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ABC MIÉRCOLES 7 s 2 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA UN PLEITO DE DOBLE FILO S EL RECUADRO ROMANCE DEL HIMNO Y LA BANDERA UNQUE su escudo no tiene pájaro alguno en la heráldica y el que en su gualdo campea constitucional lo llaman, en cuestión de la bandera se ha armado la pajarraca. Por lo que respecta al himno (que yo llamo Real Marcha) estos señores del PSOE ni te cuento lo que largan. Por lo visto se han quedado la exclusiva de la patria, que ya todo lo intervienen y su marchamo le estampan. Pues nos quitan del tabaco, de la hamburguesa si es grasa, del pescado si está crudo, y la copa, ni probarla. ¡Guerra a la viña y al vino, guerra al Rioja y al cava en la España del Jerez que sherry el mundo lo llama y recomiendan los médicos en porciones moderadas! Y en la España del Ribera a más Rivera no tragan que al torero que fue yerno de la duquesa de Alba, vamos, al que es el bisnieto del gran Niño de la Palma, el de las chuflas de Alberti, Cayetano se llamaba. Igual que el que anuncia ahora ropas, relojes y casas, todo aquello que se tercie: a Armani si Armani paga, e incluso puede que anuncie al Mani, ése que canta, que canta divinamente al Betis por sevillanas, si es que el Mani le apoquina la tela y la morterada. A lo que iba, al mosqueo que cogió toda esta panda por asunto de bandera, ANTONIO por cuestión de roja y gualda, y porque BURGOS sonara el himno, chero, tachero, tachara, cuando un millón de españoles a la calle que se echaban para decir que a la ETA lo que hay es que derrotarla y ese asesino del Chaos, que se recueza en su salsa; ni diálogo ni leches, que al enemigo, ni agua. Cuando recuerdo la escena, porque es para recordarla, de nuevo a mí se me erizan hasta los vellos del alma, cuando al fin de la manifa empieza a sonar la marcha y, pleamar de banderas, España en marea alta, mil enseñas españolas en el aire tremolaban. A esto llaman por ahí el orgullo de la patria: la bandera de Iwo Jima que a América arranca lágrimas, la Unión Jack de los ingleses o la tricolor de Francia, naciones que a su bandera dan honor, como Dios manda, mientras suenan marsellesas, suena Fratelli d Italia o suena La Borinqueña oliendo a piña colada. Ese rojo de la enseña se me sube a mí a la cara de sonro- A jo cuando escucho a este gachó del arpa, ¿digo Diego, o Diego dije? López Garrido se llama, pues antes fue comunista y ahora... lo que haga falta. Tacha el tal López Garrido de utilización sectaria a que alcemos la bandera constitucional de España, que a todos nos representa, que es símbolo de la patria, y en cuanto a que suene el himno, chero, tachero, tachara, dice que es sensiblería de carcas, rancios y fachas. Este Garrido y los suyos la boca qué bien se callan cuando en la tierra española que llamamos Vascongadas cuatro etarras asesinos, en un frontón o una campa, a esa bandera de todos la pisotean y ultrajan, la empapan en gasolina y la queman entre llamas, tan valientes que lo hacen a cabeza encapuchada los que son especialistas en el tiro por la espalda. Y más callados que en misa el otro día que estaban cuando se manifestaron por la rendición que llaman con la palabra de Paz, que es palabra bien sagrada, bien calladita, decía, toda esta pandilla estaba cuando una sola bandera avanzó por Castellana, y no era nuestra bandera: era la republicana. Moradita de martirio de guerras bien olvidadas, que han conseguido que algunos al ver su morada franja no evoquemos a Machado con ella como mortaja, pues se viene a la memoria Paracuellos del Jarama. ¿Qué pretenden estos tíos? ¿Que la nuestra rojigualda sólo ondee en los estadios a modo de gol de Zarra si juega la selección, que de La Roja disfrazan? ¿Qué pretenden estos tíos? ¿Que el himno no más sonara cuando dicha selección un encuentro disputara, coreándola el estadio con el chero, tatachara? Que el himno no tiene letra, ni tendrá, no le hace falta. Tiene letra de emoción, de repeluco en el alma, de escalofrío, de orgullo de ser español y basta. ¿Qué pretenden estos tíos? ¿Que sean republicanas las banderas que tremolen de Sierpes a Castellana, que sea el himno de Riego el que suene como marcha? ¿De Riego? Ni por goteo, no me la metas doblada. Deja al aire mi bandera mientras escucho la marcha. La juraste, eres perjuro: la Constitución proclama que este himno, esta bandera, son los símbolos de España. Lo son aunque no queráis los que ya estáis destrozándola y pactando con la ETA tras dos muertos en Barajas. ABEMOS desde Sócrates que se puede tener razón, intelectual o moral, y acabar obligado por el pueblo a beber la cicuta de la incomprensión ciudadana. Churchill fue despedido del poder después de ganar una guerra que salvó a Gran Bretaña y al mundo, porque a la gente no le gustan en tiempo de paz los discursos de sacrificio, deberes y compromiso. En democracia, que es el único sistema político consciente de sus imperfecciones, la razón abstracta no sirve sin el respaldo de una mayoría que IGNACIO la objetive. CAMACHO Por eso el gran desafío actual del PP no consiste tanto en cargarse de razones sino en lograr los votos que las puedan transformar en decisiones de gobierno. Acostumbrado por Aznar a enseñar el perfil más duro en defensa de lo necesario, el partido tiene que adaptarse ahora a la búsqueda de lo conveniente. En esa tesitura se debate un Rajoy al que el Gobierno madruga con iniciativas desquiciadas que le fuerzan a situarse en una oposición tan razonable como a menudo antipática. Ahora que la deriva sin rumbo del zapaterismo ha empezado a situar al PP con relativa ventaja en las encuestas, la conformación de una mayoría se configura como una necesidad estratégica. Y esa mayoría no va a ser en ningún caso absoluta; para sustituir a Zapatero, Rajoy necesitará socios. Descontado el apoyo alquilado de la pragmática Coalición Canaria, sólo el nacionalismo catalán ofrece en este momento cierta identidad social e ideológica con el gran partido español de centro derecha. El problema se llama Estatuto de Cataluña. Retirado Pujol, la nueva dirigencia de CiU se muestra bastante menos sensible a los asuntos de la estabilidad del Estado, y concentra su interés en el espacio electoral propio. La batalla estatutaria ha dejado muchas heridas y agravios mutuos, que no va a resultar fácil cerrar por potente que sea el bálsamo de un eventual poder compartido. Paradójicamente, el posible revolcón del Tribunal Constitucional al texto aprobado en referéndum se puede convertir en un éxito envenenado para el Partido Popular. La semana pasada, en el Club Siglo XXI, Pujol dijo con claridad lineal que el recurso al TC es la piedra de toque de cualquier alianza futura. Y, sin embargo, para el esquema de defensa de la integridad constitucional que centra la política de los populares resulta igualmente cuestión sine qua non la revocación de los aspectos soberanistas del Estatut. Principios contra oportunidad: he ahí el dilema que Rajoy tiene delante como una calavera de Yorick, y su decisión está clara. No habrá retirada del recurso, y menos ahora que el pleito puede triunfar con la nueva correlación de fuerzas en el TC. Quizá confíe en la volatilidad de la política y en que, caso de ganar las elecciones, pueda ablandar con prebendas la resistencia de los convergentes, pero más allá de eso se trata de una opción en una encrucijada esencial. Y está decidido: su asalto al poder no pasa por gobernar una nación devaluada.