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12 ESPAÑA Polémico relevo en el Ministerio de Justicia SÁBADO 10 s 2 s 2007 ABC Edurne Uriarte Por imperativo de partido Fundador de Nueva Vía el grupo que aupó al liderazgo del PSOE a Zapatero, y su ministro más joven, el guanche rojo regresa a su tierra forzado por la necesidad del PSOE de ganar poder autonómico GONZALO LÓPEZ ALBA LA ARROGANCIA MORAL DE LA IZQUIERDA a campaña de la izquierda contra Telemadrid es, en primer término, una opción consciente por el juego sucio para denigrar la imagen del adversario político. Como ponía de relieve un análisis comparativo de este periódico el jueves, se trata de una campaña de acoso y derribo muy parecida a la que orquestó contra TVE en la pasada legislatura. Es una táctica electoral más, ahora para las próximas autonómicas de Madrid. Pero es también una consecuencia más de la arrogancia moral de una izquierda encerrada en una torre de marfil ideológica con grandes problemas para aceptar la legitimidad de las posiciones de los demás. Al menor descuido, a la izquierda le sale la arrogancia moral que lleva dentro y reivindica su derecho natural a controlar la elaboración de ideas. Porque las suyas, cree, representan la verdad y las de los demás la manipulación. Esa arrogancia le dificulta enormemente reconocer que la manipulación es muy semejante en todas las televisiones. Que en las públicas prima el color del partido del gobierno, sea el suyo o el de la derecha. Y que en las privadas ocurre lo mismo, entre otras cosas, porque cada empresa privada hace una opción ideológica y, a veces, es aún más intensa que en las públicas. Hay privadas en las que uno no sabe si le habla Moraleda o el presentador del informativo, pero la izquierda lo llama, probablemente, objetividad. André Glucksmann explicaba recientemente en un artículo en El País las razones por las que ha decidido apoyar públicamente por primera vez a la derecha. Lamentaba la pérdida de protagonismo de la izquierda francesa en el combate de ideas y criticaba que la izquierda oficial francesa se cree infalible moralmente e intocable intelectualmente El problema es exactamente igual en la izquierda española. Y, con el ingrediente añadido de nuestras circunstancias históricas, le ha llevado a constantes actitudes de intolerancia y sectarismo ideológico e intelectual. Todo ello con la estrecha colaboración de esa mayoría de izquierdas que aún domina los círculos culturales. La izquierda ya no lidera el debate ideológico pero se cree con el derecho a controlarlo. L MADRID. A Juan Fernando López Aguilar, el éxito y la idiosincrasia de los partidos políticos le han jugado una mala pasada. Ningún partido se resiste a la tentación de hacer caja cuando otea la posibilidad de ganar cuotas de poder y el todavía ministro de Justicia paga el precio de ser el político canario socialista con más proyección desde que se jubiló su mentor, el ex ministro y ex presidente del archipiélago Jerónimo Saavedra- -ahora repescado como candidato a la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria- cuyas huellas parece destinado a pisar. Miembro fundador de Nueva Vía el colectivo que en 2000 aupó a José Luis Rodríguez Zapatero al liderazgo del PSOE, el guanche rojo -como se le bautizó en la Universidad de Granada por su intenso activismo político- vuelve a casa forzado por la necesidad de su partido de mejorar los resultados de las elecciones autonómicas de 2003 y empujado por la expectativa de reconquistar el gobierno canario en una coyun- La vicepresidenta De la Vega prodigó las palabras y gestos de afecto a López Aguilar tura favorable por la división de los nacionalistas y su ruptura con el PP, aunque el papel de López Aguilar como azote del caciquismo nacionalista abre incógnitas sobre su capacidad para establecer alianzas en el horizonte de una mayoría amplia, pero insuficiente para gobernar en solitario. Juan Fernando López Aguilar se ha pasado