cuando la situación está muy mal es difícil porque hay que elegir entre lo malo y lo peor. Hay una frase lapidaria que dice vale más un final horroroso que un horror sin final y esto hay que valorarlo también. Aunque cueste Pues vamos a procurar un final feliz. También hay gente, como María, que lleva más de treinta años casada. El matrimonio es un milagro. Me impresiona que un hombre y una mujer pasen tantos años juntos, con la cantidad de fases que atravesamos cada uno a lo largo de nuestra vida. Yo creo que la clave está en la independencia y en no caer nunca en el aburrimiento. Y evitar que esas manías, que antes te hacían hasta gracia, acaben poniéndote de los nervios. Es complicado Visto lo visto nada como hacer un máster de autocontrol. No sé si me entienden. Ante la evidencia hay que coger el toro por los cuernos. Ya lo sabemos todos: convivir es muy difícil. Con quien sea: tu pareja, tu madre, tu amiga. De la suegra, ni hablamos. Y si la cosa no va como nos gustaría, toca aparcar la rutina y recuperar la ilusión. Las manías, las pequeñas diferencias van arruinando la convivencia. Pero si la historia de amor desde el principio fue muy buena, ha durado muchos años y saben que él o ella son el hombre o la mujer de su vida, esta historia siempre puede reverdecer. El recuerdo de aquello es muy poderoso puntualiza Adolf Tobeña. Entonces lo suyo es reconciliarse a base de sábanas- -es muy importante volver a ello- -y utilizar el factor sorpresa. Un viaje, unas flores inesperadas, una cena romántica, un paseo... Esto sería una buena puesta a punto. Y hacerlo varias veces al año. Así la relación nunca será dominada por la cotidianidad, que es demodelora Con Dios a favor sus veintiún años, Mohamed Al Sijsij hizo explosionar cinco kilos de un material que llevaba en su vestimenta. Fue en Eilat, Israel, ante una panadería. Murieron el terrorista y tres semejantes. Al saberlo, busqué su foto en los periódicos. No hallé al habitual rostro hirsuto, con la mirada plana, fuerte y turbia del fanático. Mohamed- -empuñando, eso sí, una temible Kalashnikov- -levantaba unos ojos límpidos y serenos. En la altura, su Dios le prometía, sin duda, una inmortalidad de placeres a cambio de renunciar a unos pocos años de vida terrenal. Pensé que ese muchacho podía ser mi hijo y, como pasa con los hijos, remontarme a un momento de mi juventud en que creí preferible morir joven y hermoso, por una causa sublime, en vez de madurar y envejecer cediendo a todos los vicios y lacras de este mundo nuestro. Los románticos temían al tiempo y sus enseñanzas. Preferían acabar tiernos, desafiantes y suicidas. Mohamed fue uno de ellos. Me estremecí al imaginarlo invulnerable. En efecto ¿qué puede temer quien no teme perder la vida? Es la ventaja del terrorista suicida sobre el policía que lo persigue. Éste trata de conservar sus días para sí mismo, su familia, sus amigos. Ve con dulce colorido la escena de su jubilación, las pantuflas, los nietecitos. El otro pasa, como pasan los mártires, de tales pequeñeces. Estaba al límite de la admiración por el joven héroe, seguramente honrado en su pueblo como tal. Un detalle me detuvo. ¿Quiénes eran los otros muertos? Mohamed no lo supo, nada le interesaba saberlo. Podrían no ser judíos, cristianos ni ateos. Acaso fueran musulmanes, como él. Sí, me detuve, yo, jubilado e hijo de la Ilustración, creyente en el valor de la vida en sí misma, mi vida, la tuya, la nuestra. Creyente en la modesta dignidad de los mortales. Mi proyecto de admiración se disolvió. Lo sustituyeron el horror ante la escena y la repugnancia por aquellos ancianos que habían empujado, con su perversa sapiencia, a Mohamed hacia el asesinato. Desde luego, actuaron con Dios a favor. Un Dios adjetivado de clemente y misericordioso pero que se mostró, una y mil veces, sediento de sangre, la sangre de esos animalitos cuyo único tesoro es el tiempo que tardamos en madurar y comprender. A Blas Matamoro Pareja feliz (y algo mema) antes de hacer inventario de disparidades que aprender a dormir con las ventanas abiertas y a desayunar con las luces a tope para que el señorito pueda leer el periódico. Pero me he convencido de que nunca se puede cambiar a la persona con la que vives y hay que aprender a ser generosa y a respetarse en la convivencia Sí, claro, pero es que sólo llevas dos años casada pensará más de un lector. Bueno, yo llevo quince- -lo que hoy en día es un auténtico record- -y repetiría... con el mismo! -dice Alejandra con gran sentido del humor. Eso sí, con muchísima paciencia. Porque la convivencia es muy dura e igual que he aprendido a vivir con él y entenderle en muchas cosas... en otras no puedo soportarlo e incluso llego a aborrecerle En el mejor de los sentidos, nos imaginamos. Bueno, bien, pero hay que ser realistas. Claramente Marta y Alejandra no forman parte del informe presentado el pasado mes de septiembre por el Instituto de Política Familiar. Los datos- -espeluznantes, por cierto- -hablan por sí solos: las rupturas se han disparado en España ya que cada día se producen 408 disoluciones matrimoniales. Es decir una ruptura cada 3,5 minutos. Hoy en día las parejas se rompen porque la gente tiene más dinero que antes y por tanto tiene muchas más posibilidades. En esencia es eso, es una cuestión económica indica Adolf Tobeña. Pues qué horror. Y que poco ro- Máster en autocontrol Los tópicos más típicos Dime, dime por qué... ¿Tú siempre tienes frío al meterte en la cama y ellos siempre se mueren de calor? ¿Son INCAPACES de preguntar una dirección cuando están perdidos? ¿Siempre dejan la tapa del retrete levantada? ¿Todavía no han aprendido que los platos se dejan en el lavaplatos y no en la encimera? ¿Siempre hay uno que sólo puede dormir con todo cerrado y el otro sólo puede hacerlo con las ventanas abiertas de par en par? ¿Las reuniones de colegio se llaman optimistamente de padres y no de madres ¿Ellos sufren de atrofia cerebral y siempre hay que recordarles las fechas de cumpleaños y aniversarios de toda la familia? ¿De verdad, de verdad, no son capaces de hacer más de una cosa a la vez? Ellos, claro- ¿No puedes leer en la cama mientras ellos viven adosados al mando a distancia que, por cierto, les suele servir de somnífero? ¿Siempre hay uno a más desordenado que el otro. Aquí el sexo no importa, hay que reconocerlo, pero... serán capaces de aprender ellos algún día a colgar la toalla después de la ducha? ¿Se empeñan en darnos las llaves y la cartera cuando salimos a cenar y llevamos el bolso más pequeño que existe en el mercado? ¿Son tan malos enfermos? ¿Y... Cifras, la piedra de toque