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Viernes 9 de Febrero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.295. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno LA DISPONIBILIDAD E Mekki Torabi, el curandero de Skhirat, impone las manos a una de las miles de personas que acuden a él día a día Curandero en el nombre de Alá Personas de todas las clases buscan en sus poderes divinos el remedio a sus males. Dice que puede curar todo, sólo con la imposición de manos. Para el exceso de azúcar, tres visitas. Para el sida, treinta TEXTO Y FOTO LUIS DE VEGA ntes estaba deprimida y gorda. Ahora, feliz, delgada y más joven Fatima Sara recurre con frecuencia al curandero de Skhirat. La mujer, que ronda los cincuenta, no tiene pudor en reconocer que es oncóloga y que ha trabajado en un reputado centro de Rabat. Pero hoy en día en Marruecos no hay nada como postrarse ante Mekki Torabi, una especie de brujo venido a más que asegura curar cualquier enfermedad con los poderes que le da Alá. ¿Qué has sentido cuando te ha tocado? pregunta a este corresponsal el hermano del santón, que hace las veces de relaciones públicas. Aún a riesgo de parecer maleducado la respuesta fue que nada más allá del calor de su mano. ¿De verdad que nada especial ha recorrido tu cuerpo? No te preocupes, ahora te la estrecha de nuevo El informador es un privilegiado que no ha tenido que esperar las interminables filas- -a un lado hombres y a otro mujeres- -que vienen desde todos los lugares para ser sanados. Algunos llegan al corralón habilitado para los milagros a bordo de impolutos Mercedes. Estos tampoco hacen cola. Tampoco los militares y los gendarmes que, con sus uniformes, acuden también a Torabi. Aseguran, sin querer dar nombres, que altos mandatarios del palacio real e incluso del extranjero han reclamado sus servicios. Desde primeras horas de la mañana centenares de personas- -por momentos miles- -se agolpan en la carretera general que lleva de Skhirat a Casablanca. Se venden sin parar cantidades ingentes de botellas de agua que luego serán bendecidas. Los taxistas, los conductores de carros tirados a caballo y los gorrillas hacen su agosto a cuenta del curandero. Uno de los coches lleva matrícula de Murcia. Charkaoui El Maimouni y su hijo, que tiene diabetes, llevan años trabajando en los campos de Lorca y pasan unos días de vacaciones en su ciudad de origen, Beni Mellal. Los que tienen exceso de azúcar deben venir tres veces. Los que tienen sida, treinta explica en un español tirando a regular. El ritmo del desfile es frenético. Hasta 38 personas en el único minuto que el informador se dedicó a contar. Van pasando y les da la mano. Impasibles ante la lluvia. Algunos se inclinan para besarle y rápidamente los subalternos del milagrero dan un tirón del brazo para que el siguiente ocupe su plaza. Aparentemente nadie paga. Rizlam, una joven de 23 años, viene con su padre. Mi hija tiene un demonio cristiano dentro del cuerpo. No la deja rezar ni leer el Corán dice el hombre. Hablo con el demonio y le digo que no es un buen cristiano, pero no hay manera A N un solo tubo de cristal nacen varias generaciones de diminutas moscas de la fruta en pocos días y esa disponibilidad, que permitía el error y el ensayo, hizo que la genética avanzara. La ciencia, dicen, y dicen bien, es imparable, pero se abrirá camino la ciencia por donde nosotros queramos y no siempre son más cortos ni más eficaces los caminos dudosamente éticos, con los que además nos podemos llevar la sorpresa de que no son los que llegan antes al remedio, ya que esta clase de medicina regenerativa con métodos de transferencia nuclear y clonación, que tanto ha dado y dará que hablar, tiene un serio inconveniente: que necesita muchos óvulos, es decir, unas células escasas, caras y de difícil obtención. Con una pega añadida: y es que potencia un mercado denigrante porque, aunque consigan embaucar a las estudiantes universitarias con el ideal de estar colaborando con la ciencia, desde el momento en el que hay emolumentos de por medio, llámense gastos o como se quiera, se estará alentando un mercado que, desde mi punto de vista, es tan indigno para la mujer, al mediar el dinero, como la más antigua utilización de su cuerpo. Pero hete aquí que unos médicos del hospital Gregorio Marañón de Madrid, han elegido un sendero más sencillo, y en vez de partir de los recónditos óvulos, utilizan las células grasas para reparar los corazones. Se podrán aventurar otros caminos, pero no creo que haya ninguno más feliz e inteligente ya que de adipocitos, de células grasas, en el lugar de la Tierra en el que vivimos, hombres y mujeres estamos sobrados.