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10 2 07 TENDENCIAS Ellos, ellas Sobrevivir de un San Valentín a otro TEXTO: MARTA BARROSO Puede que las mejores parejas no sean las más dispares- -o sí- pero no hay duda de que todas presentan manías incompatibles madrugador y noctámbula, friolera y caluroso... El milagro es sobrevivir de San Valentín en San Valentín, hasta las bodas de oro L La última propuesta de Swatch para San Valentín se llama Feel my love y viene acompañada por un muñeco vudú con cuatro agujas. Su precio es de 69 euros lega. Se acerca. Su sombra amenaza. Es él, San Valentín, famoso porque la voz popular hizo de él el patrón de los enamorados. Con una reputación de lo más variopinta- es la máxima representación del amor es el santo más empalagoso que existe es la viva imagen del consumismo -lo que está claro es que cuando llega su día, el 14 de febrero, a nadie deja indiferente. Los corazones se inquietan y las mentes se ponen en marcha para reflexionar un poco sobre las cosas del querer Y si no, que se lo pregunten a ese grupo de mujeres que el otro día, en una cena, tomaron a San Valentín como excusa para hablar- ¡y bien! -de sus relaciones de pareja. Ni que decir tiene que esa conversación no tuvo desperdicio. Doy fe. Y las gracias. Sus palabras son el punto de partida de este reportaje cuyos protagonistas son, como no podía ser de otra manera, ella y él. O, si lo prefieren él y ella. El orden de los factores no altera el producto. El tema empezó suave- -que si a una le horrorizaba San Valentín; que si a otra, a pesar de la cursilería, le encantaría que su marido le regalara algo- -y acabó en una densa conversación sobre el matrimonio. O si lo prefieren, el mártirmonio término acuñado con bastante sentido del humor por uno de los maridos, ausentes en ese momento, claro. ¿Se imaginan? Ocho mujeres quitándose la palabra, como locas, intentando explicar sus encuentros y desen- Historias de mártirmonio cuentros con el hombre de su vida. Hay que reconocer que en principio el tema se trató con mucho humor. Desde el mando a distancia en casa (siempre pegado a él, evidente) hasta el nivel de suciedad del coche (aquí mejor no hablar) pasando por el teléfono cógelo tú que es para ti... hasta llegar al eterno problema del termostato al meterse en la cama. Primera y obvia conclusión: los hombres y las mujeres somos modalidades de la misma especie pero muy diferentes. Por supuesto y hay que tenerlo muy claro indica Adolf Tobeña, catedrático de Psicología Médica y Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de El cerebro erótico (La Esfera de los Libros) obra en la que explica los circuitos neuronales del amor y el sexo. No sólo tenemos el cuerpo, la anatomía diferentes, sino que nuestro cerebro y su maquinaria interna también lo son. Por lo tanto, y que quede bien claro, amamos también de manera distinta Que tranquilidad. La conversación sube de tono y las risas dan paso a las sonrisas. Las diferencias entre unos y otras pueden llegar a hacerse muy pesadas. Temas tan aparentemente banales como poder leer en la cama (siempre hay uno que odia la luz) o ser más o menos sociable (el que prefiere salir frente al que le horroriza) cobran su importancia cuando ya han pasado muchos años compartidos con la misma pareja. O no tantos indica Marta, que lleva sólo dos años casada. Yo también he tenido