toda la vida hincando los codos para salir del enteco horizonte de un archipiélago, y, cuando había alcanzado la cumbre de un Ministerio y sus inquietudes traspasaban la frontera de los Pirineos, se ha encontrado con un billete de vuelta que no ha podido endosar a nadie, en una historia cuyo argumento inevitablemente trae al recuerdo la que en 1990 protagonizó Manuel Chaves en Andalucía, que le valió la consideración de candidato a palos Su gestión como ministro de Justicia es discutida, con una abundante producción legislativa pero escasa política judicial a juicio de sus detractores. Pero, por más que ahora lo parezca, no es ésta la razón de ERNESTO AGUDO Una gestión discutida ME DA MUCHÍSIMA PENA... QUE TE VAYAS En su última asistencia al Consejo, hizo la caricatura a los compañeros que aún no la tenían y logró aprobar 16 decretos, dos acuerdos y un proyecto de ley G. L. A. MADRID. No podía ser de otra manera. La mesa del Consejo de Ministros acabó ayer inundada de hojas con caricaturas de Juan Fernando López Aguilar que retratan escenas de su último viernes en Moncloa, el mejor día de la semana según su propia y pública confesión. Pertinaz en el cumplimiento de sus compromisos, hizo la caricatura de aquellos compañeros que se la habían pedido y aún no la tenían, como el vicepresidente Pedro Solbes. Pero, entre dibujo y dibujo, apuró también el cargo de ministro para lograr la aprobación de 16 decretos, dos acuerdos y un anteproyecto de ley, poniendo un broche social a su gestión con medidas que afectan a la adopción internacional, la lucha contra la violencia de género o el reconocimiento de la nacionalidad española a los familiares directos de las víctimas del atentado de Barajas. En su balance total se contabilizan 21 leyes aprobadas y 30 proyectos de ley remitidos al Parlamento. López Aguilar compareció por última vez como ministro con emoción contenida y temple acerado, abrumado aún por los elogios que recibió en el adiós y que encabezó el presidente del Gobierno encomiando sus cualidades políticas y humanas. Tampoco ahorró elogios De la Vega, quien ensalzó su rigor, entrega personal, talento, sólidos principios, capacidad de trabajo, templanza, sano optimismo... para concluir que me da muchísima pena que te vayas... López Aguilar se va con una sonrisa, la misma que Tony Blair, tras diez años quitando y poniendo ministros, alabó en aquellos que supieron encajar su relevo con ese gesto y no tuvieron que esperar a la despedida para redescubrir sus convicciones. su regreso a Canarias. Zapatero le ha tenido siempre en la mejor consideración y le valora como uno de sus colaboradores más brillantes y versátiles. Cuando, en 2000, fue elegido diputado por primera vez, López Aguilar, después de convertirse con 32 años en el catedrático de Derecho Constitucional más joven de España, llevaba ya diez años trabajando de fontanero primero como asesor parlamentario de Tomás Quadra- Salcedo en el Ministerio de Justicia, y después, a partir de 1993, como director de gabinete de Jerónimo Saavedra en Administraciones Públicas. A partir de 2000, su carrera fue fulgurante: diputado, portavoz del PSOE en la Comisión de Justicia del Congreso, secretario de Libertades Públicas en la ejecutiva del PSOE y el ministro más joven de Zapatero, con 42 años. Tenaz y persuasivo hasta la extenuación, en 2004 se resistió a dejar la ejecutiva, donde Zapatero quería singularizar a Jesús Caldera como el único ministro que seguía en la dirección del partido- -al margen de la cuota catalana de José Montilla- y lo logró. Pero no ha conseguido sortear el precio del éxito ni la implacable lógica del poder que rige los partidos. Tras cerca de un año intentando alejar de sí el cáliz, afronta ahora, con una inevitable mezcla de resignación e ilusión, el reto de guiar hacia la modernidad a la España que habita en el rincón más lejano y la oportunidad de jugar un papel decisivo ante el reto nacional de la inmigración.